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El fin del mundo


En momentos de crisis mundial, como los actuales, es natural que pensemos más a menudo en el "fin del mundo". Al momento de describirlo a sus discípulos, Jesús dijo claramente que ni siquiera Él sabía cuando ese día iba a ocurrir, así que es conveniente aclarar muchas ideas muy equivocadas que de dicho "fin" tienen muchos predicadores, pedagogos, políticos y hasta periodistas pobremente informados.
Efectivamente, Jesús nos habló sobre "el fin del mundo", según el capítulo 24 del evangelio de San Mateo, el capítulo 13 del evangelio de San Marcos y el capítulo 21 del evangelio de San Lucas. Pero, por otra parte, en el capítulo 14 del evangelio de San Juan, el mismo Jesús afirma que no todo lo que Él dijo durante su paso por la tierra sería comprendido totalmente en ese instante, sino que sería totalmente comprendido más adelante con la ayuda del Espíritu Santo que es, entre otras, Espíritu de Verdad y de Sabiduría. Esto último se aplica especialmente al "fin del mundo" ya que, al describirlo, Jesús incluso utilizó un lenguaje apocalíptico o, para decirlo en una forma simplificada, muy simbólico.
Es lógico que, influenciados por las ideas de los judíos de la época y por las fuertes persecuciones, los primeros cristianos hayan sido los primeros en equivocarse al pensar que el "fin del mundo" equivaliera al fin del planeta, y que también esperaran el mismo durante los primeros años de la era cristiana; pero, con el pasar de los siglos, se hizo obvia la necesidad de una mejor comprensión de dicha expresión y, para no alargar la historia, poco a poco se llegó a la deducción de que muchas veces éstas y otras palabras de Jesús se aplicaban tanto al futuro lejano como al futuro cercano, tanto a la Iglesia como a los individuos que la conformaban, a veces más a la vida eterna que a la vida terrena, y así por el estilo.
Con respecto al "fin del mundo", la primera interpretación correcta es que cada persona pasa por momentos en la vida donde pareciera que se le acaba el mundo o, como simbólicamente dicen algunos, "se le cae el cielo encima". Como mínimo, a todo ser humano le llega su "fin del mundo" al momento en que le llega la muerte física. Y lo que Jesús nos dice al respecto es que, si perseveramos en nuestro amor al Buen Dios y/o a la humanidad, tarde o temprano, o se resuelven todos los problemas, sobrevivimos físicamente y pasamos a vivir mejores días; o, segunda posibilidad, literalmente pasamos a una "mejor vida", donde sólo habrá alegría eterna y donde no tendremos absolutamente ningún problema.
Una segunda interpretación se aplica a la humanidad en general y, tal como también señala Jesús, en la historia muchas veces se aparecen individuos que, usando el nombre de Dios en vano, se autoproclaman voceros de Dios o del mismo Cristo, llevando a algunos grupos al suicidio colectivo, o a naciones enteras a injustificadas guerras fraticidas, como la presente guerra en Irak. Por consiguiente, es muy importante ahondar lo más posible en lo que Jesús quiso decir con aquello de que "como el relámpago sale de oriente y resplandece hasta occidente, así será la venida del Hijo del Hombre".
Si repasamos la historia, comenzando con la vida de Abraham y, especialmente, desde la venida de Jesús, tenemos que aceptar que, a pesar de muchas caídas, la humanidad asciende lentamente a niveles éticos cada vez más altos. Si bien es cierto que hemos tenido muchos gobernantes monstruosos en la historia, entre los que se destaca la popular "bestia con el número 666", que según los cálculos de la cábala judía corresponde al Emperador Nerón, también es cierto que la humanidad es cada vez más consciente del inherente derecho a la vida de todos los hombres, ya sean católicos, protestantes, judíos, musulmanes, ateos, negros, chinos, blancos o cualquieras otros.
Hace unos cuatro milenios, en la Palestina de Abraham predominaba el espantoso concepto religioso de que a Dios había que sacrificarle lo mejor que tuviéramos a mano, comenzando con el hijo primogénito. El Segundo Libro de Reyes describe cómo, muchos siglos después, incluso ya en contra de la ley mosaica, dos reyes de Judá, Ajaz y Manasés, cayeron en semejante aberración. Hace menos de dos milenios, la muerte de los cristianos en el circo todavía era un espectáculo disfrutado sin ningún escrúpulo moral por la mayoría de los ciudadanos romanos. Y, sin ir muy lejos, hace unos seiscientos años algunos de nuestros nativos americanos, como los Aztecas, también tenían la horrorosa idea de que la mejor manera de adorar a algunos de sus dioses era por medio de sacrificios humanos.
Si analizamos una masacre mundial más reciente, como fueron las atrocidades del gobierno de Hitler contra, entre otros, veinte millones de rusos y seis millones de judíos, notaremos que el gobierno nazi trató de ocultar ese genocidio al conocimiento de la humanidad, incluyendo la mayoría de los alemanes, para tratar de evitar una repulsa mundial en general. La razón es que ya existía una conciencia universal que, a causa de las enseñanzas de Jesús, es cada vez más exigente. No es, pues, de sorprenderse que las llamadas "fuerzas aliadas de la guerra preventiva" en Irak hayan impuesto una férrea censura militar a los reporteros que las acompañaban, en un intento por ocultar las imágenes de los muertos y los heridos de la población civil causados por dicha guerra, especialmente de los niños.
