El epicentro de la violencia
"El Consejo de Autoridades Indígenas de la OREWA denuncia una vez más el asesinato del indígena Embera Katío José Belarmino Carupia Domicó, gobernador de la comunidad de Abejero...era un anciano de 60 años y fue retenido por un comando de las autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá, ACCU, el 21 de agosto en...Quibdó-Medellín;... fue encontrado poco después descuartizado (sus órganos genitales estaban mutilados). Las AUCC manifestaron -después del asesinato- que no dejarían viva a ninguna persona en esta comunidad y que "ya comenzamos por el mayor de todos".
Dos semanas después, siete personas fuertemente armadas que se presentaron como miembros de las AUCC, arribaron a Motordó, municipio de Quibdó, en donde retuvieron al indígena Andrés Dumaza Paneso para que los guiara hasta la carretera. La temerosa comunidad no le dejó solo y prefirió acompañarlo con otros ocho indígenas que fueron obligados a regresar sin Andrés; su cadáver fue hallado días después torturado, decapitado y semienterrado en el bosque. Ni Andrés Dumaza ni José Belarmino manejaban con fluidez el español."
La crisis en Colombia se expresa en un epicentro de multiviolencia, que tienen complejas raíces estructurales y genera efectos perjudiciales en la sociedad panameña. La violencia colombiana tiene muchas cabezas que actúan en forma desigual y combinada: Es una violencia socioeconómica que tiene su asiento en la pobreza y exclusión social. La violencia de la delincuencia común exacerbada por la anterior forma. La violencia de los grupos insurgentes (FARC y ELN con 20 mil hombres en armas). La violencia contrainsurgente de los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y sus apoyos (10 mil armados). La violencia del narcotráfico con sus ejércitos privados. La violencia contrainsurgente y antinarcotráfico de las fuerzas armadas colombianas, reforzada por la inversión militar extraregional de EU enmarcadas en el Plan Colombia.
En el lado colombiano se combinan las seis formas con diversos ritmos y modalidades: Por ejemplo, la guerrilla de las FARC que utilizaron por muchos años territorio nacional como área de descanso y avituallamiento, y que tenían control sobre parte importante de las costas Atlántica y Pacífico colombiano, han perdido espacio producto de la presencia activa de los grupos paramilitares. Puertos importantes como el Atlántico, Magdalena, Córdoba y la región de Urabá y Chocó, antes bajo el predominio guerrillero, hoy son áreas controladas por la AUC. Por ello, las FARC plantearon un plan de recuperación de costas, pues les preocupa la poca seguridad de esa zona, y necesitan afirmar bastiones ligados a salidas al mar.
La frontera marítima territorial de Panamá con Colombia es próxima al vórtice del huracán, por su vecindad a un activo teatro de guerra. Guerrilleros, paramilitares, ejército, el narcotráfico se disputan sitios claves para sus estrategias. En sus planes no parece estar la "conquista de Panamá", sino que ven a nuestro territorio como un espacio de refugio para unos, pero que atrae como imán la represalia o acciones de castigo de otros, pagando nosotros el precio que esto conlleva en materia de violación de los derechos humanos de la población que allí reside. También la violencia se hace presente en forma de desplazados socioeconómicos, y de acciones delictivas, no sólo en la frontera sino en las principales ciudades del país.
Según el Banco Mundial, América Latina y el Caribe es la región más violenta del mundo, con una tasa de homicidios de 20 por cada cien mil habitantes, y la más alta de América Latina es la de Colombia. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes se ha triplicado en los últimos 15 años. Entre 1989 y 1999 han sido asesinados: 138 alcaldes, 569 parlamentarios y concejales, 174 funcionarios públicos, 1,037 dirigentes políticos y 4 candidatos presidenciales. Según el Ministerio de Defensa, en Colombia ocurrió un secuestro cada dos horas en el año 2000, y un secuestro cada tres horas en los últimos cinco años. El estudio "Secuestro y extorsión. Informe estadístico 2000", señala que en los últimos cinco años fueron secuestradas y plagiadas 12,539 personas, de las cuales 1,006 son niños. El peor año fue el pasado, pues 3,706 personas fueron secuestradas y plagiadas, en los que incidieron los secuestros masivos de la guerrilla.
El estudio clasificó cinco tipos de secuestro: económico, extorsivo político, personal de la fuerza pública, simple y por definir lo que expresa su relación con las formas de violencia arriba mencionados. En los cinco años analizados el orden fue: 7,477 secuestros con fines económicos; 483 plagios políticos, 861 simples y 1,988 de los cuales no se conoce motivo. Los grupos guerrilleros ejecutaron el 61% de los casos (mayormente las FARC), seguidos por la delincuencia común y las AUC.
El año más difícil fue 1998, cuando los grupos guerrilleros atacaron la base antinarcóticos de Miraflores (Guaviare), las poblaciones de Quibdó (Chocó) de Mitú (Vaupés), Morales (Bolívar y San Vicente del Caguán). De los 12,539 secuestros que se han presentado en el último quinquenio, los organismos de seguridad rescataron 1,973 personas; y 596 murieron en cautiverio.
