El Hospital Integrado San Miguel Arcángel
Hace como dos años, en un almuerzo en la Presidencia de la República, por cortesía del Dr. Ernesto Pérez Balladares, al círculo de columnistas, entre las preguntas que se hicieron, la mía fue dirigida hacia la ampliación del concepto CONSALUD, que para entonces se comentaba como algo nuevo en Panamá, algunas veces criticándolo y otras alabándolo. En un sentido la respuesta satisfizo mi curiosidad, pero mi inquietud siguió latente hasta verlo funcionar.
Recientemente, el Ministerio de Salud comentó por televisión que la HISMA costaba al gobierno B/.700 mil mensualmente, así que lo que tenía pendiente mentalmente volvió a surgir como un propósito definido... ver cómo funcionaba CONSALUD en el único hospital de la República donde se practica. Dispuse, entonces, visitar la institución y compartir con mis lectores la inolvidable experiencia.
La Coordinadora Nacional de la Salud (CONSALUD), creada por el gobierno pasado, contempla la Administración privada y el servicio público del HISMA. Como algo nuevo necesita algunos ajustes, pero en término generales está dando buenos resultados. Se estima que la ejecución del hospital debía ser de un 13% y hasta ahora se ha obtenido 8.6% que para el poco tiempo transcurrido podemos considerarlo bastante aceptable.
Yo no compartía el hecho de que el mencionado hospital fuera sólo para el uso de San Miguelito, y que sólo en caso urgente fuera para personas de otro distrito. Las estadísticas, sin embargo, no mienten y el Hospital San Miguel Arcángel, con sólo 216 camas resultará pequeñísimo para el distrito usuario con una población de 480 mil habitantes. Como nuevo, y en un período experimental, sólo se está usando 55% del hospital. Como dije antes, en época muy próxima su uso llegará al tope.
En la estructura del HISMA brilla la limpieza y la amplitud de sus salas. Se Resalta el buen gusto del Patronato del Consejo de Gestión de dicho hospital, mediante la clínica del alma, bellísima exposición de Artesanos Precolombinos, magistralmente desarrollada por el artista Agustín Mendoza Gallardo. Estas obras de arte dan la bienvenida a todos los que visitan la institución.
Considero que el costo por la atención médica es razonable. B/.25.00 por día al sector de San Miguelito con mayores ingresos, para cuya comprobación se exige copia fotostática del recibo de agua, luz y teléfono. Los asegurados (CSS) no pagan, y el sector más pobre está eximido de costo alguno. Las operaciones a pacientes jamás están pendientes más de 15 días, y la estadía de cualquier caso sin complicaciones, como los partos normales, apenas si alcanzan 36 horas. En las salas que visité los pacientes ponderaron el buen servicio.
El HISMA tiene un buen restaurante con precios módicos; cocina y lavandería modernas y su morgue. Se rige por el código del trabajo panameño y un buen porcentaje de sus empleados son de San Miguelito. Los 700 mil balboas que cuesta al gobierno lo recibe el patronato como cualquier patronato similar de la República, monto que a mi criterio resulta estrecho para el servicio que se rinde.
CONSALUD, como algo nuevo, parece complicado y caro, pero en mi concepto no lo es. Su implementación ha demostrado que aplicado con inteligencia y transparencia produce resultados óptimos. Se necesita, sin embargo, una amplia divulgación del mismo. Aprovecho la oportunidad para agradecer a las licenciadas Marta de Guerra y a Casilda González, la primera sub-administradora y la segunda encargada de Relaciones Públicas, ambas versadas en su ambiente de trabajo, por las atenciones dispensadas, sin cuya ayuda me hubiera sido imposible escribir este artículo.
Recientemente, el Ministerio de Salud comentó por televisión que la HISMA costaba al gobierno B/.700 mil mensualmente, así que lo que tenía pendiente mentalmente volvió a surgir como un propósito definido... ver cómo funcionaba CONSALUD en el único hospital de la República donde se practica. Dispuse, entonces, visitar la institución y compartir con mis lectores la inolvidable experiencia.
La Coordinadora Nacional de la Salud (CONSALUD), creada por el gobierno pasado, contempla la Administración privada y el servicio público del HISMA. Como algo nuevo necesita algunos ajustes, pero en término generales está dando buenos resultados. Se estima que la ejecución del hospital debía ser de un 13% y hasta ahora se ha obtenido 8.6% que para el poco tiempo transcurrido podemos considerarlo bastante aceptable.
Yo no compartía el hecho de que el mencionado hospital fuera sólo para el uso de San Miguelito, y que sólo en caso urgente fuera para personas de otro distrito. Las estadísticas, sin embargo, no mienten y el Hospital San Miguel Arcángel, con sólo 216 camas resultará pequeñísimo para el distrito usuario con una población de 480 mil habitantes. Como nuevo, y en un período experimental, sólo se está usando 55% del hospital. Como dije antes, en época muy próxima su uso llegará al tope.
En la estructura del HISMA brilla la limpieza y la amplitud de sus salas. Se Resalta el buen gusto del Patronato del Consejo de Gestión de dicho hospital, mediante la clínica del alma, bellísima exposición de Artesanos Precolombinos, magistralmente desarrollada por el artista Agustín Mendoza Gallardo. Estas obras de arte dan la bienvenida a todos los que visitan la institución.
Considero que el costo por la atención médica es razonable. B/.25.00 por día al sector de San Miguelito con mayores ingresos, para cuya comprobación se exige copia fotostática del recibo de agua, luz y teléfono. Los asegurados (CSS) no pagan, y el sector más pobre está eximido de costo alguno. Las operaciones a pacientes jamás están pendientes más de 15 días, y la estadía de cualquier caso sin complicaciones, como los partos normales, apenas si alcanzan 36 horas. En las salas que visité los pacientes ponderaron el buen servicio.
El HISMA tiene un buen restaurante con precios módicos; cocina y lavandería modernas y su morgue. Se rige por el código del trabajo panameño y un buen porcentaje de sus empleados son de San Miguelito. Los 700 mil balboas que cuesta al gobierno lo recibe el patronato como cualquier patronato similar de la República, monto que a mi criterio resulta estrecho para el servicio que se rinde.
CONSALUD, como algo nuevo, parece complicado y caro, pero en mi concepto no lo es. Su implementación ha demostrado que aplicado con inteligencia y transparencia produce resultados óptimos. Se necesita, sin embargo, una amplia divulgación del mismo. Aprovecho la oportunidad para agradecer a las licenciadas Marta de Guerra y a Casilda González, la primera sub-administradora y la segunda encargada de Relaciones Públicas, ambas versadas en su ambiente de trabajo, por las atenciones dispensadas, sin cuya ayuda me hubiera sido imposible escribir este artículo.