El grito de la Villa
Hace hoy ciento ochenta años, el pueblo de la Villa de Los Santos inició el movimiento que habría de culminar el 28 de noviembre de 1821 con la separación de Panamá de España. Un grupo de hombres y mujeres, de jóvenes y elementos juiciosos, pertenecientes a todos los sectores de aquella comunidad, unieron su anhelo patriótico, su entusiasmo cívico, su espíritu de sacrificio y su amor a la libertad para lanzar "el primer grito de independencia" y alentar en esa forma la gesta heroica que hoy conmemora el país porque constituye el hecho inicial de nuestra constitución como pueblo libre, independiente, dueño de sus propios destinos.
Felizmente, toda la jornada de la independencia istmeña, incluyendo la formación de la República, se caracteriza por la utilización de métodos y recursos que condujeron a los objetivos perseguidos sin necesidad de recurrir a la lucha fratricida, a la contienda bélica, al derramamiento de sangre y al sacrificio de vidas. Así la gloriosa iniciativa de los patriotas santeños cumplió su misión patriótica de conmover al país, de poner en marcha la lucha por la independencia, sin que los héroes de la cívica jornada tuviesen que ser sacrificados en el altar sagrado de los altos destinos nacionales.
Pero esa circunstancia no solamente nada resta al brillo de aquel gesto, sino que, por el contrario, evidencia la altura del entusiasmo y la dignidad de la labor realizada por los patriotas de la hoy justamente llamada Heroica Villa. Porque fueron ellos, representantes del hombre común panameño, habitantes de la entraña misma del país, los que dieron el ejemplo a seguir, los que señalaron el rumbo, los que estimularon la acción separatista, que luego habría de culminar con los hechos trascendentales del 28 de noviembre, que merecieron el cálido elogio del Libertador Simón Bolívar.
Al conmemorar fechas gloriosas como las de hoy cuando el heroico pueblo de La Villa enarboló el estandarte de la libertad y de la independencia, el ejemplo del pasado además de enorgullecernos debe fortalecer nuestras voluntades en las conquistas de las virtudes de que tanta necesidad tiene la Patria.
Por ello, en reconocimiento a su entusiasmo cívico, a su profundo sentido de responsabilidad nacional y a su inflamado fervor patriótico, el país entero rinde hoy tributo de admiración y de respeto a la Heroica Villa de Los Santos, el pueblo que es bandera de dignidad y símbolo de heroísmo para la nación panameña.
Felizmente, toda la jornada de la independencia istmeña, incluyendo la formación de la República, se caracteriza por la utilización de métodos y recursos que condujeron a los objetivos perseguidos sin necesidad de recurrir a la lucha fratricida, a la contienda bélica, al derramamiento de sangre y al sacrificio de vidas. Así la gloriosa iniciativa de los patriotas santeños cumplió su misión patriótica de conmover al país, de poner en marcha la lucha por la independencia, sin que los héroes de la cívica jornada tuviesen que ser sacrificados en el altar sagrado de los altos destinos nacionales.
Pero esa circunstancia no solamente nada resta al brillo de aquel gesto, sino que, por el contrario, evidencia la altura del entusiasmo y la dignidad de la labor realizada por los patriotas de la hoy justamente llamada Heroica Villa. Porque fueron ellos, representantes del hombre común panameño, habitantes de la entraña misma del país, los que dieron el ejemplo a seguir, los que señalaron el rumbo, los que estimularon la acción separatista, que luego habría de culminar con los hechos trascendentales del 28 de noviembre, que merecieron el cálido elogio del Libertador Simón Bolívar.
Al conmemorar fechas gloriosas como las de hoy cuando el heroico pueblo de La Villa enarboló el estandarte de la libertad y de la independencia, el ejemplo del pasado además de enorgullecernos debe fortalecer nuestras voluntades en las conquistas de las virtudes de que tanta necesidad tiene la Patria.
Por ello, en reconocimiento a su entusiasmo cívico, a su profundo sentido de responsabilidad nacional y a su inflamado fervor patriótico, el país entero rinde hoy tributo de admiración y de respeto a la Heroica Villa de Los Santos, el pueblo que es bandera de dignidad y símbolo de heroísmo para la nación panameña.