El futuro del Canal
El Canal de Panamá fue catalogado como una de las obras más portentosas realizadas por el ser humano en el siglo XX. Durante ese siglo funcionó "Pro Mundi-Beneficio" bajo la administración y subsidio de Estados Unidos (EU). Para el Canal, el siglo XXI inicia con una nueva etapa, en la que su administración y operación dependen 100% de los panameños, por lo que el éxito o fracaso son nuestras responsabilidades. A fines de los "90, preparándonos para que la vía continúe con su funcionamiento y operación, hicimos una ley para que éste se administre con autonomía y lejos de los vientos políticos partidistas que afectan otras instancias de desarrollo también importantes. De ello, se nombra un administrador panameño con excelentes credenciales, quien es avalado por la sociedad civil, sin embargo, su junta directiva mantiene personas con claras tendencias político-partidistas, lo cual es un defecto de la ley que permite que estos directivos sean nombrados directamente por "el Ejecutivo".
En este marco contextual, el análisis del futuro del Canal, no sólo depende de los complejísimos análisis y soluciones técnicas que permitan continuar con éxito su operación, sino de la voluntad política de todos, quienes debemos decidir sobre ese futuro en un referéndum, tal como lo establece el capítulo constitucional al respecto.
La creación de un comité técnico que asesore a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), me parece un paso adelante en el propósito de obtener los mejores análisis y soluciones para definir la decisión panameña respecto a futuro del Canal. Nos consta que en la ACP, labora un ejército de brillantes y capacitados profesionales, quienes son los que merecen los créditos porque la tan temida transición de administración "estadounidense@panameña", haya pasado desapercibida, lo que se traduce en un voto de confianza a los panameños por parte del resto del mundo. Si bien es cierto que la empresa del Canal es única en el hemisferio y como pocas en el mundo y produce un alto grado de especialización entre sus ejecutivos, esto no quiere decir que la ACP tiene la última palabra, en cuanto a los aspectos técnicos de su funcionamiento. Con "aspectos técnicos", no sólo nos referimos a los complejos mecanismos de ingeniería y arquitectura que son la esencia y éxito del Canal, sino también a las formulaciones económicas, sociales, ecológicas y de rentabilidad que permitan un desarrollo sostenible del Canal frente al siglo XXI. El Comité Técnico Asesor lo comprenden seis representantes de dos gremios afines a la construcción y que han realizado aportes sobresalientes al desarrollo nacional.
La SPIA y la CAPAC son las dos asociaciones nacionales que mantienen en sus filas el tesoro intelectual capaz de, primero, entender las fórmulas y estudios que se adelantan en relación al futuro del Canal, y segundo, opinar, orientar y servir de cuerpo consultivo al ya especializado equipo de profesionales de la ACP.
Desde que ingresé a la SPIA en 1985, ya existía la Comisión Permanente del Canal, donde profesionales de renombre y experiencia, junto a otros más bisoños, estudiaban, analizaban y discutían sobre los aspectos de ingeniería y arquitectura, brindando sus conclusiones a la propia Comisión del Canal (PCC) y la opinión pública cuando así se requería. Muchas de estas observaciones y recomendaciones fueron atendidas, porque simplemente la PCC (antes) y la ACP (ahora) tienen como objetivo fundamental, el adecuado funcionamiento del canal, y este fin, hasta ahora, ha prevalecido sobre otros intereses, a lo largo de la existencia de la zanja. Este cúmulo intelectual, este recurso humano invaluable, esta biblioteca de conocimientos se complementa perfecto con la experiencia en construcción de obras de los asociados de la CAPAC, quienes también tienen en sus filas y libreros, estudios y análisis sobre nuestro canal.
En los años de lucha nacionalista por la recuperación de nuestra soberanía, estaba convencido que EU entregaría nuestra soberanía cuando el Canal fuera obsoleto. Creo ahora, que desde el punto de vista de logística militar, la posición de Panamá fue declarada obsoleta, debido, entre otras cosas, a los avances tecnológicos. Comercialmente, nuestra ubicación geográfica continúa siendo importante, pero debemos reconocer que nuestro canal, de 88 años de edad, se está poniendo viejo, a pesar de que constantemente es sometido a nuevas reestructuraciones y adiciones civiles y tecnológicas, parte de programas de modernización. (Ver Museo del Canal Interoceánico).
El mundo estudia otras opciones que aún no nos descartan, pero que simbolizan un aviso de que ha llegado el momento de decirle a la comunidad internacional que no sólo podemos mantener la operación del Canal con el mismo éxito del siglo pasado, sino que los panameños podemos mejorarlo y modernizarlo a las expectativas de este siglo. Expertos han coincidido que pocas naciones saben sobre comercio marítimo y sus complejidades técnicas, lo que se ha aprendido y se sabe en Panamá. Los que tienen este conocimiento en Panamá son profesionales que, aglomerados en la ACP y en la sociedad civil, hacen sus aportes intelectuales y prácticos todos los días.
Hasta ahora los políticos (partidistas) han hecho lo correcto en los asuntos del Canal; es decir, seguir fiel y estrictamente los lineamientos, conclusiones y recomendaciones de este equipo de técnicos. Resultados: un Canal eficiente, que sigue siendo objeto de admiración por parte de la comunidad mundial.
