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El golpe a la Caja


El derecho a la salud es un resultado del derecho a la vida, de manera que cuando se niega o se atenta contra el primero se está vulnerando o amenazando la vida misma. Garantizar el derecho a la salud es un mandato constitucional que obliga a todas las autoridades, sin excepción. Las diversas reacciones que ha provocado en la población panameña el "golpe de Estado" a la Caja de Seguro Social (CSS) apenas empiezan. Y es que -de una u otra forma- la mayoría de los sectores del pueblo panameño siente que se está poniendo en peligro el derecho a la vida, que el gobierno de turno está atentando contra su vida.
Durante los últimos años hemos venido asistiendo a los actos sin fin de un sainete protagonizado por un gobierno que habla de pueblo, democracia, seguro social; pero no cree en ello. La ciudadanía, es decir, aquellos que siguen de cerca y/o se interesan en los asuntos de la sociedad de la cual forman parte, ha observado un sinnúmero de acciones de parte de las fuerzas gobernantes dispuestas a entronizar los intereses de los dueños de las fuerzas del mercado en contra de la necesidad de construir y respetar un marco jurídico democrático y participativo que nos garantice un orden político, económico y social justo.
Las últimas actuaciones de los integrantes del Organo Ejecutivo contra la seguridad social evidencian que las corrientes autoritarias y autocráticas cobran preponderancia en su seno y que están dispuestos a pisotear las libertades y las garantías fundamentales y sociales por las cuales viene luchando el pueblo panameño durante tanto tiempo.
Prueba de lo anterior ha sido el "tratamiento" dado a la problemática de la CSS, completamente ajeno a uno de los principios claves y fundamentales de todo Estado de Derecho: el respeto al debido proceso. La opción golpista prevaleció para imponer la "separación" del director general de la Caja de Seguro Social, imponerle arbitraria e ilegalmente al director encargado un subdirector, medidas administrativas y financieras ilegales y arbitrarias; un presupuesto fuera de calendario y maquillado para poder meterle mano a varios cientos de millones que sirvan para financiar "otras" finanzas, al tiempo que castigan duramente a la población asegurada al privarle de mejores fuentes de servicios, reprimen con abuso de fuerza a quienes protestan y amenazan e intimidan a quienes esgrimen el derecho a huelga, cierran escuelas y lanzan sus "Dobermans" reciclados a golpear y "perdigonear" como en los mejores tiempos del noriegato.
Los progresos alcanzados por la Humanidad en los últimos tiempos nos enseñan que frente al derecho a la vida, las conductas positivas implican que el Estado debe proveer los medios técnicos y materiales necesarios para que las personas puedan, de un lado, vivir en condiciones dignas y, de otro, tener la posibilidad de preservar su derecho a la existencia.
Por ello, el golpe de Estado perpetrado contra la Caja de Seguro Social es un ensayo general al que se han lanzado las fuerzas adversarias y enemigas de la democratización para medir fuerzas y encontrar los caminos que les permitan seguir ejerciendo el monopolio del poder por el poder, sin cumplir con sus obligaciones básicas de proveer vivienda digna, agua potable, alcantarillado, recreación, cultura, salud; esto es, todo aquello requerido para que el panameño pueda vivir plenamente con humanidad.
La deuda social impagable que por desidia, incompetencia y corrupción -y ahora por golpista- ha adquirido el presente gobierno con toda la población nacional, permite prever tiempos difíciles y duros de superar. Ello nos impone el compromiso de defender nuestras libertades y derechos frente a las injuries a nuestros derechos inalienables como personas, como ciudadanos, como panameños.
Nuestras luchas y protestas deben estar encaminadas en favor de la dignidad humana y el respeto de nuestras libertades y derechos a través de una efectiva protección de los derechos humanos tan impunemente violados en los últimos días por el Ejecutivo y, particularmente, por los directivos de la Fuerza Pública.
Más que a la Caja, lo actuado por el Gobierno le hace un daño gravísimo al país, puesto que promueve el desasosiego y la inseguridad jurídica de los ciudadanos asegurados o no. El golpe a la caja -al igual que en un tambor de orden- no debe impedirnos recordar que la caja es repicador, pero el país es pujador. ¡Que no lo empujen mucho a responder el golpe!

101 años de Panamá América

 
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