El Gorgas debe servir a la salud del pueblo
No hemos descansado un solo instante en predicar, a lo largo y a lo ancho del país, que las áreas canaleras que han traspasado a manos panameñas gracias a la lucha permanente y sacrificada del pueblo, deben recibir un manejo y uso adecuados, porque ese patrimonio pertenece a la nación y sus beneficios son para contribuir al mejoramiento integral de la república.
Dolorosamente y pese al clamor de la AMOACSS y de sectores conscientes de la población, el Hospital Gorgas que revirtió a Panamá en noviembre de 1997, no ha sido incorporado al sistema de salud como debió hacerse, para aliviar la lamentable situación que viven los panameños por la existencia de una Caja de Seguro Social en crisis; por la permanencia de hospitales que son vergüenza para las comunidades por su ruinoso estado físico y por la falta total de equipo y personal tan indispensable para su buena marcha como ocurre con el Hospital Santo Tomás, Oncológico y otros.
Para la ciudadanía resulta insólito que el gobierno nacional a través del Ministerio de Salud no haya realizado esfuerzos para que el Gorgas pase a ser parte de nuestro sistema de salud, ya que es un compromiso que tiene con una nación que se queja de la forma ineficiente e inefectiva como se atiende a un sector marginado de nuestra sociedad que no puede recibir atención privada, ni gozar de las facilidades del Seguro Social. Cualquiera que se interese por el tema podrá percatarse, a primera vista, que los servicios de salud son ineficientes.
Y no ha sido por falta de dinero que el Hospital Gorgas luego de dos años de su traspaso, permanece en el abandono, porque ha habido millones para una reelección innecesaria y para viajes faraónicos que bien hubieran servido para ejecutar un magnífico proyecto de incorporación de tan valioso patrimonio para mejorar en calidad y cantidad la resentida salud de un pueblo desesperado.
Tanto el gobierno como las máximas autoridades del Ministerio de Salud están en el deber de salvar la salud de todos los panameños en base a programas serios y ambiciosos que lleguen hasta las clases más necesitadas de la nación. Por ningún motivo debemos permitir que el Hospital Gorgas sea vendido o utilizado para otros fines que no sean los de servir a los intereses de la comunidad nacional, mejorando uno de los renglones más importantes de la vida de la nación como es la protección de la salud de todos los que vivimos en este suelo.
Dolorosamente y pese al clamor de la AMOACSS y de sectores conscientes de la población, el Hospital Gorgas que revirtió a Panamá en noviembre de 1997, no ha sido incorporado al sistema de salud como debió hacerse, para aliviar la lamentable situación que viven los panameños por la existencia de una Caja de Seguro Social en crisis; por la permanencia de hospitales que son vergüenza para las comunidades por su ruinoso estado físico y por la falta total de equipo y personal tan indispensable para su buena marcha como ocurre con el Hospital Santo Tomás, Oncológico y otros.
Para la ciudadanía resulta insólito que el gobierno nacional a través del Ministerio de Salud no haya realizado esfuerzos para que el Gorgas pase a ser parte de nuestro sistema de salud, ya que es un compromiso que tiene con una nación que se queja de la forma ineficiente e inefectiva como se atiende a un sector marginado de nuestra sociedad que no puede recibir atención privada, ni gozar de las facilidades del Seguro Social. Cualquiera que se interese por el tema podrá percatarse, a primera vista, que los servicios de salud son ineficientes.
Y no ha sido por falta de dinero que el Hospital Gorgas luego de dos años de su traspaso, permanece en el abandono, porque ha habido millones para una reelección innecesaria y para viajes faraónicos que bien hubieran servido para ejecutar un magnífico proyecto de incorporación de tan valioso patrimonio para mejorar en calidad y cantidad la resentida salud de un pueblo desesperado.
Tanto el gobierno como las máximas autoridades del Ministerio de Salud están en el deber de salvar la salud de todos los panameños en base a programas serios y ambiciosos que lleguen hasta las clases más necesitadas de la nación. Por ningún motivo debemos permitir que el Hospital Gorgas sea vendido o utilizado para otros fines que no sean los de servir a los intereses de la comunidad nacional, mejorando uno de los renglones más importantes de la vida de la nación como es la protección de la salud de todos los que vivimos en este suelo.