El ensanche de la Interamericana
De este tema hizo este diario una bandera desde el inicio del gobierno de Pérez Balladares. No se había acomodado siquiera en la silla de Amador, cuando planteamos la idea de que aportara durante su mandato, así fuera un grano de arena, al anhelado proyecto de atravesar el país a todo lo largo por una regia autopista, tipo Arraiján - La Chorrera, de frontera a frontera. Sugerimos en concreto, que construyera siquiera el tramo que llega hasta Capira, dejando las etapas subsiguientes a cargo de futuras administraciones.
Muy lejos estuvimos de la grata sorpresa de ver cómo Pérez Balladares no sólo completó la etapa que sugeríamos, sino que la continuó hasta Aguadulce, dejando algunos tramos inconclusos más que nada por falta de suficientes puentes y más recursos. A la postre, sin embargo, la magna obra simbolizó una gestión plena de realizaciones, de la que el ensanche se convertiría en una especie de buque insignia o sello de posteridad.
El gobierno actual que le sucedió, de Mireya Moscoso, no mostró mayor entusiasmo inicial en continuar la obra y concluir las secciones inconclusas. Siempre adujo la falta de recursos y su preferencia por caminos vecinales y vías laterales. Aquí, en cambio, retomamos el clamor para que se siguiera adelante con la obra, por los muchos beneficios que traería, no sólo turísticos sino también en razón de seguridad vial y ahorro de tiempo en zonas muy productivas, como la de los ingenios azucareros y otras agro industrias de empleo masivo ubicadas en Coclé y Veraguas, sumando el rápido acceso hacia los pujantes emporios agropecuarios de Los Santos y Herrera, sin mencionar Chiriquí, bastante más distante.
El que el ministro Juliao haya anunciado la consecución de un empréstito del BID para seguir adelante con la obra hacia Divisa, nos llena de regocijo. ¡Así se piensa en grande!, sin pequeñeces políticas, con visión de trascendencia histórica. Si se quiere, con mucho de la óptica de grandes conductores nacionales como Belisario Porras, con su Santo Tomás, su obra urbanística de la Exposición y Avenida Balboa, y la misma Interamericana. Igual hay que mencionar a Harmodio Arias con su Universidad de Panamá; a Enrique Jiménez con su Zona Libre, a Torrijos, con su Bayano, Fortuna, Aeropuerto Internacional, Atlapa y la Autopista Arraiján - La Chorrera, entre otros. Y esa fue la fórmula mágica que los inspiraron, la conciencia de trascendencia histórica y la voluntad de dejar huellas que recordarán con gratitud las futuras generaciones.
Muy lejos estuvimos de la grata sorpresa de ver cómo Pérez Balladares no sólo completó la etapa que sugeríamos, sino que la continuó hasta Aguadulce, dejando algunos tramos inconclusos más que nada por falta de suficientes puentes y más recursos. A la postre, sin embargo, la magna obra simbolizó una gestión plena de realizaciones, de la que el ensanche se convertiría en una especie de buque insignia o sello de posteridad.
El gobierno actual que le sucedió, de Mireya Moscoso, no mostró mayor entusiasmo inicial en continuar la obra y concluir las secciones inconclusas. Siempre adujo la falta de recursos y su preferencia por caminos vecinales y vías laterales. Aquí, en cambio, retomamos el clamor para que se siguiera adelante con la obra, por los muchos beneficios que traería, no sólo turísticos sino también en razón de seguridad vial y ahorro de tiempo en zonas muy productivas, como la de los ingenios azucareros y otras agro industrias de empleo masivo ubicadas en Coclé y Veraguas, sumando el rápido acceso hacia los pujantes emporios agropecuarios de Los Santos y Herrera, sin mencionar Chiriquí, bastante más distante.
El que el ministro Juliao haya anunciado la consecución de un empréstito del BID para seguir adelante con la obra hacia Divisa, nos llena de regocijo. ¡Así se piensa en grande!, sin pequeñeces políticas, con visión de trascendencia histórica. Si se quiere, con mucho de la óptica de grandes conductores nacionales como Belisario Porras, con su Santo Tomás, su obra urbanística de la Exposición y Avenida Balboa, y la misma Interamericana. Igual hay que mencionar a Harmodio Arias con su Universidad de Panamá; a Enrique Jiménez con su Zona Libre, a Torrijos, con su Bayano, Fortuna, Aeropuerto Internacional, Atlapa y la Autopista Arraiján - La Chorrera, entre otros. Y esa fue la fórmula mágica que los inspiraron, la conciencia de trascendencia histórica y la voluntad de dejar huellas que recordarán con gratitud las futuras generaciones.