El escenario constituyente (I)
Recién salía publicada la encuesta de Dichter & Neira para el Foro Panamá 2020 cuando mostré mi apoyo a la iniciativa de la quinta papeleta y a la realización de un referéndum el mismo día de las elecciones. Esto lo hice a pesar de ciertos temores, como la posible "inexistencia" del respaldo ciudadano que debe acompañar una propuesta semejante, y la posibilidad de que el proceso constituyente estuviese arrancando con mal paso. Para aquellos días aún no se conocía que la intención de los proponentes era la de convocar una Asamblea Constituyente Paralela, que no afecte los poderes "legalmente constituidos y electos el 2 de mayo de 2004".
No obstante, con el pasar del tiempo, lo que formaba parte de mis temores ciudadanos, empezó a tomar forma de realidad. El 86% logrado en la encuesta no se apreciaba en la realidad nacional; así, los proponentes de la quinta papeleta y de la Constituyente Paralela optaban por buscar el apoyo ciudadano a través de la recolección de firmas.
Dudoso aún de la forma en que el Foro 2020 manejaba la propuesta, opto por plasmar mi firma en una de las libretas del Comité Ecuménico. Esto sucedía mientras la Presidenta de la República empleaba su desgastada demagogia para decir que apoyaba la iniciativa, la bancada oficialista del pleno legislativo presentaba un proyecto de ley para incluir la quinta papeleta en las elecciones, y el candidato Guillermo Endara distribuía su plan "una constituyente para reestructurar el Estado" por correo electrónico.
Luego de varios meses de esfuerzo, los resultados logrados por la recolección de firmas dejan en evidencia mi principal temor, "el respaldo ciudadano no existe"; y esto se está dando por una sencilla razón: "el proceso constituyente no se inició de manera correcta, las decisiones que se tomaron ponen en riesgo tanto la iniciativa, como los objetivos que la impulsan"; y esto lo digo con todo el respeto que se merecen los que debaten nuestro futuro en el Foro Panamá 2020.
En un país como el nuestro, en donde el padrón electoral lo componen 1,999,553 ciudadanos, el haber recolectado un aproximado de cien mil firmas -5% del total de votantes- no es nada; y no porque la opinión de estos ciudadano no valga, sino por el hecho de que para iniciar un proceso constituyente real, que verdaderamente prometa mejores días para la patria, se requiere del poder originario real; es decir, del apoyo masivo de los ciudadanos de este país. Cien mil ciudadanos más o menos, no representan ese poder originario.
Deteniéndonos entonces a evaluar la realidad que vivimos a escasos dos meses y tantos días para los comicios, podemos hacer breves consideraciones sobre este vital tema. En primer lugar, el Foro Panamá 2020 debe reconocer que se equivocó en su estrategia post-encuesta y que la recolección de firmas no es ni será el gran logro del que hacen tanta fiesta.
Hay que entender que no le puedes pedir a una nación que apoye una iniciativa si ni siquiera entiende lo que esto significa. La famosa encuesta arrojó que el 86% de los encuestados estaba de acuerdo con una Constituyente, pero sólo el 27.4% estaba de acuerdo con una nueva Constitución; esa contradicción nunca fue objetivamente considerada, y ahora vemos los resultados.
Ante esto, acaso nos hemos preguntado ¿qué debe entender el ciudadano? La mayoría de los ciudadanos de este país, inclusive, muchos jóvenes que estudian en nuestras escuelas y universidades no tienen ni idea de lo que representa una Constitución y de lo que involucra un proceso constituyente, ya sea a través de Constituyente originaria o paralela.
La mayoría de los ciudadanos de este país no conocen el contenido de la Carta Magna, por lo menos en los temas más preponderantes, porque hace décadas que en este país sólo los estudiantes de derecho leen la Constitución y las clases de cívica en secundaria y las de consejería en primaria se limitan al parloteo y no a construir sociedad. Entonces, ¿cómo podemos pedirle a un país que apoye el cambiar algo que ni siquiera sabe cómo le afecta? ¿O es que acaso queremos hacer una Constituyente a la venezolana?
(Continuará en próxima entrega)
No obstante, con el pasar del tiempo, lo que formaba parte de mis temores ciudadanos, empezó a tomar forma de realidad. El 86% logrado en la encuesta no se apreciaba en la realidad nacional; así, los proponentes de la quinta papeleta y de la Constituyente Paralela optaban por buscar el apoyo ciudadano a través de la recolección de firmas.
Dudoso aún de la forma en que el Foro 2020 manejaba la propuesta, opto por plasmar mi firma en una de las libretas del Comité Ecuménico. Esto sucedía mientras la Presidenta de la República empleaba su desgastada demagogia para decir que apoyaba la iniciativa, la bancada oficialista del pleno legislativo presentaba un proyecto de ley para incluir la quinta papeleta en las elecciones, y el candidato Guillermo Endara distribuía su plan "una constituyente para reestructurar el Estado" por correo electrónico.
Luego de varios meses de esfuerzo, los resultados logrados por la recolección de firmas dejan en evidencia mi principal temor, "el respaldo ciudadano no existe"; y esto se está dando por una sencilla razón: "el proceso constituyente no se inició de manera correcta, las decisiones que se tomaron ponen en riesgo tanto la iniciativa, como los objetivos que la impulsan"; y esto lo digo con todo el respeto que se merecen los que debaten nuestro futuro en el Foro Panamá 2020.
En un país como el nuestro, en donde el padrón electoral lo componen 1,999,553 ciudadanos, el haber recolectado un aproximado de cien mil firmas -5% del total de votantes- no es nada; y no porque la opinión de estos ciudadano no valga, sino por el hecho de que para iniciar un proceso constituyente real, que verdaderamente prometa mejores días para la patria, se requiere del poder originario real; es decir, del apoyo masivo de los ciudadanos de este país. Cien mil ciudadanos más o menos, no representan ese poder originario.
Deteniéndonos entonces a evaluar la realidad que vivimos a escasos dos meses y tantos días para los comicios, podemos hacer breves consideraciones sobre este vital tema. En primer lugar, el Foro Panamá 2020 debe reconocer que se equivocó en su estrategia post-encuesta y que la recolección de firmas no es ni será el gran logro del que hacen tanta fiesta.
Hay que entender que no le puedes pedir a una nación que apoye una iniciativa si ni siquiera entiende lo que esto significa. La famosa encuesta arrojó que el 86% de los encuestados estaba de acuerdo con una Constituyente, pero sólo el 27.4% estaba de acuerdo con una nueva Constitución; esa contradicción nunca fue objetivamente considerada, y ahora vemos los resultados.
Ante esto, acaso nos hemos preguntado ¿qué debe entender el ciudadano? La mayoría de los ciudadanos de este país, inclusive, muchos jóvenes que estudian en nuestras escuelas y universidades no tienen ni idea de lo que representa una Constitución y de lo que involucra un proceso constituyente, ya sea a través de Constituyente originaria o paralela.
La mayoría de los ciudadanos de este país no conocen el contenido de la Carta Magna, por lo menos en los temas más preponderantes, porque hace décadas que en este país sólo los estudiantes de derecho leen la Constitución y las clases de cívica en secundaria y las de consejería en primaria se limitan al parloteo y no a construir sociedad. Entonces, ¿cómo podemos pedirle a un país que apoye el cambiar algo que ni siquiera sabe cómo le afecta? ¿O es que acaso queremos hacer una Constituyente a la venezolana?
(Continuará en próxima entrega)