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El Katrina de Obama


No ha sido un huracán esta vez el que ha demostrado lo mal preparado que están los gobiernos para proteger a los ciudadanos ante la ocurrencia de lo no previsto. El Presidente Obama no ha podido ponerle el cascabel a British Petroleum, pues la empresa británica ha eludido con todo éxito los intentos del gobierno federal de obligarlos a dar información veraz y confiable sobre las dimensiones de la tragedia que se desarrolla en el Golfo de México.

Es muy amplio el rango de los estimados de petróleo, que una manguera rota vierte de forma incontenible en las profundidades del mar diariamente. Decenas de miles de galones, o quizás varios cientos de miles de galones diarios, son cifras muy imprecisas para describir el más grande derrame de petróleo de la historia conocida. Hay quien se pregunta si British Petroleum podrá sobrevivir este gran desastre.

Los norteamericanos conscientes se preguntan más bien por sus especies marinas, por los daños al ecosistema, por la afectación de las actividades económicas, como el turismo, tan caras a la geografía del lugar. Y no hay que dejar de preguntarse cuántas mangueras más hay como esa terrible que se reventó hace ya más de mes y medio, y que podrían tener, eventualmente, similar destino con consecuencias idénticas a las que ahora vemos desarrollarse ante nuestros ojos. Aun no conocemos el desenlace de esta historia, y pese a todo su poder, pese a toda su voluntad, el Presidente de los Estados Unidos tampoco.

101 años de Panamá América

 
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