El impacto de estos hechos sobre la población colombiana es mayúsculo, pues de acuerdo a una encuesta publicada en la revista colombiana Semana, un 34% de las personas que han pensado en abandonar el país tienen en la violencia uno de sus motivos principales. Según un informe de la Contraloría colombiana, el país perdió den cuatro años (1994- "98), 2.27 billones de pesos, producto de la corrupción en el gobierno, al mismo tiempo que se extiende la pobreza y la iniquidad para la mayoría de su población. Colombia vive la "libanización del conflicto armado", que se expresa en la agudización de la violencia en todas sus formas posibles en una espiral sin fin. La región Frontera Este es la más susceptible al impacto por su ubicación y construcción geopolítica y condiciones socioeconómicas. (raulleisr@hotmail.com)
Dos semanas después, siete personas fuertemente armadas que se presentaron como miembros de las AUCC, arribaron a Motordó, municipio de Quibdó, en donde retuvieron al indígena Andrés Dumaza Paneso para que los guiara hasta la carretera. La temerosa comunidad no le dejó solo y prefirió acompañarlo con otros ocho indígenas que fueron obligados a regresar sin Andrés; su cadáver fue hallado días después torturado, decapitado y semienterrado en el bosque. Ni Andrés Dumaza ni José Belarmino manejaban con fluidez el español."
La crisis en Colombia se expresa en un epicentro de multiviolencia, que tienen complejas raíces estructurales y genera efectos perjudiciales en la sociedad panameña. La violencia colombiana tiene muchas cabezas que actúan en forma desigual y combinada: Es una violencia socioeconómica que tiene su asiento en la pobreza y exclusión social. La violencia de la delincuencia común exacerbada por la anterior forma. La violencia de los grupos insurgentes (FARC y ELN con 20 mil hombres en armas). La violencia contrainsurgente de los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y sus apoyos (10 mil armados). La violencia del narcotráfico con sus ejércitos privados. La violencia contrainsurgente y antinarcotráfico de las fuerzas armadas colombianas, reforzada por la inversión militar extraregional de EU enmarcadas en el Plan Colombia.
En el lado colombiano se combinan las seis formas con diversos ritmos y modalidades: Por ejemplo, la guerrilla de las FARC que utilizaron por muchos años territorio nacional como área de descanso y avituallamiento, y que tenían control sobre parte importante de las costas Atlántica y Pacífico colombiano, han perdido espacio producto de la presencia activa de los grupos paramilitares. Puertos importantes como el Atlántico, Magdalena, Córdoba y la región de Urabá y Chocó, antes bajo el predominio guerrillero, hoy son áreas controladas por la AUC. Por ello, las FARC plantearon un plan de recuperación de costas, pues les preocupa la poca seguridad de esa zona, y necesitan afirmar bastiones ligados a salidas al mar.
La frontera marítima territorial de Panamá con Colombia es próxima al vórtice del huracán, por su vecindad a un activo teatro de guerra. Guerrilleros, paramilitares, ejército, el narcotráfico se disputan sitios claves para sus estrategias. En sus planes no parece estar la "conquista de Panamá", sino que ven a nuestro territorio como un espacio de refugio para unos, pero que atrae como imán la represalia o acciones de castigo de otros, pagando nosotros el precio que esto conlleva en materia de violación de los derechos humanos de la población que allí reside. También la violencia se hace presente en forma de desplazados socioeconómicos, y de acciones delictivas, no sólo en la frontera sino en las principales ciudades del país.
Según el Banco Mundial, América Latina y el Caribe es la región más violenta del mundo, con una tasa de homicidios de 20 por cada cien mil habitantes, y la más alta de América Latina es la de Colombia. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes se ha triplicado en los últimos 15 años. Entre 1989 y 1999 han sido asesinados: 138 alcaldes, 569 parlamentarios y concejales, 174 funcionarios públicos, 1,037 dirigentes políticos y 4 candidatos presidenciales. Según el Ministerio de Defensa, en Colombia ocurrió un secuestro cada dos horas en el año 2000, y un secuestro cada tres horas en los últimos cinco años. El estudio "Secuestro y extorsión. Informe estadístico 2000", señala que en los últimos cinco años fueron secuestradas y plagiadas 12,539 personas, de las cuales 1,006 son niños. El peor año fue el pasado, pues 3,706 personas fueron secuestradas y plagiadas, en los que incidieron los secuestros masivos de la guerrilla.
El estudio clasificó cinco tipos de secuestro: económico, extorsivo político, personal de la fuerza pública, simple y por definir lo que expresa su relación con las formas de violencia arriba mencionados. En los cinco años analizados el orden fue: 7,477 secuestros con fines económicos; 483 plagios políticos, 861 simples y 1,988 de los cuales no se conoce motivo. Los grupos guerrilleros ejecutaron el 61% de los casos (mayormente las FARC), seguidos por la delincuencia común y las AUC.
El año más difícil fue 1998, cuando los grupos guerrilleros atacaron la base antinarcóticos de Miraflores (Guaviare), las poblaciones de Quibdó (Chocó) de Mitú (Vaupés), Morales (Bolívar y San Vicente del Caguán). De los 12,539 secuestros que se han presentado en el último quinquenio, los organismos de seguridad rescataron 1,973 personas; y 596 murieron en cautiverio.
El impacto de estos hechos sobre la población colombiana es mayúsculo, pues de acuerdo a una encuesta publicada en la revista colombiana Semana, un 34% de las personas que han pensado en abandonar el país tienen en la violencia uno de sus motivos principales. Según un informe de la Contraloría colombiana, el país perdió den cuatro años (1994- "98), 2.27 billones de pesos, producto de la corrupción en el gobierno, al mismo tiempo que se extiende la pobreza y la iniquidad para la mayoría de su población. Colombia vive la "libanización del conflicto armado", que se expresa en la agudización de la violencia en todas sus formas posibles en una espiral sin fin. La región Frontera Este es la más susceptible al impacto por su ubicación y construcción geopolítica y condiciones socioeconómicas. (raulleisr@hotmail.com)