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El hermano gemelo de la democracia


En primera instancia, el vulgo o la muchedumbre tradicional, percibe el populismo convencional como una disposición para solucionar las problemáticas de un "Auténtico Justicialismo", para sobrellevarlos a los estamentos de la auténtica solidaridad y a los principios veraces del "Mutualismo".
En nuestros días del III milenio, en la conciencia escrutadora, sobrevive la idea de que la nomenclatura gobernante, esté expropiando colosales riquezas, que en el presente debía de haberlas entregado al pueblo, distribuyéndolas por igual entre los pobres; sin embargo el igualitarismo sobre la base de una justicia social, no debiese fomentar la nivelación de conciencias, en los principios y alternativas de las conductas intelectuales.
"El Auténtico Populismo", es imprescindible, al incorporar la elaboración de las fuerzas democráticas desde abajo, orientadas a apoyar las iniciativas honestas y decentes, que provengan desde arriba. Estamos convencidos de que, si no hay presión desde abajo, sino se consolida la unión solidaria, entre el escalón superior y las aspiraciones democrático-populares, la burocracia podría bloquearlo todo.
Los líderes orientados a las reformas, necesitan de una base masiva más amplia y no espontánea, sino organizada. Así, tendríamos que dividir las funciones del poder e introducir los derechos sociales e individuales.
En "El Auténtico Populismo", deben prevalecer las ideas productivas y atractivas, en vez de alternativas contraproducentes y regresivas. Toda incorporación masiva de la gente a la actividad política exige el máximo de responsabilidad, por parte de los líderes que tratan de aprovechar cierto movimiento o que se le oponen. Los "carismáticos", deben captar muy bien los ánimos populares inteligenciados, para rechazar las condiciones destructivas para el individuo, la sociedad y el ámbito mundológico.
El procedimiento de genuinidad en el "Populismo", estriba en la modalidad humanitaria, para suprimir la intromisión de la chusma y de la nobleza socio-económica, en los asuntos de trascendental expectativa, para así, evitar deformaciones y degeneraciones, en la práctica y conciencia sociales. Desde esta perspectiva, se origina el progresivo "devenir mundológico". La "Mundología", como vocablo más amplio que lo sociológico, implica entre otras cosas: 1. Humanitarismo en los diversos ecosistemas. 2- Individuo, sociedad y cosmos, como metas para una asignación historiográfica y filosófica. 3- Metodología para una acción y reflexión psicocivilizantes. 4- Lo mundológico, intercala suposiciones y afirmaciones en la dialéctica sociohistórica "del populismo de avanzada", que vislumbra tanto en la privacidad del individuo, como de las masas populares con auténtica sensibilidad social.
Populismo y democracia, tienen el imperativo de superar las ideas preconcebidas en cuanto a las relaciones monetario-mercantiles, como también superar el enfoque no dialéctico del desarrollo psico-biológico e histórico-económico de las perspectivas comunitarias, sociales y mundiales.
Finalmente, en nuestro país, y en muchos de "democracia viciada" y con exaltaciones sectorizantes, es necesario la concepción de una ideoligización de todo movimiento progresista, tanto a micronivel, como a macronivel. No es indicativo una amalgama o incoherencia de ideas, sino exponer con "sentido común" las necesidades vitales como son: trabajo desalienado, educación integral, salud generalizada, alimentación propicia y el tiempo libre, como un derecho, una ley y una exclusividad para el "Desarrollo Integral del Intelecto".

101 años de Panamá América

 
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