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El Gobierno y la CSS


Por fin, después de una larga espera, el Gobierno Nacional anunció su plan para salvar a la Caja de Seguro Social de la crisis que ha sido pronosticada desde hace cuatro años por el Informe Financiero y Actuarial preparado por la Organización Internacional del Trabajo. En aquella ocasión, durante la campaña política, la actual Presidenta se encontraba entre los que no creían en la gravedad de la situación que afecta a la principal institución social panameña. Sin embargo, parece que el diálogo social convocado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha servido para convencer a todas las instituciones participantes sobre la existencia de un millonario déficit en el fondo de Invalidez, Vejez y Muerte que pone en peligro su existencia.
Sin duda alguna, la propuesta del Gobierno con relación a las acciones de C&W, supone una importante inyección económica para la CSS que, aunque no resuelve su problema, tendrá el efecto de retrasar unos años más la crisis anunciada. Esta crisis no será resuelta mientras siga existiendo una diferencia entre lo que se gasta en pensiones y lo que ingresa por cuotas, y el dinero añadido al sistema solamente sirve para restituir parte de la pérdida acumulada y aumentar un poco los ingresos por dividendos, pero aún después de esto continuaremos sacando del fondo más que lo que estamos aportando a él.
Además, las acciones de las empresas privatizadas que se están traspasando a la CSS pertenecen a todos los panameños, pero ahora van a beneficiar solamente a los asegurados, lo que representa un mal precedente de cara al futuro. El fondo de Invalidez, Vejez y Muerte debe mostrar su capacidad para autofinanciarse sin que represente una carga para los que no forman parte de la población económicamente activa del país. No es justo que el Presupuesto Nacional elimine programas sociales relacionados con el Bien Común para asegurar los beneficios que deberían estar garantizados con las cuotas de los trabajadores asegurados.
Con relación a la recomendación de aumento en la cuota obrero patronal, se debería tener en cuenta la situación por la que atraviesa la economía de las empresas y de los trabajadores. Por el lado de los trabajadores el aumento disminuiría su presupuesto familiar en un momento económico difícil, y por el lado de las empresas las obligaría a traspasar el aumento a los productos en el mercado local regresando nuevamente al bolsillo de los trabajadores el efecto de la medida.
Las cifras relacionadas con estas propuestas deben ser ahora presentadas al diálogo por la Caja de Seguro Social y sus efectos serán analizados; pero sería engañoso pensar que con la oferta anunciada hemos resuelto el problema actual de la institución. Lamentablemente los gobiernos no se han atrevido a tomar las medidas en el momento oportuno y ello nos obliga ahora a realizar grandes sacrificios para garantizarle a las futuras generaciones los merecidos beneficios que hoy disfrutan nuestros pensionados.
Es encomiable que el Gobierno Nacional haya aceptado la existencia de un grave problema en la CSS y que decida hacer algo por resolverlo, pero las medidas propuestas deben ser escogidas por su capacidad para resolver el problema y no pesando solamente el costo político inmediato que éstas puedan acarrear.

101 años de Panamá América

 
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