El exceso de ruido
Hay varias clases de contaminación ambiental que desmejoran la calidad de vida y bienestar general: a) La del ruido; b) la de las aguas; c) la de la lluvia ácida en lugares de alta concentración industrial que expulsan a la atmósfera concentraciones tóxicas de gases y humos nocivos; e) la de los suelos por el mal tratamiento de la basura y desechos sólidos orgánicos e inorgánicos.
Durante el último año del gobierno Moscoso, la Autoridad del Tránsito ordenó operativos a la policía del tránsito motorizada, de patruyas y de garitas, para decomisar con apego a la ley vigente del Reglamento del Tránsito, equipos de sonido y bocinas de los buses "diablos rojos", igual de los " costers" o "chivas", y colegiales. Dicha medida, por la energía imprimida en un principio, dejó a muchos palancas y conductores con la boca abierta y a los usuarios del transporte público (pueblo que no tiene auto propio) sorprendidos.
Luego vino el tiempo de las elecciones y el Partido Arnulfista perdió; y después del 2 de mayo, o un poco después, aún en el gobierno la Sra. Moscoso, fue nuevamente registrándose la bulla en los buses o colectivos hasta el día de hoy.
En estos momento, que se sepa, no se observa ninguna acción drástica y legal por parte de la autoridad competente a objeto de defender y proteger al usuario del abuso, atropello, arbitrariedad, injusticia, maldad e ilegalidad de algunos malos transportistas que no les importa en nada con la salud psíquica y física de sus clientes, ya que van aumentando el volumen de sus equipos de sonido hasta niveles que dejan sorda a la gente e impiden que alguien pueda comunicarse con otro pasajero en forma audible. Igualmente la situación dificulta el pedido de la parada, ya que por lo alto del volumen, el chofer no puede oír a las señoras que poseen timbre de voz débil.
Además, el volumen alto es un peligro para los conductores de los buses, ya que impide el buen uso de uno de los sentidos básicos en la conducción vial, o sea, el oído; pues, no oyen los motores y bocinas de otros vehículos. Está probado que los altos decibeles desconcentran al mejor conductor, siendo este factor una causa potencial de accidentes de tránsito.
Algunos malos conductores, cuya mala conducta se asemeja a la de los maleantes, insinúan que cuentan con el respaldo y apoyo de gente poderosa, lo cual estoy seguro que es falso; imaginación perversa de tales individuos que actúan de esta forma indebida.
Durante el último año del gobierno Moscoso, la Autoridad del Tránsito ordenó operativos a la policía del tránsito motorizada, de patruyas y de garitas, para decomisar con apego a la ley vigente del Reglamento del Tránsito, equipos de sonido y bocinas de los buses "diablos rojos", igual de los " costers" o "chivas", y colegiales. Dicha medida, por la energía imprimida en un principio, dejó a muchos palancas y conductores con la boca abierta y a los usuarios del transporte público (pueblo que no tiene auto propio) sorprendidos.
Luego vino el tiempo de las elecciones y el Partido Arnulfista perdió; y después del 2 de mayo, o un poco después, aún en el gobierno la Sra. Moscoso, fue nuevamente registrándose la bulla en los buses o colectivos hasta el día de hoy.
En estos momento, que se sepa, no se observa ninguna acción drástica y legal por parte de la autoridad competente a objeto de defender y proteger al usuario del abuso, atropello, arbitrariedad, injusticia, maldad e ilegalidad de algunos malos transportistas que no les importa en nada con la salud psíquica y física de sus clientes, ya que van aumentando el volumen de sus equipos de sonido hasta niveles que dejan sorda a la gente e impiden que alguien pueda comunicarse con otro pasajero en forma audible. Igualmente la situación dificulta el pedido de la parada, ya que por lo alto del volumen, el chofer no puede oír a las señoras que poseen timbre de voz débil.
Además, el volumen alto es un peligro para los conductores de los buses, ya que impide el buen uso de uno de los sentidos básicos en la conducción vial, o sea, el oído; pues, no oyen los motores y bocinas de otros vehículos. Está probado que los altos decibeles desconcentran al mejor conductor, siendo este factor una causa potencial de accidentes de tránsito.
Algunos malos conductores, cuya mala conducta se asemeja a la de los maleantes, insinúan que cuentan con el respaldo y apoyo de gente poderosa, lo cual estoy seguro que es falso; imaginación perversa de tales individuos que actúan de esta forma indebida.