El horizonte cultural del siglo XXI
Ortega y Gasset, un filósofo español del siglo XX, mencionó en torno a la educación, que “las escuelas, no han podido hacer otra cosa que enseñar a las personas las técnicas de la vida moderna, pero no ha logrado educarlas”.
Tal planteamiento es muy cierto; en la actualidad la educación recorre ese sendero, más aún cuando los aparatos de información y divulgación, así como las agrupaciones sociales juegan un papel preponderante; pero hay que admitir que tampoco están alentadas a educar sino a formar Autómatas e individuos que no cuestionen. Ello es muy peligroso, por que individuos y grupos que buscan este fin han existido y hemos tenido ejemplos: Hitler y Noriega, el partido Nazi; y en lo religioso Jones y David Koresh por mencionar algunos.
¿Por qué sucede esto? Si son personas y agrupaciones con cultura! Pues bien tal como lo expuso Herbert Spencer“ el objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos y no para ser gobernados por los demás” a lo que hay que agregar que educar a una persona no es tan solo hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía, parafraseando a John Ruskin.
La civilización actual sobresale de las anteriores por cuanto posee una maquinaria estatal rigurosa y metódica con capacidad de represión; nunca antes la vida de muchos estuvo en manos de tan enormes tiranos; así mismo por la inmensidad de los medios de comunicación e información, por lo impío y explotador de las instituciones religiosas; las personas deben sentirse amenazadas e inermes ante este Leviatán.
De tal manera, solo la escuela, solo la educación, propone una cultura a la par de humanista y científica que desarrolle a una persona a oponerse a lo incorrecto al mal. La educación tiene una finalidad práctica no tan solo idealista. No se da la educación tan solo para que un individuo pueda ocupar un puesto de trabajo, la educación es para que el individuo tenga una vida sabia, es decir, sepa vivir bien, compartiendo, respetando, defendiendo lo que es correcto al lado de otros, porque otro de los objetivos de la misma es ampliar las ventanas por las cuales vemos el mundo, y cuando a través de cualquier medio político, social, informático o religioso se le quita al individuo esa oportunidad, entonces estamos ante una cultura de la sumisión tal como Nietzsche lo predijera el siglo pasado: en el mundo contemporáneo hay unos horribles monstruos, una horrible bruja, los cuales siempre están tocando a nuestra puerta.