Regresando a la "venida del Hijo del Hombre de oriente hasta occidente", también podremos observar que cada vez que la humanidad sufre una crisis mundial, las generaciones siguientes a la crisis son mejores que las generaciones anteriores a la misma; dicho en otra forma, cada crisis representa la partida de un Hombre viejo y la "venida de un Hombre Nuevo de oriente a occidente". Es como si, así cómo Dios se aprovecha de las cruces para pulir a los hombres de bien, Dios también se aprovecha de las crisis de la humanidad para forjarla cada vez más a imagen y semejanza Suya.
Hoy día quizá sea un poco difícil ver que la humanidad sea cada vez mejor debido a que tantos hombres, incluso gobernantes de países "desarrollados", parecieran haber perdido casi por completo la noción del mal. Sin embargo, y para dar una clara muestra del otro lado de la moneda, que es mucho más alentador, hace apenas un siglo muy pocos hombres eran conscientes de la necesidad de proteger el medio ambiente y hoy día la ecología es una materia regular en muchas escuelas; aparte de que cada día son más las voces que se levantan, no sólo contra la matanza de inocentes en guerras injustificadas, sino contra todo acción gubernamental o privada que injustificadamente atente contra la conservación de la naturaleza.
Y para dar otra muestra, ¿acaso no es realmente palpable que una mejor generación está próxima a venir cuando el Papa Juan Pablo II se reúne regularmente con todos los jóvenes del mundo?
Lo que Jesús enseña sobre "el fin del mundo", pues, equivale a decir que, a partir de la encarnación de la Palabra de Dios, la formación de la humanidad asciende en forma de una espiral inclinada, con ciclos históricos a grandes rasgos repetitivos y donde los hombres a veces bajan de nivel moral con relación a épocas inmediatamente anteriores, pero donde a largo plazo la humanidad alcanza niveles éticos cada vez más cercanos a los de un solo Dios Padre de todos los hombres.
Todavía algunos se preguntarán: ¿Y en qué queda la destrucción del planeta, tal como predicen algunos científicos materialistas? A lo que fácilmente se puede contestar con otra pregunta: ¿Creen ustedes que "Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y la tierra", y máxima expresión del amor, va a destruir completamente lo que durante tanto tiempo y con tanto cuidado ha estado creando a Su imagen y semejanza? Definitivamente que no, por más que nos quieran asustar con explosiones solares u otros fenómenos astronómicos que Él puede reprogramar cuando le venga en gana.
Lejos de ninguna catástrofe mundial, lo que seguramente va a suceder es que, comenzando con la resurrección de los muertos (interesantísimo tema que esperamos poder desarrollar en otra ocasión) y tal como San Juan lo da a entrever en su libro del Apocalipsis, llegará el momento en que el mismo Dios intervenga directamente en el cosmos para dar los retoques finales a esa humanidad perfecta a la que Él ha estado dando forma desde todos los siglos e integrada por todos aquellos y aquellas que en su época hayan escogido amar lo mejor posible al Buen Dios, comenzando con amar a Su creación con obras y no sólo con lindas palabras.
Obviamente que los que hasta el final de sus vidas hayan preferido actuar en contra de la voluntad de Dios Padre también optarán por pasarse toda la eternidad renegando de Él, porque seguro que no querrán ser parte de esa espectacular fiesta de la humanidad, con Jesús a la cabeza, que incluirá a católicos, protestantes, judíos, musulmanes, ateos, negros, chinos, blancos y a todos los hombres de buena voluntad.
(carlos.e.rangel@ieee.org)
Hasta la fecha, los grupos se han concentrado en realizar actividades dentro de las parcelas de los mismos grupos. Mutsuyoshi indicó que en vista de la necesidad de los miembros, es tiempo que se entre en actividades en fincas individuales. En esto habría que pensar qué actividades se desarrollarán en las parcelas de grupos y cuáles en las individuales, que dependerá de la necesidad y opinión de los productores.
JICA tiene unos 20 proyectos en 15 países alrededor del mundo. Sobre el proyecto panameño, Emiko sostuvo que ha sido muy exitoso en el aspecto participativo, lo que hace ver que la metodología que se ha aplicado es muy adecuada.
Cabe señalar que el proyecto PROCCAPA se realiza en Panamá debido a que la JICA tenía como antecedente otro proyecto llamado Centro de Manejo de Recursos Naturales (CEMARE), en Río Hato, provincia de Coclé en donde se desarrollaron varias técnicas para conservar los bosques, con la intención de publicarlas y desarrolladas en un trabajo de extensión.


Igualmente, en 1997, los gobiernos de Estados Unidos y Japón firmaron una agenda en común, en donde se menciona que con la colaboración de ambos se enfocaría en los asuntos ambientales. Se desarrollaron varios proyectos en conjunto alrededor del mundo y por iniciativa norteamericana se planteó la necesidad de realizar un proyecto ambiental en la cuenca del canal, tomando en cuenta la reversión del canal de Estados Unidos a Panamá.
Todos los proyectos de JICA se realizan con fondos que provienen de los impuestos que paga el pueblo japonés, de allí que se realicen las evaluaciones de cada uno de ellos, para justificar por qué se hacen. En ese sentido el proyecto PROCCAPA tiene justificación dado que el Canal de Panamá es una vía acuática importante para el mundo y por ello hay que preservar su cuenca.

101 años de Panamá América

 
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