default

El IDH en nuestro Panamá


En el mundo actual se habla de países desarrollados, de países pobres o atrasados o de economías en vías de desarrollo. Valga decir que los países adelantados o desarrollados gozan del privilegio de ser tomados como ejemplo al momento de hacer comparaciones internacionales.
Los Estados Unidos de América, Canadá, Francia, Singapur y Taiwan son dignos representantes de los países en que la población a alcanzado elevados niveles de vida, en términos de la satisfacción de sus necesidades más inmediatas. Por regla general, estos países tienen un ingreso por persona alto, una esperanza de vida (años que van a vivir los nacidos vivos) alta y su porcentaje de población analfabeta es casi nulo, es decir, cerca del 1%.
Estos tres indicados son, ni más ni menos, que el IDH (el Indice de Desarrollo Humano). Basta decir que esta trilogía de indicadores es sumamente contundente si queremos conocer de un sólo golpe la realidad socioeconómica de algún país sobre la tierra. De ahí se desprende que naciones de Africa, por ejemplo, con una esperanza de vida de unos 45 años y un porcentaje de analfabetas del 40% o del 50%, presenten un panorama al espectador muy deprimente. Estas naciones no pueden salir de la pobreza o del sub-desarrollo si no reciben ayuda extranjera, expresada en millones o en su defecto, asistencia técnica, capacitación y otras ventajas.
Ocupémonos de Panamá. Nuestro país tiene una esperanza de vida alta 74 años; que es comparable a otros países desarrollados. Esto es debido a que la mayoría de nuestros pobladores tienen acceso a los centros de salud. Es muy importante también los excelentes programas de salud ejecutados con tesón y diligencia por nuestro personal médico y paramédicos. Son estos los funcionarios o empleados del pueblo. De esta manera también se hace democracia. En cuanto al porcentaje de analfabetas, éste es de 10.7%, según el Censo de 1990. Esperamos las nuevas cifras de la Contraloría General para enero de 2001.
Nuestro ingreso por persona es pésimo, horrible; 5,249.00 balboas, parece un libro descuadernado o próximo a morir. Y es aquí donde está el engaño. El que más gana disfruta más de la vida. Nos decimos dueños de algo en la medida que disfrutamos de ello. No creo que la mayoría de los panameños puedan decir, ¡este país es mío!.
Hay cambios fundamentales que la sociedad y el país reclaman. A pesar que el país progresa y se desarrollan proyectos que modifican la geografía del país y brindan esperanzas a la gente, se requiere de un esfuerzo humano y participativo para modificar la cantidad enorme de desigualdades que tienen cabida en nuestra sociedad.
Ante esto sabemos lo siguiente: cuando la economía está débil, hablar de cambios sustanciales es como arrojar leña al fuego. Sin embargo, cuando la economía está fuerte, es el momento, o se pueden realizar variaciones que modifiquen el pensar de la gente y les brinde verdaderas pruebas o evidencias de un mundo mejor. Cuando esto ocurra, ¿estaremos dispuestos a realizar los cambios que el país necesita o seguiremos siendo cómplices del engaño en que hemos sumido a toda la población?

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América