El Grito de Veraguas
Cuando los pueblos mantienen vivo el recuerdo de sus próceres y son conscientes de las luchas de sus mejores hijos por lograr un Panamá mejor, cuando elevan sinceras plegarias a la patria acompañadas del esfuerzo permanente y sacrificado, nadie puede destruir sus anhelos de reafirmación democrática, de libertad y de justicia social. Son voces que se levantan como las olas del mar para gritar su amor la tierra que los vió nacer, su decisión de entregarlo todo a cambio de una nación libre e independiente.
Eso fue, precisamente, lo que observamos en la tierra de Urracá cuando centenares de niños, hombres y mujeres sin distingos de banderías políticas, desfilaron por las calles de la patria chica, entonando la música típica y patriótica que llevamos en el alma como prueba de nuestra nacionalidad. Así también se repitió en Colón, Los Santos y en otras comunidades del país que han sabido celebrar con dignidad y patriotismo los 100 años que han transcurrido desde el momento en que logramos la separación de Colombia.
Magnífico ejemplo dieron los veraguenses el 9 de noviembre, fecha del Grito de Veraguas, y allí estuvimos compartiendo con los paisanos la alegría y la profunda fe en que la nación seguirá, con paso firme, luchando porque nuestros valores sean rescatados y fortalecidos a fin de borrar del panorama nacional los negros nubarrones que amenazan con manchar la imagen de la República.
Fue un gran ejemplo para muchos panameños que, dolorosamente, no han comprendido que a la patria se le sirve y no se sirve de ella para defender intereses personales y partidistas; gran ejemplo para que unidos en torno a Panamá, continuemos la tarea de hacer de nuestro país un lugar propicio para la ejecución de grandes obras que lleven el progreso y bienestar a todos los panameños; gran ejemplo para quienes hoy aspiran capturar posiciones en la dirección del Estado (presidencia, legislaturas, alcaldías, etc.) trabajen inspirados en el engrandecimiento de la nación.
Esa misma mística, ese mismo amor y esa misma fe demostrada por el pueblo panameño en el Centenario, debiera ser la guía para hacer de las próximas elecciones de mayo de 2004, la mejor selección de aquellos panameños que, verdaderamente están pensando en los intereses de Panamá.
El anhelo supremo de la Patria es el de no verse, nuevamente, hundida en actos que nieguen la honestidad de sus instituciones, que lleven a la comunidad nacional a una falta de credibilidad en aquellos que tienen en sus manos la responsabilidad de guiar los destinos del país; es el anhelo supremo de la patria caminar por senderos que nos lleven al encuentro de las rectificaciones y a la entrega total por un Panamá mejor.
Ese fue el anhelo que pudimos percibir en cada niño, hombre y mujer que desfilaron por las calles de Santiago, provincia de Veraguas, para honrar la magna fecha del Centenario de la República.
Ya existe un caso de procesamiento judicial: el ex presidente de Liberia, Charles Taylor, ha sido procesado por la Corte Especial de Sierra Leona por crímenes de guerra, entre los que incluía el reclutamiento y utilización de niños soldados, lo que supone un punto de partida contra la impunidad de estos crímenes, a pesar de que la Corte de Sierra Leona sólo tenga jurisdicción en este país. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer.
Para Amnistía Internacional, la movilización ciudadana puede frenar el drama de los niños soldados. Una llamada de atención de la ciudadanía podría hacer que los gobiernos se tomaran en serio este problema y aportaran soluciones, tanto de presión como de desmovilización.
*Agencia de Información Solidaria.
Eso fue, precisamente, lo que observamos en la tierra de Urracá cuando centenares de niños, hombres y mujeres sin distingos de banderías políticas, desfilaron por las calles de la patria chica, entonando la música típica y patriótica que llevamos en el alma como prueba de nuestra nacionalidad. Así también se repitió en Colón, Los Santos y en otras comunidades del país que han sabido celebrar con dignidad y patriotismo los 100 años que han transcurrido desde el momento en que logramos la separación de Colombia.
Magnífico ejemplo dieron los veraguenses el 9 de noviembre, fecha del Grito de Veraguas, y allí estuvimos compartiendo con los paisanos la alegría y la profunda fe en que la nación seguirá, con paso firme, luchando porque nuestros valores sean rescatados y fortalecidos a fin de borrar del panorama nacional los negros nubarrones que amenazan con manchar la imagen de la República.
Fue un gran ejemplo para muchos panameños que, dolorosamente, no han comprendido que a la patria se le sirve y no se sirve de ella para defender intereses personales y partidistas; gran ejemplo para que unidos en torno a Panamá, continuemos la tarea de hacer de nuestro país un lugar propicio para la ejecución de grandes obras que lleven el progreso y bienestar a todos los panameños; gran ejemplo para quienes hoy aspiran capturar posiciones en la dirección del Estado (presidencia, legislaturas, alcaldías, etc.) trabajen inspirados en el engrandecimiento de la nación.
Esa misma mística, ese mismo amor y esa misma fe demostrada por el pueblo panameño en el Centenario, debiera ser la guía para hacer de las próximas elecciones de mayo de 2004, la mejor selección de aquellos panameños que, verdaderamente están pensando en los intereses de Panamá.
El anhelo supremo de la Patria es el de no verse, nuevamente, hundida en actos que nieguen la honestidad de sus instituciones, que lleven a la comunidad nacional a una falta de credibilidad en aquellos que tienen en sus manos la responsabilidad de guiar los destinos del país; es el anhelo supremo de la patria caminar por senderos que nos lleven al encuentro de las rectificaciones y a la entrega total por un Panamá mejor.
Ese fue el anhelo que pudimos percibir en cada niño, hombre y mujer que desfilaron por las calles de Santiago, provincia de Veraguas, para honrar la magna fecha del Centenario de la República.
Ya existe un caso de procesamiento judicial: el ex presidente de Liberia, Charles Taylor, ha sido procesado por la Corte Especial de Sierra Leona por crímenes de guerra, entre los que incluía el reclutamiento y utilización de niños soldados, lo que supone un punto de partida contra la impunidad de estos crímenes, a pesar de que la Corte de Sierra Leona sólo tenga jurisdicción en este país. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer.
Para Amnistía Internacional, la movilización ciudadana puede frenar el drama de los niños soldados. Una llamada de atención de la ciudadanía podría hacer que los gobiernos se tomaran en serio este problema y aportaran soluciones, tanto de presión como de desmovilización.
*Agencia de Información Solidaria.