Ante el mundo y nosotros mismos, el Canal representa el corazón y el alma del panameño; significa una lucha de generaciones y la cédula de mayoría de edad. La zanja que divide el territorio nacional y el continente en su casi centro, por la parte más angosta, también une los dos océanos más grandes del planeta. Lo que decidamos hacer con el Canal, acertado o equivocado, influirá en nuestro futuro como nación, porque sus efectos trascenderán mucho más allá de nuestras fronteras. Siempre he pensado, que la diferencia entre un estadista y un político está en que el estadista es un político-partidista, quien tiene visión a largo plazo y planifica su obra más allá de su período en el poder, ya que no aspira a mantenerse en él. A pesar de que no veo estadistas a la vista en el acontecer político-partidista del país, tengo mucha confianza y esperanza en que seguiremos dando pasos acertados en la construcción del futuro del Canal.
En este marco contextual, el análisis del futuro del Canal, no sólo depende de los complejísimos análisis y soluciones técnicas que permitan continuar con éxito su operación, sino de la voluntad política de todos, quienes debemos decidir sobre ese futuro en un referéndum, tal como lo establece el capítulo constitucional al respecto.
La creación de un comité técnico que asesore a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), me parece un paso adelante en el propósito de obtener los mejores análisis y soluciones para definir la decisión panameña respecto a futuro del Canal. Nos consta que en la ACP, labora un ejército de brillantes y capacitados profesionales, quienes son los que merecen los créditos porque la tan temida transición de administración "estadounidense@panameña", haya pasado desapercibida, lo que se traduce en un voto de confianza a los panameños por parte del resto del mundo. Si bien es cierto que la empresa del Canal es única en el hemisferio y como pocas en el mundo y produce un alto grado de especialización entre sus ejecutivos, esto no quiere decir que la ACP tiene la última palabra, en cuanto a los aspectos técnicos de su funcionamiento. Con "aspectos técnicos", no sólo nos referimos a los complejos mecanismos de ingeniería y arquitectura que son la esencia y éxito del Canal, sino también a las formulaciones económicas, sociales, ecológicas y de rentabilidad que permitan un desarrollo sostenible del Canal frente al siglo XXI. El Comité Técnico Asesor lo comprenden seis representantes de dos gremios afines a la construcción y que han realizado aportes sobresalientes al desarrollo nacional.
La SPIA y la CAPAC son las dos asociaciones nacionales que mantienen en sus filas el tesoro intelectual capaz de, primero, entender las fórmulas y estudios que se adelantan en relación al futuro del Canal, y segundo, opinar, orientar y servir de cuerpo consultivo al ya especializado equipo de profesionales de la ACP.
Desde que ingresé a la SPIA en 1985, ya existía la Comisión Permanente del Canal, donde profesionales de renombre y experiencia, junto a otros más bisoños, estudiaban, analizaban y discutían sobre los aspectos de ingeniería y arquitectura, brindando sus conclusiones a la propia Comisión del Canal (PCC) y la opinión pública cuando así se requería. Muchas de estas observaciones y recomendaciones fueron atendidas, porque simplemente la PCC (antes) y la ACP (ahora) tienen como objetivo fundamental, el adecuado funcionamiento del canal, y este fin, hasta ahora, ha prevalecido sobre otros intereses, a lo largo de la existencia de la zanja. Este cúmulo intelectual, este recurso humano invaluable, esta biblioteca de conocimientos se complementa perfecto con la experiencia en construcción de obras de los asociados de la CAPAC, quienes también tienen en sus filas y libreros, estudios y análisis sobre nuestro canal.
En los años de lucha nacionalista por la recuperación de nuestra soberanía, estaba convencido que EU entregaría nuestra soberanía cuando el Canal fuera obsoleto. Creo ahora, que desde el punto de vista de logística militar, la posición de Panamá fue declarada obsoleta, debido, entre otras cosas, a los avances tecnológicos. Comercialmente, nuestra ubicación geográfica continúa siendo importante, pero debemos reconocer que nuestro canal, de 88 años de edad, se está poniendo viejo, a pesar de que constantemente es sometido a nuevas reestructuraciones y adiciones civiles y tecnológicas, parte de programas de modernización. (Ver Museo del Canal Interoceánico).
El mundo estudia otras opciones que aún no nos descartan, pero que simbolizan un aviso de que ha llegado el momento de decirle a la comunidad internacional que no sólo podemos mantener la operación del Canal con el mismo éxito del siglo pasado, sino que los panameños podemos mejorarlo y modernizarlo a las expectativas de este siglo. Expertos han coincidido que pocas naciones saben sobre comercio marítimo y sus complejidades técnicas, lo que se ha aprendido y se sabe en Panamá. Los que tienen este conocimiento en Panamá son profesionales que, aglomerados en la ACP y en la sociedad civil, hacen sus aportes intelectuales y prácticos todos los días.
Hasta ahora los políticos (partidistas) han hecho lo correcto en los asuntos del Canal; es decir, seguir fiel y estrictamente los lineamientos, conclusiones y recomendaciones de este equipo de técnicos. Resultados: un Canal eficiente, que sigue siendo objeto de admiración por parte de la comunidad mundial.
Ante el mundo y nosotros mismos, el Canal representa el corazón y el alma del panameño; significa una lucha de generaciones y la cédula de mayoría de edad. La zanja que divide el territorio nacional y el continente en su casi centro, por la parte más angosta, también une los dos océanos más grandes del planeta. Lo que decidamos hacer con el Canal, acertado o equivocado, influirá en nuestro futuro como nación, porque sus efectos trascenderán mucho más allá de nuestras fronteras. Siempre he pensado, que la diferencia entre un estadista y un político está en que el estadista es un político-partidista, quien tiene visión a largo plazo y planifica su obra más allá de su período en el poder, ya que no aspira a mantenerse en él. A pesar de que no veo estadistas a la vista en el acontecer político-partidista del país, tengo mucha confianza y esperanza en que seguiremos dando pasos acertados en la construcción del futuro del Canal.