El endeudamiento público
Las continuas y preocupantes emisiones de bonos y letras del tesoro tanto en el mercado nacional como en el mercado internacional para financiar las partidas del presupuesto general, aconsejan la urgente necesidad de analizar el anteproyecto de ley presentado por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa(APEDE).
Dicho anteproyecto persigue la aprobación legislativa del marco legal para organizar el crédito público, interno y externo, de naturaleza contractual tanto del gobierno central como de las entidades autónomas y semiautónomas, empresas estatales y municipios, conforme a la distribución de funciones determinadas por la Constitución Política.
Entre otros importantes mecanismos para regular la deuda pública, la iniciativa de APEDE persigue también el establecimiento de límites aceptables a la capacidad de endeudamiento del Estado, incluyendo amortización e intereses del año corriente, en función del Producto Interno Bruto. Se trata de una laudable iniciativa orientada al saneamiento de las finanzas públicas, especialmente en las actuales circunstancias en que está recurriendo al procedimiento de aumentar el endeudamiento interno y externo para financiar el presupuesto con bonos y letras del tesoro.
El gobierno emite señales cruzadas en materia de deuda pública. Hasta hace muy poco, el Ministerio de Economía y Finanzas propuso el uso del capital total del Fondo Fiduciario para la recompra de los bonos Brady, que constituyen parte importante de la deuda externa. Pero, al mismo tiempo que se argumentaba en esa dirección, contradictoriamente se ha recurrido al incremento de la deuda interna y la deuda externa a través de la emisión de bonos y letras del tesoro pagaderos a intereses altos y a plazo fijo. Un recurso excepcional como bonos y letras del tesoro para allegar fondos en el último trimestre del presupuesto, se convierte en un procedimiento corriente de financiamiento presupuestal para imprecisos fines. Algunos voceros se refieren a gastos corrientes y otros hablan de obras públicas que no se especifican. El hecho central es que cuando se financia el presupuesto con papeles del Estado se hace para compensar bajas de la recaudación tributaria. El hecho central es que, como propone acertadamente APEDE, se debe racionalizar la deuda actual, con firmes límites legales y financieros, porque estamos comprometiendo seriamente el futuro de las próximas generaciones.
Dicho anteproyecto persigue la aprobación legislativa del marco legal para organizar el crédito público, interno y externo, de naturaleza contractual tanto del gobierno central como de las entidades autónomas y semiautónomas, empresas estatales y municipios, conforme a la distribución de funciones determinadas por la Constitución Política.
Entre otros importantes mecanismos para regular la deuda pública, la iniciativa de APEDE persigue también el establecimiento de límites aceptables a la capacidad de endeudamiento del Estado, incluyendo amortización e intereses del año corriente, en función del Producto Interno Bruto. Se trata de una laudable iniciativa orientada al saneamiento de las finanzas públicas, especialmente en las actuales circunstancias en que está recurriendo al procedimiento de aumentar el endeudamiento interno y externo para financiar el presupuesto con bonos y letras del tesoro.
El gobierno emite señales cruzadas en materia de deuda pública. Hasta hace muy poco, el Ministerio de Economía y Finanzas propuso el uso del capital total del Fondo Fiduciario para la recompra de los bonos Brady, que constituyen parte importante de la deuda externa. Pero, al mismo tiempo que se argumentaba en esa dirección, contradictoriamente se ha recurrido al incremento de la deuda interna y la deuda externa a través de la emisión de bonos y letras del tesoro pagaderos a intereses altos y a plazo fijo. Un recurso excepcional como bonos y letras del tesoro para allegar fondos en el último trimestre del presupuesto, se convierte en un procedimiento corriente de financiamiento presupuestal para imprecisos fines. Algunos voceros se refieren a gastos corrientes y otros hablan de obras públicas que no se especifican. El hecho central es que cuando se financia el presupuesto con papeles del Estado se hace para compensar bajas de la recaudación tributaria. El hecho central es que, como propone acertadamente APEDE, se debe racionalizar la deuda actual, con firmes límites legales y financieros, porque estamos comprometiendo seriamente el futuro de las próximas generaciones.