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El Esequibo venezolano: a 100 años del despojo


Caracas / AIPE. El 3 de octubre de 1899, el Tribunal Arbitral reunido en el Quai D"Orsay en París emitió el fallo que despojó a Venezuela de 159.500 Km2 de territorio. En el contexto de lo que sucede en la Venezuela de hoy es importante recordar ciertos aspectos de ese triste proceso.
En primer lugar, el Laudo Arbitral es una demostración elocuente de que la corrupción judicial no es un monopolio de la Venezuela contemporánea. El tribunal que se reunió en París a finales del siglo XIX estaba compuesto por algunos de los juristas más respetados de las potencias "civilizadas" de esa época. Por Inglaterra estaban el presidente y un magistrado de la Corte Suprema de ese país, Lord Charles Russell, Barón de Killowen, y Lord Richard Henn Collins; mientras que los jueces designados por Venezuela eran el presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos, Juez Melville W. Fuller, y el Magistrado David J. Brewer. El tribunal lo completaba un tercer juez "imparcial", el ruso Federico de Martens, experto en derecho internacional.
El tribunal tenía la obligación de llegar a un fallo basado en las estipulaciones del tratado firmado entre Venezuela e Inglaterra en 1897, que establecía que los jueces deberían determinar la línea fronteriza basándose en principios del derecho internacional, aunque podían también tomar en cuenta factores como el control efectivo de un territorio por un periodo no mayor de 50 años. Sin embargo, hoy sabemos que el fallo no fue más que una componenda entre los dos jueces ingleses y Federico de Martens, quienes ignoraron el Tratado y determinaron una frontera que injustamente le quitaba a Venezuela la casi totalidad del territorio en disputa. El fallo fue por decisión unánime, ya que Martens amenazó a los jueces americanos que de no ser así, Venezuela perdería también las bocas del Orinoco.
Esto se conoce en detalle gracias al memorando dejado por Severo Mallet Prevost, miembro del equipo legal que defendió la posición de Venezuela ante el tribunal, publicado después de su muerte en 1949. Más breve y elocuente es la nota que escribió en su diario el señor J. R. Block, secretario del Primer Ministro Británico Lord Salisbury, el 2 de octubre de 1899, un día antes de que el Tribunal hiciera público su fallo: "Acuerdo con Martens nos da la victoria".
La usurpación del Esequibo comenzó con la publicación de un mapa por Roberto Schomburgk, bajo auspicio del gobierno Británico, en 1840. De allí en adelante, Inglaterra nos fue quitando territorio de manera constante e ininterrumpida, sin que Venezuela pudiese hacer nada para impedirlo. Se firmaban tratados que eran sistemáticamente violados por los ingleses, se protestaba, se rompían relaciones diplomáticas, etc. Sin embargo, la expansión territorial a nuestra expensa se mantenía y se acrecentaba, hasta el punto que Inglaterra pretendía las mismas bocas del Orinoco y buena parte del oriente venezolano. Fue entonces cuando Estados Unidos decidió intervenir en 1895, considerando que ello era una violación de la Doctrina Monroe.
El gobierno del presidente Cleveland intentó al principio actuar como mediador entre dos naciones amigas, proponiendo un arbitraje internacional.
Sin embargo, la actitud de Inglaterra era que no había nada que negociar y que el asunto no era de la incumbencia de los Estados Unidos.
La actitud inglesa era explicable. El Imperio Británico comprendía una quinta parte de la superficie de la Tierra, con casi 300 millones de súbditos. Su marina de guerra era la más poderosa del planeta, sus bancos financiaban la expansión de la revolución industrial y sus barcos mercantes transportaban 2/3 de la carga marítima mundial. En contraste, el ejército de Estados Unidos contaba con apenas 25,000 hombres y su marina de guerra con un acorazado.
Aún así, los norteamericanos endurecieron su posición ante la intransigencia británica. El 17 de diciembre de 1895, el presidente Cleveland habló en una sesión conjunta del Congreso convocada para tratar el caso del Esequibo. Cleveland solicitó se nombrase una comisión para determinar cuál era la verdadera frontera entre Venezuela y la Guayana Británica. Y una vez que la comisión presentara su informe, Estados Unidos resistiría "por cualquier medio, como si fuese una agresión a sus propios derechos e intereses" la apropiación de territorios venezolanos.
En otras palabras, Estados Unidos estaba dispuesto a ir a la guerra y así lo entendió el mundo entero. Los mercados financieros entraron en pánico y la Bolsa de Nueva York cayó estrepitosamente. Sin embargo, el Congreso apoyó al presidente, la comisión fue nombrada.
Fue esa valiente y honrosa actitud de Estados Unidos lo que obligó a Inglaterra a iniciar las negociaciones que finalizaron con el Tratado de 1897. Si bien el resultado no fue el esperado, Venezuela logró mantener la soberanía sobre el hoy estado Delta Amacuro y sobre todo el oriente del estado Bolívar.
A lo largo de 100 años, Venezuela ha mantenido la defensa de lo que en derecho nos pertenece. Seguiremos perseverando en la lucha por recuperar nuestro Esequibo, sin olvidar la infamia de jueces sin honor ni tampoco la nobleza y dignidad de nuestros verdaderos amigos.

101 años de Panamá América

 
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