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El futuro de la CLICAC


Panamá ha experimentado en los últimos años un claro movimiento hacia el sistema económico de libre mercado, después de décadas de haber tenido políticas que restringían más bien el funcionamiento de los mercados. En este nuevo contexto, la existencia de competencia es clave para un buen desempeño de la economía de mercado.
La lógica consecuencia es que el establecimiento y aplicación de políticas de competencia, que tienen precisamente el propósito de proteger y promover la competencia, debería ser un importante elemento de la agenda política del próximo gobierno, si es verdad que va a adoptar un sistema de libre mercado.
Y Panamá no se encuentra sola en esta jornada; de hecho muchos países han procedido así. En América Latina existen quince países que tienen legislaciones en temas de libre competencia, y una docena más están discutiendo legislaciones en esta área. En el ALCA, hay un grupo de trabajo entre políticas de competencia con el objetivo de lograr que las diferentes legislaciones converjan y en algún momento alcancen cierta uniformidad.
En este contexto, resulta esencial la inclusión del tema sobre políticas de competencia en la agenda del próximo gobierno, y lo lógico es que se realice con seriedad y conocimiento sobre la materia. Hay temas centrales como los mecanismos para prevenir y desincentivar abusos de posición dominante, prácticas de exclusión, ciertos acuerdos entre competidores (como fijación de precios), entre otros, que deben analizarse con una total autonomía y un verdadero carácter técnico para garantizar transparencia en la toma de decisiones.
De acuerdo a la Ley 29 de 1996, la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) es la entidad llamada a instituir un entorno competitivo en Panamá. La CLICAC cumple sus funciones sobre la base de estos dos principios fundamentales: autonomía y carácter técnico. De un lado, la autonomía es necesaria para poder arbitrar un mercado en donde las violaciones a las reglas de juego se originan tanto de los agentes económicos privados como del propio Estado. En este sentido, les puedo garantizar que la CLICAC es un ente autónomo.
De otro lado, la CLICAC es un ente eminentemente técnico. Sus comisionados y asesores han sido elegidos por su experiencia en las materias que les corresponden decidir y por su solvencia profesional y moral. De esta manera, se busca garantizar su independencia frente a cualquier intento de injerencia externa que obstaculice el desenvolvimiento del libre mercado.
Por ello me siento afortunado por ser parte de la CLICAC que se ha dedicado desde un inicio a desafiar el "statu quo" de los cárteles y a luchar por mejorar la vida de los consumidores en casi todos los aspectos. No escapa del conocimiento de los panameños que la CLICAC está a cargo de diversos temas como libre competencia, protección al consumidor, prácticas de comercio desleal, publicidad engañosa, coordinación para la normalización y estandarización de productos, investigación de prácticas restrictivas, organización de asociaciones de consumidores, evaluación de barreras no arancelarias y de barreras burocráticas al acceso y permanencia en los mercados, como por ejemplo las regulaciones y cobros costosos e innecesarios de diversa naturaleza que impone el Estado a los agentes económicos.
Siempre que existen instituciones con legislaciones novedosas como la CLICAC, se necesita gente capaz que las aplique, especialmente, cuando los temas son muy especializados y hay peligro de que la autoridad jerárquica encargada sea manipulada a través de influencia o corrupción. Este tipo de problemas generalmente se da si la institución es frágil y su personal es seleccionado utilizando un criterio político-partidista.
Un tema que es importante considerar respecto a la independencia de una institución como la CLICAC, es el de la asignación presupuestaria dentro del gobierno. ¿En qué medida la forma en que se le asigna presupuesto a una institución puede facilitar que se constituya en un medio para influenciar su accionar? Este aspecto no parece haber sido importante hasta ahora en el caso de la CLICAC, pero es esencial reflexionar sobre este aspecto ya que la totalidad de su presupuesto viene del gobierno central y las consideraciones presupuestarias son filtradas a través del mismo engranaje burocrático utilizado por otras agencias gubernamentales.
Uno tendería naturalmente a pensar que lo que se necesita para que el mercado funcione adecuadamente es tener las reglas establecidas y una institución con autonomía y credibilidad que las haga cumplir. En Panamá, se puede decir con completa seguridad que esto ha ocurrido. Primeramente, las reglas ya han sido dictadas. En segundo lugar, la CLICAC en buena cuenta ha desarrollado ya una extensa labor resolviendo controversias e infracciones a las reglas de competencia y protección al consumidor. Sin embargo, un factor importante y una condición determinante para que los mercados funcionen bien es que los agentes económicos comprendan que si no se comportan de acuerdo a las reglas vigentes, se tendrán que enfrentar al proceso sancionatorio establecido por la ley.
Esta actitud requiere de una alta cultura de mercado, y por eso es necesario que el próximo gobierno respete el marco legal vigente y respalde la autonomía de las instituciones competentes para que el entorno económico dé fruto a un mercado competitivo. Si, por el contrario, se empieza a debilitar el marco legal institucional, estarán enviando señales equivocadas a un proceso que ya inició y es irreversible bajo el prisma de la globalización y la integración regional. El futuro de la CLICAC es una garantía para los panameños en la medida que se respete su autonomía y su carácter técnico, y no debe haber ningún "cambio" en este planteamiento. ºAmanecerá y veremos!

101 años de Panamá América

 
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