El futuro de la juventud depende de todos
"Nuevos delitos juveniles en Asia", "la mara en Centroamérica", "el botellón en España", "bandas juveniles en Panamá". El tema es generalizado y el que se agrave permite preguntar dónde está la causa. ¿Son los jóvenes, las sociedades, los Estados? El que mató a ocho personas en Nebraska el miércoles pasado no llegaba a 20 años. Algo está pasando con un sector importante de la juventud que se expresa en actos de frustración, desenfreno e irresponsabilidades que en los últimos años han dejado de ser simples situaciones para transformarse en problemáticas sociales que reclaman reflexiones urgentes.
Se han logrado avances, como la difusión del conocimiento, que han incrementado el protagonismo social, las expectativas y las aspiraciones. Hay quienes ubican la causa del bandolerismo juvenil en una acelerada desintegración familiar, pero ¿quién o qué la estimula? ¿Hasta dónde el sistema ayuda a que la familia se consolide como unidad básica de la sociedad? Los hechos apuntan hacia promesas graves y nada alentadoras, como no sea que las autoridades y la sociedad misma examinen y adelanten medidas que asignen a ese joven que crece sin posibilidades, tareas y metas que le den espacios y oportunidades para que su potencialidad se transforme en una inversión posible y efectiva para bien de la humanidad. Además de formulaciones, ello dependerá de las voluntades.