El Estado y sus nociones educativas
El Estado, o asociación política de la sociedad, tiene que regular las relaciones que existen entre sus miembros, a fin de que puedan vivir en armonía y cooperen cuando sea necesario; al mismo tiempo, tiene que poner en relación a su grupo particular de individuos con otros estados. Para poder hacer estas cosas, enseña a sus miembros un conjunto de hábitos y actitudes sociales y políticas.
En el mundo occidental, los estados nacionales aparecieron después de la Edad Media y con posteridad a la decadencia del Imperio Romano, el cual era una combinación de Estado e Iglesia. Los estados nacionales de Europa establecieron diversos tipos de relaciones con la Iglesia o con las iglesias, a menudo como consecuencia de un proceso que estuvo erizado de fricciones, porque al principio se produjo un cierto grado de conflicto entre la Iglesia y el Estado con respecto a cuáles eran las funciones propias de cada uno.
Los estados establecieron escuelas y dieron también ayuda estatal y un cierto grado de orientación a las escuelas eclesiásticas. Bajo la influencia del Estado, las escuelas enseñaron los hábitos y actitudes que los miembros de la sociedad estimaban deseables para los componentes de cada Estado particular. Por ejemplo, los niños ingleses aprendían a ser ingleses, los niños españoles a ser españoles.
Con la llegada de la independencia de los países latinoamericanos y con el esfuerzo que hicieron para establecer modos de vida democráticos; tanto en la esfera política como en la social, los diferentes estados recurrieron a la educación como medio de ayudar a sus ciudadanos a vivir de conformidad con sus ideales políticos. Juan Mora Fernández (el primer presidente de Costa Rica), afirmó a comienzos del siglo XIX que "el gobierno libre descansa sobre la educación". Durante el siglo XIX, igualmente, se produjeron varias tentativas para establecer una educación gratuita para los niños, tanto en la América Latina como en las otras regiones del mundo.
Fue, precisamente en el siglo XIX en que las sociedades modernas proclamaron los principios de la educación gratuita, costeada por el Estado, en el nivel primario, aunque no siempre lograron realizarlos. Al comienzo, estas tentativas tomaron la forma de escuelas sometidas al control de la Iglesia o de escuelas que funcionaban bajo el patrocinio privado con una pequeña dosis de ayuda financiera por parte del Estado. Esta limitación, impuesta al control de las escuelas por el Estado era ordinariamente considerada como algo deseable, porque mucha gente temía que el Estado ejerciera demasiado dominio sobre el corazón y la mente de los individuos si llegaba a controlar directamente las escuelas.
Sin embargo, los primeros intentos para extender la educación primaria por medio de organismos no estatales fracasaron, y la experiencia convenció a los pueblos de que el Estado necesita mantener numerosas escuelas primarias si se desea realmente poner a la educación primaria al alcance de la gente común. Por consiguiente, hacia fines del siglo XIX todos los países latinoamericanos dedicaban ya fondos para sostener la educación primaria al alcance de la gente común. Por consiguiente, hacia fines del siglo XIX todos los países latinoamericanos dedicaban ya fondos para sostener la educación primaria por cuenta del Estado, e igualmente para sostener, hasta cierto punto, la educación secundaria y superior. Pero hubo diversos acuerdos sobre la dirección y control de las escuelas con la Iglesia y con otras organizaciones privadas que también tuvieron participación en esta empresa.
Hoy día, es muy frecuente la declaración de que la educación es una función del Estado y, reconocido este hecho, se confiere al Estado autoridad para reglamentar el sistema educativo y para determinar y administrar los requisitos de competencia exigidos a la profesión docente. El documento formal que aplica las disposiciones constitucionales recibe generalmente el nombre de "Ley Orgánica de Educación o Ley Orgánica de Instrucción, y a veces recibe el calificativo de código.
