El gran obstáculo
Por muchos años los israelíes sostuvieron que el gran obstáculo para la Paz era Yaaser Arafat. A esta posición se sumó el presidente Bush luego del abortado intento de introducir armas de Irán a los territorios palestinos bajo autorización de Arafat.
Para otros observadores, la conducta de Arafat como líder fundador de la patria Palestina, respondía a una estrategia maximalista dentro de una relación asimétrica. El hecho cierto es que mientras Arafat hablaba de paz y ceses al fuego en inglés, promovía el odio y la violencia en árabe. A pesar del Premio Nobel, con ese doble discurso, nunca se alcanzó, ni se alcanzaría, la Paz.
La cumbre regional en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheikh es la segunda que se realiza en ese balneario en los últimos cuatro años. Sin embargo, la actual es significativamente distinta a la anterior. Ahora los líderes de Egipto, Jordania, Israel y Palestina se reunen sin la presencia ni la tutela del Presidente de los Estados Unidos, del representante la Unión Europea, ni del Secretario General de las Naciones Unidas. Ahora visten los pantalones largos de la política exterior y toman el destino de su región en sus manos. Ahora no está Arafat.
A pesar de no haberse suscrito ningún tratado o documento, en esta cumbre, las ofrendas a la Paz que cada lado ha presentado insuflan mayor esperanza que cualquier compromiso que firmara el Sr. Arafat. La flamante Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, ha declarado que "Esta es la mejor oportunidad para la Paz que se nos presentará en muchos años". El Presidente Palestino Abbas declaró un alto a la violencia contra los israelíes y el Primer Ministro Israelí Sharón anunció un alto a las operaciones militares en los territorios palestinos. Egipto y Jordania por su parte anunciaron el retorno de sus embajadores a Israel, luego de cuatro años de haber sido llamados a consultas. Un delegado palestino ha sido enviado a Damasco a comunicar a los grupos palestinos más radicales, en sus propias palabras, que "A partir de ahora, cualquier violación a la tregua será una violación al compromiso nacional y será enfrentada como corresponde". Israel se comprometió también a liberar casi mil prisioneros palestinos.
Luego de cuatro mil muertos de parte y parte, la conciencia de que la única vía para alcanzar los objetivos de cada uno está en la mesa de negociación y no en el campo de batalla, ha calado en la mayor parte de los protagonistas de esta saga. Aún hay desconfianza entre israelíes y palestinos, pero la legitimidad del voto popular que reviste a los líderes de cada pueblo, el que cada uno haya recorrido el camino del extremo al centro del espectro político, que exista la claridad de que nadie obtendrá todo lo que aspira, pero que lo que se pueda obtener será siempre mejor al luto y al dolor de la violencia y la ocupación actuales, puede que de pié al objetivo que el mundo se planteó desde 1948, dos Estados viviendo uno junto al otro en paz, seguridad y prosperidad para ambos pueblos.
El líder fundador israelí, Ben Gurión, lo aceptó desde el principio, el líder fundador palestino, Arafat, se negó a aceptarlo hasta el final.
Ahora hay un nuevo comienzo y una nueva oportunidad.
(raulleisr@hotmail.com)
Para otros observadores, la conducta de Arafat como líder fundador de la patria Palestina, respondía a una estrategia maximalista dentro de una relación asimétrica. El hecho cierto es que mientras Arafat hablaba de paz y ceses al fuego en inglés, promovía el odio y la violencia en árabe. A pesar del Premio Nobel, con ese doble discurso, nunca se alcanzó, ni se alcanzaría, la Paz.
La cumbre regional en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheikh es la segunda que se realiza en ese balneario en los últimos cuatro años. Sin embargo, la actual es significativamente distinta a la anterior. Ahora los líderes de Egipto, Jordania, Israel y Palestina se reunen sin la presencia ni la tutela del Presidente de los Estados Unidos, del representante la Unión Europea, ni del Secretario General de las Naciones Unidas. Ahora visten los pantalones largos de la política exterior y toman el destino de su región en sus manos. Ahora no está Arafat.
A pesar de no haberse suscrito ningún tratado o documento, en esta cumbre, las ofrendas a la Paz que cada lado ha presentado insuflan mayor esperanza que cualquier compromiso que firmara el Sr. Arafat. La flamante Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, ha declarado que "Esta es la mejor oportunidad para la Paz que se nos presentará en muchos años". El Presidente Palestino Abbas declaró un alto a la violencia contra los israelíes y el Primer Ministro Israelí Sharón anunció un alto a las operaciones militares en los territorios palestinos. Egipto y Jordania por su parte anunciaron el retorno de sus embajadores a Israel, luego de cuatro años de haber sido llamados a consultas. Un delegado palestino ha sido enviado a Damasco a comunicar a los grupos palestinos más radicales, en sus propias palabras, que "A partir de ahora, cualquier violación a la tregua será una violación al compromiso nacional y será enfrentada como corresponde". Israel se comprometió también a liberar casi mil prisioneros palestinos.
Luego de cuatro mil muertos de parte y parte, la conciencia de que la única vía para alcanzar los objetivos de cada uno está en la mesa de negociación y no en el campo de batalla, ha calado en la mayor parte de los protagonistas de esta saga. Aún hay desconfianza entre israelíes y palestinos, pero la legitimidad del voto popular que reviste a los líderes de cada pueblo, el que cada uno haya recorrido el camino del extremo al centro del espectro político, que exista la claridad de que nadie obtendrá todo lo que aspira, pero que lo que se pueda obtener será siempre mejor al luto y al dolor de la violencia y la ocupación actuales, puede que de pié al objetivo que el mundo se planteó desde 1948, dos Estados viviendo uno junto al otro en paz, seguridad y prosperidad para ambos pueblos.
El líder fundador israelí, Ben Gurión, lo aceptó desde el principio, el líder fundador palestino, Arafat, se negó a aceptarlo hasta el final.
Ahora hay un nuevo comienzo y una nueva oportunidad.
(raulleisr@hotmail.com)