El engaño en la Caja de Seguro Social
Una vez más la Caja de Seguro Social se convierte en el eje de la noticia cuando un miembro de su Junta Directiva denuncia que en los informes financieros correspondientes al año pasado no aparecen cuentas por pagar por más de 30 millones de balboas. De ser cierta esta acusación, se estaría engañando a toda la población asegurada al ocultarle cifras que aumentarían el déficit revelado por los resultados publicados haciendo aún más grave la crisis por la que atraviesa la principal institución social panameña.
Alterar la situación económica de una empresa mediante el acomodo de las cifras en los estados financieros se ha convertido en una práctica que mantiene preocupados a todos los que deben utilizar estos informes para conocer su salud financiera.
Recientemente en Panamá se dieron casos de importantes compañías cuyos manejos están siendo investigados porque presentaron información falsa para obtener préstamos sin la correspondiente garantía, lo que provocó graves perjuicios para acreedores y clientes.
Este maquillaje que persigue mostrar una imagen falsa de la condición económica de una institución, no solamente constituye un manejo poco ético de la información sino que debe considerarse un grave delito porque puede afectar a los que toman decisiones de riesgo basados en la confianza en las cifras disponibles.
Pero lo que resulta imperdonable para cualquier empresa privada, adquiere una proporción de gravedad aún mayor cuando se trata del manejo de la Caja del Seguro Social. La transparencia que garantiza a los miembros de una sociedad anónima el conocimiento real del destino de sus inversiones, se convierte en pecado inexcusable si se trata del dinero de los asegurados del que depende el bienestar de muchos panameños y panameñas que no tienen otro recurso para atender su salud y su fuente de ingresos durante la vejez.
Ojalá esta acusación sea investigada hasta las últimas consecuencias. Sería lamentable que por desconocimiento del estado real de las finanzas de la CSS, se dejaran de tomar las medidas que permitirían salvarla del colapso. Confiamos en que no se trate de un intencionado propósito de esconder la gravedad de la situación económica para evitar enfrentar las medidas que algunos grupos han propuesto como única alternativa para asegurar que podremos dejar a nuestros hijos los mismos beneficios que nosotros disfrutamos.
Sobre los hombros de los que escondan la magnitud del problema o de los que metan su cabeza en la arena porque no tienen el valor para enfrentarlo, recaerá la responsabilidad si desaparece la Caja de Seguro Social. El implacable juicio de la historia caerá sobre ellos pero todos sufriremos las consecuencias.
Alterar la situación económica de una empresa mediante el acomodo de las cifras en los estados financieros se ha convertido en una práctica que mantiene preocupados a todos los que deben utilizar estos informes para conocer su salud financiera.
Recientemente en Panamá se dieron casos de importantes compañías cuyos manejos están siendo investigados porque presentaron información falsa para obtener préstamos sin la correspondiente garantía, lo que provocó graves perjuicios para acreedores y clientes.
Este maquillaje que persigue mostrar una imagen falsa de la condición económica de una institución, no solamente constituye un manejo poco ético de la información sino que debe considerarse un grave delito porque puede afectar a los que toman decisiones de riesgo basados en la confianza en las cifras disponibles.
Pero lo que resulta imperdonable para cualquier empresa privada, adquiere una proporción de gravedad aún mayor cuando se trata del manejo de la Caja del Seguro Social. La transparencia que garantiza a los miembros de una sociedad anónima el conocimiento real del destino de sus inversiones, se convierte en pecado inexcusable si se trata del dinero de los asegurados del que depende el bienestar de muchos panameños y panameñas que no tienen otro recurso para atender su salud y su fuente de ingresos durante la vejez.
Ojalá esta acusación sea investigada hasta las últimas consecuencias. Sería lamentable que por desconocimiento del estado real de las finanzas de la CSS, se dejaran de tomar las medidas que permitirían salvarla del colapso. Confiamos en que no se trate de un intencionado propósito de esconder la gravedad de la situación económica para evitar enfrentar las medidas que algunos grupos han propuesto como única alternativa para asegurar que podremos dejar a nuestros hijos los mismos beneficios que nosotros disfrutamos.
Sobre los hombros de los que escondan la magnitud del problema o de los que metan su cabeza en la arena porque no tienen el valor para enfrentarlo, recaerá la responsabilidad si desaparece la Caja de Seguro Social. El implacable juicio de la historia caerá sobre ellos pero todos sufriremos las consecuencias.