El explosivo comercio electrónico
Con el inicio de la temporada de compras de fin de año, cada presidente norteamericano suele dar amplia cobertura publicitaria a sus compras personales, apareciendo de visita a los almacenes para, canasta rodante en sus manos, empujar simbólicamente con su ejemplo a la economía de su país, la mayor, más rica y próspera del planeta, en gran parte dependiente del frenético consumo de sus ciudadanos en los últimos años.
Cierto que a primera vista, nada nuevo se advirtió cuando el presidente Bill Clinton apareció frente a las grandes cadenas haciendo sus primeras compras en noviembre pasado, salvo por un detalle: en esta ocasión anunció que, al igual que millones de sus conciudadanos, haría gran parte de sus compras vía Internet, recorriendo diversos departamentos de las más famosas tiendas por vía electrónica, sin salir de casa.
En otras palabras, lo acontecido este año en el país líder comercial del mundo es mucho más que una revolución; es una verdadera explosión que ha superado todas las expectativas y hasta tomado por sorpresa a los más optimistas de los impulsores del mercado virtual.
Hoy día miles de programas y literatura impresa se dedican en EU y el mundo a ilustrar y educar al consumidor sobre la forma de hacer las compras cómodamente desde el hogar, por medio de computadoras personales, algunas de las cuales cuestan un poco más de doscientos de dólares. Incluso hace poco, en Colorado, algunas empresas de servicios de conexión por Internet, ofrecían una computadora completa con acceso a la red incluida por menos de trescientos dólares. El resultado de tanta agresividad es que el mercado virtual está poniendo de cabeza al comercio mundial. Actualmente se dan hasta consultas médicas vía Internet. Regina Viejo, vicesecretaria adjunta de Comercio para el Hemisferio Occidental de EU, ha dicho que cada segundo, tres personas en algún lugar del mundo entran a la red por primera vez.
Otra consecuencia de la explosión del comercio electrónico estriba en el incremento de las posibilidades de empleos y negocios en torno a la nueva tecnología. Se sabe por ejemplo, que ese rubro es responsable del actual auge de la economía norteamericana que, desbaratando teorías clásicas sobre oferta, demanda, empleos y precios, combina un vigoroso crecimiento de 4.5% con un pleno empleo de apenas 3.5% de parados y una inflación de apenas 1.5% anual, en un mundo ideal que los especialistas empiezan a llamar "Nueva Economía" que rompe con los patrones cíclicos de antaño.
En tecnología avanzada, en EU, la demanda de empleos supera a la oferta en 350 mil empleos, en dramático déficit que se acrecienta minuto a minuto y que está disparando los sueldos del sector. La Unión Europea por su parte, acaba de aprobar apresuradamente una legislación que garantiza la validez de las firmas por claves electrónicas y regula los efectos de las compras por dicha vía, entre ellos, las devoluciones y las garantías. En fin, el comercio electrónico está forzando cambios legislativos y tecnológicos para dar mayor protección a los consumidores y a los comerciantes y para evitar los riesgos de fraude. Este no es el futuro, es el vívido presente.
Cierto que a primera vista, nada nuevo se advirtió cuando el presidente Bill Clinton apareció frente a las grandes cadenas haciendo sus primeras compras en noviembre pasado, salvo por un detalle: en esta ocasión anunció que, al igual que millones de sus conciudadanos, haría gran parte de sus compras vía Internet, recorriendo diversos departamentos de las más famosas tiendas por vía electrónica, sin salir de casa.
En otras palabras, lo acontecido este año en el país líder comercial del mundo es mucho más que una revolución; es una verdadera explosión que ha superado todas las expectativas y hasta tomado por sorpresa a los más optimistas de los impulsores del mercado virtual.
Hoy día miles de programas y literatura impresa se dedican en EU y el mundo a ilustrar y educar al consumidor sobre la forma de hacer las compras cómodamente desde el hogar, por medio de computadoras personales, algunas de las cuales cuestan un poco más de doscientos de dólares. Incluso hace poco, en Colorado, algunas empresas de servicios de conexión por Internet, ofrecían una computadora completa con acceso a la red incluida por menos de trescientos dólares. El resultado de tanta agresividad es que el mercado virtual está poniendo de cabeza al comercio mundial. Actualmente se dan hasta consultas médicas vía Internet. Regina Viejo, vicesecretaria adjunta de Comercio para el Hemisferio Occidental de EU, ha dicho que cada segundo, tres personas en algún lugar del mundo entran a la red por primera vez.
Otra consecuencia de la explosión del comercio electrónico estriba en el incremento de las posibilidades de empleos y negocios en torno a la nueva tecnología. Se sabe por ejemplo, que ese rubro es responsable del actual auge de la economía norteamericana que, desbaratando teorías clásicas sobre oferta, demanda, empleos y precios, combina un vigoroso crecimiento de 4.5% con un pleno empleo de apenas 3.5% de parados y una inflación de apenas 1.5% anual, en un mundo ideal que los especialistas empiezan a llamar "Nueva Economía" que rompe con los patrones cíclicos de antaño.
En tecnología avanzada, en EU, la demanda de empleos supera a la oferta en 350 mil empleos, en dramático déficit que se acrecienta minuto a minuto y que está disparando los sueldos del sector. La Unión Europea por su parte, acaba de aprobar apresuradamente una legislación que garantiza la validez de las firmas por claves electrónicas y regula los efectos de las compras por dicha vía, entre ellos, las devoluciones y las garantías. En fin, el comercio electrónico está forzando cambios legislativos y tecnológicos para dar mayor protección a los consumidores y a los comerciantes y para evitar los riesgos de fraude. Este no es el futuro, es el vívido presente.