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El incansable Enrique


Desde que a Enrique Jaramillo Levi se le ocurrió escribir - y eso le pasó a muy temprana edad- creo que no ha dado tregua a la pluma, máquina de escribir o computadora a lo largo de más de medio siglo de vida.
Como prueba de ello está su largo prontuario de libros, artículos, revistas y otros textos con los que ha empedrado el camino de su quehacer cultural, a los que hay que sumar su labor como editor, promotor cultural y docente tanto en Panamá como en otros países.
La verdad es que las opiniones sobre Enrique están divididas entre los que le felicitan por su labor y los que le cuestionan, pero ambos sectores reconocen un común denominador, que el escritor colonense es tenaz y trabaja como una bestia armando revistas, inventando y manteniendo concursos, editando libros, revistas y folletos, enseñando, organizando talleres y además, escribiendo.
Ahora Jaramillo Levi, sale a la palestra con un nuevo libro al que ha intitulado "Nacer para escribir y otros desafios", en el que vierte ensayos, artículos y entrevistas muchos desafiantes y sugestivos como él mismo sugiere en el preámbulo: "Se escribe generalmente, por una de dos razones: para expresar la alegría de estar vivos (el placer que nos produce el mundo: situaciones, personas, logros); o porque el mundo nos duele, nos ofende, nos molesta en algunas de sus manifestaciones, y necesitamos denunciarlo. Así de simple (y así de complicado) me parece el asunto.
Todo lo demás es silencio, como diría Shakespeare en su inmortal "Hamlet"; es decir, indiferencia absoluta". Afirma Jaramillo, que la razón de ser del libro subyace en el espíritu de uno de los ensayos que lo forman: "El Escritor y la honestidad intelectual" en cual me dedica inmerecidamente, texto en el cual desenrolla el tema del compromiso social o político del escritor, encabezándola con dos citas una de las cuales es muy valiosa:
"La intolerancia puede definirse como la indignación de los hombres que carecen de opiniones" (G. K Chesterton), que debería hacer reflexionar a los y las compatriotas que optan por intolerancia y el fanatismo como norte.
Los seis capítulos de último libro de Jaramillo Levi, son pues valiosos y dignos de leer y comentar, en especial en un medio como el nuestro, árido culturalmente, provistos de estrecheces y astillamientos.
Enrique creó diversos premios literarios en Panamá, entre ellos: Premio de poesía "Gustavo Batista Cedeño" en el Instituto Nacional de Cultura, así como el Premio Centroamericano de Literatura " Rogelio Sinán" y el Premio Nacional de Cuento "José María Sánchez" en la Universidad Tecnológica de Panamá; y también el Premio Signos de Poesía "Stella Sierra" y el Premio Signos de Ensayo Literario "Rodrigo Miró Grimaldo" en la Fundación Cultural Signos, los cuales continúan vigentes en la actualidad y merecen ser apoyados en difusión, participación y premiaciones.
Como editor, ha publicado 40 números de la revista cultural MAGA hasta la fecha, y numerosos libros de autores panameños (y de varios otros países, sobre todo de México), como una iniciativa suya mientras fue Director del Departamento de Letras del Instituto Nacional de Cultura (Panamá: 1990-1992) y Director de la Editorial Universitaria de la Universidad de Panamá (1993), así como a través de la Editorial Signos por él creada (México/Panamá: 1982-1987) y más recientemente mediante la Fundación Cultural Signos (a partir de 1998) y de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Tecnológica de Panamá (a partir de 1997).
Los libros publicados como editor se refieren a los géneros literario: Cuento, poesía y ensayo, fundamentalmente.
Revistas como Maga y la acción editorial que realiza, también merece el apoyo decidido de los diversos sectores nacionales.
En Panamá, existe escaso reconocimiento de las personas que se esmeran en promover actividades culturales y sociales.
Estoy seguro que Enrique no aspira a honores, sino a los respaldos y apoyos necesarios para continuar su titánica labor.

101 años de Panamá América

 
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