El eterno devenir humano
Considerando las posiciones epistemológicas (aplicada a los conocimientos científicos) de las diferentes clases de filosofía de la historia y sus conclusiones, tenemos que ella conlleva en sí misma, como factor de evolución, el desarrollo de la conciencia y la proyección de la inteligencia, atestiguada por los descubrimientos científicos antropológicos, en su más alto grado de expresión.
No obstante, en el desenvolvimiento de los acontecimientos culturales y humanos a través del tiempo y el espacio, pareciera que el hombre no demuestra mucha inteligencia, por la razón de que está desolando ecológicamente al planeta, conduciendo a la humanidad a ingentes sufrimientos que son los que caracterizan al mundo actual. A ello hay que agregarle los sempiternos errores conceptuales en casi todas las actividades y el diario quehacer humano. Vemos el panorama que vislumbraba en el horizonte el triunfo del espíritu sobra la ignorancia, florecimiento de antiguos continentes perdidos. Luego observamos, a través de la historia del Renacimiento y ciertas gestas heroicas, que han caracterizado al pensamiento humano por la adquisición de una ciencia más racional, más humanista y más considerada con el desarrollo humano.
La ignorancia rebosante que impera mediante el amparo de nuestras más sonadas ideologías y crasos sistemas, niegan muy veladamente la capacidad de rehabilitación integral del hombre. Esto explica la prevalencia de la degeneración física, psíquica y espiritual del individuo humano de hoy. Usando los principios epistemológicos que sitúan y valorizan la condición del hombre en el constante devenir histórico, nos percatamos que está en uso de un tipo de sistematización sutil de impedir a toda costa que la humanidad esté informada adecuadamente en todos los aspectos y condiciones de carácter vital (su superación propia). Se trata por todos los medios posibles de postergar sino, inutilizar la dinámica inteligencia del ser humano, en sus ansias de logros enaltecedores a fin de perpetrar épocas pretéritas oscuras, de catástrofes de civilizaciones, drama histórico registrado en los anales de la memoria de la naturaleza, que debemos trascender.
No obstante, en el desenvolvimiento de los acontecimientos culturales y humanos a través del tiempo y el espacio, pareciera que el hombre no demuestra mucha inteligencia, por la razón de que está desolando ecológicamente al planeta, conduciendo a la humanidad a ingentes sufrimientos que son los que caracterizan al mundo actual. A ello hay que agregarle los sempiternos errores conceptuales en casi todas las actividades y el diario quehacer humano. Vemos el panorama que vislumbraba en el horizonte el triunfo del espíritu sobra la ignorancia, florecimiento de antiguos continentes perdidos. Luego observamos, a través de la historia del Renacimiento y ciertas gestas heroicas, que han caracterizado al pensamiento humano por la adquisición de una ciencia más racional, más humanista y más considerada con el desarrollo humano.
La ignorancia rebosante que impera mediante el amparo de nuestras más sonadas ideologías y crasos sistemas, niegan muy veladamente la capacidad de rehabilitación integral del hombre. Esto explica la prevalencia de la degeneración física, psíquica y espiritual del individuo humano de hoy. Usando los principios epistemológicos que sitúan y valorizan la condición del hombre en el constante devenir histórico, nos percatamos que está en uso de un tipo de sistematización sutil de impedir a toda costa que la humanidad esté informada adecuadamente en todos los aspectos y condiciones de carácter vital (su superación propia). Se trata por todos los medios posibles de postergar sino, inutilizar la dinámica inteligencia del ser humano, en sus ansias de logros enaltecedores a fin de perpetrar épocas pretéritas oscuras, de catástrofes de civilizaciones, drama histórico registrado en los anales de la memoria de la naturaleza, que debemos trascender.