En Panamá, la más avanzada en cuanto al reconocimiento del derecho del Estado a controlar la educación, está contenido en la Constitución de 1946 y en la Ley 47, Orgánica de Educación de 1946. Se desarrolla el principio de que la educación será democrática, considerando la democracia, no sólo como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida basado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.
En el mundo occidental, los estados nacionales aparecieron después de la Edad Media y con posteridad a la decadencia del Imperio Romano, el cual era una combinación de Estado e Iglesia. Los estados nacionales de Europa establecieron diversos tipos de relaciones con la Iglesia o con las iglesias, a menudo como consecuencia de un proceso que estuvo erizado de fricciones, porque al principio se produjo un cierto grado de conflicto entre la Iglesia y el Estado con respecto a cuáles eran las funciones propias de cada uno.
Los estados establecieron escuelas y dieron también ayuda estatal y un cierto grado de orientación a las escuelas eclesiásticas. Bajo la influencia del Estado, las escuelas enseñaron los hábitos y actitudes que los miembros de la sociedad estimaban deseables para los componentes de cada Estado particular. Por ejemplo, los niños ingleses aprendían a ser ingleses, los niños españoles a ser españoles.
Con la llegada de la independencia de los países latinoamericanos y con el esfuerzo que hicieron para establecer modos de vida democráticos; tanto en la esfera política como en la social, los diferentes estados recurrieron a la educación como medio de ayudar a sus ciudadanos a vivir de conformidad con sus ideales políticos. Juan Mora Fernández (el primer presidente de Costa Rica), afirmó a comienzos del siglo XIX que "el gobierno libre descansa sobre la educación". Durante el siglo XIX, igualmente, se produjeron varias tentativas para establecer una educación gratuita para los niños, tanto en la América Latina como en las otras regiones del mundo.
Fue, precisamente en el siglo XIX en que las sociedades modernas proclamaron los principios de la educación gratuita, costeada por el Estado, en el nivel primario, aunque no siempre lograron realizarlos. Al comienzo, estas tentativas tomaron la forma de escuelas sometidas al control de la Iglesia o de escuelas que funcionaban bajo el patrocinio privado con una pequeña dosis de ayuda financiera por parte del Estado. Esta limitación, impuesta al control de las escuelas por el Estado era ordinariamente considerada como algo deseable, porque mucha gente temía que el Estado ejerciera demasiado dominio sobre el corazón y la mente de los individuos si llegaba a controlar directamente las escuelas.
Sin embargo, los primeros intentos para extender la educación primaria por medio de organismos no estatales fracasaron, y la experiencia convenció a los pueblos de que el Estado necesita mantener numerosas escuelas primarias si se desea realmente poner a la educación primaria al alcance de la gente común. Por consiguiente, hacia fines del siglo XIX todos los países latinoamericanos dedicaban ya fondos para sostener la educación primaria al alcance de la gente común. Por consiguiente, hacia fines del siglo XIX todos los países latinoamericanos dedicaban ya fondos para sostener la educación primaria por cuenta del Estado, e igualmente para sostener, hasta cierto punto, la educación secundaria y superior. Pero hubo diversos acuerdos sobre la dirección y control de las escuelas con la Iglesia y con otras organizaciones privadas que también tuvieron participación en esta empresa.
Hoy día, es muy frecuente la declaración de que la educación es una función del Estado y, reconocido este hecho, se confiere al Estado autoridad para reglamentar el sistema educativo y para determinar y administrar los requisitos de competencia exigidos a la profesión docente. El documento formal que aplica las disposiciones constitucionales recibe generalmente el nombre de "Ley Orgánica de Educación o Ley Orgánica de Instrucción, y a veces recibe el calificativo de código.
En Panamá, la más avanzada en cuanto al reconocimiento del derecho del Estado a controlar la educación, está contenido en la Constitución de 1946 y en la Ley 47, Orgánica de Educación de 1946. Se desarrolla el principio de que la educación será democrática, considerando la democracia, no sólo como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida basado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.