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El "espíritu constructivo" de Cuba


Lima -Uno de los aspectos más comentados entre los diplomáticos que asistieron a la reciente XI Cumbre Iberoamericana, pero poco percibido por los medios informativos, fue el "espíritu constructivo" de la delegación cubana liderada por el vicepresidente Carlos Laje Dávila y el canciller Felipe Pérez Roque. Este espíritu, por cierto, distó mucho del enfrentamiento que se produjo en la Cumbre realizada el año pasado en Panamá. Allí saltaron chispas del áspero intercambio que tuvieron el presidente cubano Fidel Castro con su homólogo salvadoreño, Francisco Flores, quien acusó al régimen cubano de "dictatorial".
En contraste con la anterior reunión, diplomáticos latinoamericanos y españoles, inclusive Harmodio Arias, el viceministro de Relaciones Exteriores panameño, comentaron en privado la buena impresión que dejó el canciller cubano, a quien además alabaron por "tender puentes". Similares opiniones fueron vertidas durante la Asamblea General de la ONU donde Pérez Roque sorprendió a muchos delegados esta semana al reconocer públicamente el reciente gesto de Washington de facilitar la compra de medicinas y víveres tras la embestida del huracán Michelle, y su revelación que los contactos diplomáticos han sido distendidos con "respeto y espíritu de cooperación". Ante la ONU, Pérez Roque recordó la disposición cubana para negociar un "arreglo justo y honorable para la compensación de las casi 6,000 empresas y ciudadanos de Estados Unidos (EU), cuyas propiedades fueron nacionalizadas" tras el triunfo de la revolución de 1959. También citó un paquete de seis medidas políticas necesarias para restablecer relaciones: derogación de la Ley de Ajuste, aumento de la cooperación antinarcóticos, cancelación de las emisiones radiales y televisivas anticubanas; exclusión de Cuba de la lista de gobiernos que patrocinan el terrorismo; cese de la hostilidad diplomática, así como de las acciones armadas y propagandísticas contra la isla originadas en Miami, y devolución del territorio de la base naval de Guantánamo.
La Ley de Ajuste, que alienta la migración ilegal al garantizar la residencia en EU a los cubanos que lleguen ahí de cualquier manera, fue denunciada por Castro como "terrorista, de un terrorismo de la peor especie, que mata conscientemente y sin el menor remordimiento a niños inocentes". El tono conciliador del canciller cubano resonó en los titulares del The Washington Post en su pagina internacional, el jueves sobre una entrevista que Pérez Roque concedió a la veterana corresponsal Karen DeYoung, en la que reveló que Cuba acaba de concluir contratos para adquirir alimentos con grandes consorcios agrícolas como Archer Daniels Midland, Cargill y Riceland Foods.
Por cierto que el martes, la Asamblea General de la ONU votó abrumadamente, por décimo año consecutivo, para que se ponga fin al embargo comercial de EU contra Cuba, que según La Habana, la mayoría de los estadounidenses desaprueba. La votación fue de 167 a favor y tres en contra, igual que el año pasado. Tres naciones se abstuvieron, frente a cuatro abstenciones en el 2000. Los países que se opusieron, aparte de Estados Unidos, fueron Israel y las Islas Marshall, al igual que el año pasado. El representante estadounidense, James Cunningham, dijo que el embargo comercial estaba diseñado para promover la democracia en Cuba.
Pérez Roque señaló que Cuba desea el cese del bloqueo, pero subrayó que aspira también a relaciones normales y respetuosas con EU y que está preparada para ello: "no alienta odios estériles ni aspiraciones de venganza. "Somos un pueblo noble y con cultura política, y consideramos a millones de estadounidenses y a la mayoría de los cubanos que viven en EU víctimas también de las injustificables prohibiciones del bloqueo". Luego precisó las medidas que tendría que dar Washington: derogar las leyes Helms-Burton (1996) y la Torricelli (1992); abrir a Cuba el acceso a las instituciones financieras multilaterales, permitirle el uso del dólar en transacciones externas, abrirle el mercado estadounidense, permitir a los estadounidenses visitar la isla y facilitar los viajes a este país de los cubanos residentes en Estados Unidos, devolver los activos cubanos congelados y autorizar inversiones de su país en La Habana, entre otras.
Por su parte en Washington, el secretario de Estado Adjunto para el Hemisferio Occidental en funciones, Lino Gutiérrez, se esforzó por continuar la imagen de la "línea dura" que el gobierno de Bush quiere continuar con relación a Cuba. El funcionario declaró que EU está satisfecho con el apoyo que toda América Latina ha dado a su lucha contra el terrorismo, con la "usual excepción de Cuba"". "La respuesta del hemisferio al combate antiterrorista ha sido amplio y firme, con la excepción usual de Cuba, cuyo canciller, tristemente, en su discurso acusó a EU de tener como blanco a bebés afganos"" en sus ataques en ese país, indicó Gutiérrez. "El embajador (de EU, John Negroponte) ante la ONU dijo que el discurso del Ministro de Relaciones Exteriores cubano había sido incluso peor que el de Irak"", agregó el funcionario, en una conferencia sobre el impacto de los ataques terroristas del 11 de setiembre en el panorama empresarial de las Américas celebrada en la Universidad George Washington. "Hay que detener la guerra en Afganistán. El gobierno de los EU debe reconocer que se ha equivocado, y debe parar su inefectiva e injustificable campaña de bombardeos contra ese pueblo. Por sus resultados, esta guerra pareciera haber escogido de enemigo a los niños, la población civil, los hospitales y las instalaciones de la Cruz Roja Internacional"", había señalado Pérez Roque ante la Asamblea General. En tanto, el periódico Miami Herald señaló que la ausencia del presidente Fidel Castro de la Cumbre Iberoamericana "fue recibida con regocijo, discreto y diplomático, por los mandatarios iberoamericanos asistentes al evento", una apreciación que, evidentemente, no fue tan unánime, considerando que varios concurrentes como los periódicos de Lima expusieron que su ausencia "quitó brillo" al evento.

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