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El impredecible señor Fujimori


El señor Fujimori vuelve a sorprender a sus paisanos y a la comunidad internacional con su anuncio de convocar a unas nuevas elecciones que se realizarían dentro de seis meses y a las que, según informan los cables internacionales, no se presentaría.
En 1990 en la escena política peruana apareció por sorpresa un hasta entonces desconocido Fujimori y contra todos los pronósticos se hizo con la victoria, derrotando al escritor Mario Vargas Llosa, una figura de renombre mundial.
Después de erigirse en virtual dictador al disolver el Congreso en 1992, tres años más tarde volvió a ser electo derrotando en esta ocasión a otro peruano de reconocimiento mundial, el ex-Secretario General de Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuellar.
Hace tan sólo unos cuantos meses, volvió a hacerse con un triunfo electoral que lo colocó en la situación muy pocas veces repetida en América Latina de servir para un tercer mandato consecutivo. Contrario a sus primeros dos triunfos electorales, el último no tuvo la misma transparencia y una creciente presión externa e interna le ha hecho difícil gobernar con la misma holgura de que disfrutó durante sus dos primeros gobiernos.
Aunque el triunfo del señor Fujimori estuvo empañado por visibles y comprobadas irregularidades durante el proceso electoral, todo parece indicar que su opositor en esta ocasión, al igual que los otros candidatos derrotados por este hijo de inmigrantes japoneses, no tenía suficiente fuerza para vencerlo, aún si el torneo se hubiera celebrado en condiciones normales.
Fujimori es un fenómeno político que ha tenido una segunda edición en el caso venezolano. Allí también surgió una figura que se impuso a la clase política tradicional con un mensaje de renovación y cambio, pero a diferencia del presidente Chávez que salió fortalecido de su segunda experiencia electoral, el presidente peruano parece enfrentarse a la declinación de su hegemonía, por razones que ahora no dependen directamente de él, sino de la conducta delictiva de uno de sus más cercanos colaboradores, el tristemente célebre señor Montesinos.
Del anuncio del señor Fujimori, lo que más sorprende es su afirmación de que no se presentaría como candidato. Tal vez, dados los antecedentes de este político impredecible, sólo estemos ante una estratagema para provocar una reacción de apoyo a una cuarta candidatura. En todo caso, con la poca información que hasta ahora ha circulado, es difícil especular sobre cómo terminará la vida política de este hombre que de la nada pasó a dominar, de manera indiscutida, la política peruana por un período que ya suma diez años.
Por mi parte, creo que del señor Fujimori no lo hemos oído todo todavía. Y tal vez sus adversarios debieran ser muy precavidos y no cantar victorias prematuras.

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