El Gobierno y las tareas elementales
El político tradicional tiene como presupuesto que aquella masa, que la sociología bautizó con el apelativo de “pueblo”, es tonta. Con eso en mente, las falsas promesas son materia prima para obtener el poder y mantenerlo.
Una vez conseguido el triunfo, se ignoran no sólo esas promesas que catapultan al cargo, sino las tareas fundamentales de gobierno.
En Panamá la lista de tareas no es larga: un sistema educativo moderno, salud para todos, un transporte ágil y barato, seguridad y oportunidades sociales para que cualquier hijo de vecino pueda llevar una vida digna.
Por alguna misteriosa razón los gobiernos, es decir, los hombres y mujeres que ostentan el poder político, se entretienen en cualquier propósito, menos los arriba listados. Incluso, prefieren proyectos que hacen desbordar los ánimos y provocan desorden social, antes que hacer lo elemental. ¿Hasta cuándo soportaremos tanta mediocridad?