El Informe Delphi sobre el pensamiento
"Cogito, ergo sum", o "pienso, luego existo", recalcaba René Descartes. Pero, no es pensar por pensar, porque el pensamiento mediocre es un dogal que asfixia con su mortal nudo las neuronas cerebrales, ocasionando pérdidas enormes en productividad.
Hace cerca de 20 años se utilizó el Método Delphi, para definir una nueva forma de pensar que fuese acorde con la "Era del Conocimiento".
El Delphi, en honor al oráculo de Delfos, fue patentado en EE.UU por "Rand Corporation", y consiste en una consulta anónima, a través de rigurosos cuestionarios, a un determinado número de expertos, para deducir eventuales consensos sobre un tema en particular. Los resultados obtenidos son presentados a otro grupo de doctos, pero, también, a través de otro cuestionario más depurado. Al final, otros eruditos analizan los puntos de consenso y elaboran el informe final.
Para los efectos, el Delphi fue utilizado en 1989 en la Universidad de Stanford, en California, para definir el concepto de "Pensamiento Crítico", como alternativa para que el ser humano enfrente el futuro con sus acelerados avances tecnológicos. El resultado fue el siguiente: "El Pensamiento Crítico es una forma de pensar responsable, relacionada con la capacidad de emitir buenos juicios, y por quien está genuinamente interesado en obtener conocimiento y buscar la verdad y no simplemente salir victorioso cuando está argumentando".
El informe indica que pensar críticamente es un proceso intelectual que regula y auto-regula y donde es determinante las inferencias de las evidencias, donde emerge la honestidad intelectual, y se rechazan de plano las falacias.
Obviamente, el objetivo del Delphi era el de mejorar el sistema educativo en EE.UU y Canadá, lo que se hizo en forma gradual.
Esta forma de pensar es diametralmente opuesta a la pereza intelectual y estrechez mental, más bien, busca un despertar: de que el individuo salga de su letargo mediocre y cumpla un propósito de agente de cambio, pero confiando en la razón más que en la emoción.
Ciertamente, esta corriente de pensamiento debe ser incluida en una eventual reforma educativa en Panamá, a fin de lograr mentes prolíficas en nuestras escuelas y no simples "robots", oxidados mentalmente por la pereza inherente al acto de pensar eficazmente. De nada sirve la actualización curricular si no hay "pensamiento crítico".
Ya lo dijo Descartes: "para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas".