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El liberalismo y la crisis de la República


No me parece exagerado afirmar que la crisis de la República es equivalente y directamente proporcional a la crisis del partido liberal. La larga marcha del liberalismo panameño, emprendida desde la mitad del siglo XIX y la llamada Constitución de Río Negro, culmina en el degradado fraccionalismo liberal de la actualidad, en que cada una de sus partes no reconoce, en absoluto, las virtudes del todo orgánico de lo que fue la doctrina en sus mejores momentos. Tres artículos breves escritos por los doctores José D. Moscote, Eusebio Morales y Guillermo Andreve, probablemente entre 1925 y 1932, representan la cima de la doctrina liberal panameña del siglo XX. De ellos resumiremos algunos elementos importantes.
Lo primero que debemos resaltar es que los aportes doctrinarios de estos liberales se sitúan en un contexto mundial y nacional de agitación social. La primera guerra mundial y el período de revoluciones que abre en Europa, Asia y en Panamá las dos luchas inquilinarias, crean un clima objetivo que no puede dejar de tener consecuencias en la teoría de los liberales.
Los artículos de Morales y de Andreve describen, más el primero, la profunda transformación que está ocurriendo en el viejo imperio de los zares.
Podríamos asegurar que miran, sin prejuicio, aquel portentoso hecho histórico que cambió la historia mundial y puso al socialismo, en todos sus matices, a la orden del día. Es así como el viejo liberalismo del XIX se impregna de la “cuestión social” impulsado, además, por la agitación social obrera.
Moscote y Andreve derivan una consecuencia práctica: las libertades individuales y políticas ya no bastan. Deben ser complementadas por los derechos y libertades sociales. En otras palabras, sin renunciar a sus principios, los liberales se abren, sin prejuicio, al pensamiento socialista. Guillermo Andreve se plantea, incluso, la colaboración entre liberales y socialistas como en la Francia o la Inglaterra de su época. ¡Cuánta diferencia con el neoliberalismo reaccionario de los liberales de hoy!
La visión desprejuiciada de la realidad y la superación del individualismo deben ser complementadas con una visión integral de la propia realidad. El liberalismo de nuestros autores está muy distante de la “tecnocracia de mercado” de los neoliberales de hoy. Su cosmovisión es mucho más profunda e integral, y su cultura más universal.
La apología del mercado, la visión tecnocrática sobre los problemas sociales y la concepción meramente electoral e instrumental de la democracia forman parte de la visión de los actuales neoliberales; pero no de los liberales históricos. El propio Moscote concebía al liberalismo como eje de la democracia y como una forma de vida, como una actitud humana más que como un conjunto de reglas estáticas.
El liberalismo panameño perdió su rumbo por varias causas. Su fraccionalismo personalista, la oligarquización de su dirección política, su distanciamiento de los sectores populares y, esencialmente, su pragmatismo que lo han llevado al poder, no importa con qué aliados políticos han contribuido a su situación actual. Son hoy día, por así decirlo, más amigos del poder que de la teoría política.
Las actuales fracciones liberales no son más que ramas exhaustas de aquel lozano árbol del primer tercio del siglo XX.
Las coordenadas del galeón San José han sido ubicadas seis o siete años atrás y la empresa Dos Mares Rescate S.A. es la que tiene las coordenadas del hundimiento, hecho que preocupa a Ruiloba, ya que de rescatarse los objetos de oro y plata que se encuentran en la nave pueden ser llevados del Estado y perderíamos una parte de nuestro patrimonio.
Sin embargo, Alemán manifestó que los bienes del San José que se encuentren en el rescate son declarados patrimonio cultural subacuático, entonces el Estado está obligado a pagar una indemnización a la empresa y serían parte de nuestra riqueza cultural.
El San José fue equipado con un armamento de 28 sacres de bronce. Cada sacre media siete pies de largo, con un peso aproximado de 1,500 libras, y disparaba un tiro de cinco libras de 3.5 pulgadas de agujero.
Ruiloba explicó que el cañón ubicado en la entrada principal del INAC es un sacre del año 1628 y tiene una serie, que de acuerdo a lo investigado en el Archivo de Indias, corresponde al galeón San José.
El cañón es de bronce y fue decomisado por la entidad. Luego de ser decomisado el cañón, el INAC fue objeto de demanda por una firma de abogados que reclamaban que se les pagara a la empresa que representaban la suma de B/. 250,000.
No obstante, en ese entonces el director del INAC, Rafael Ruiloba, asumió no pagar nada porque la empresa demandante no tenía el debido permiso de la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico.
Panamá puede entrar en conflicto internacional con respecto a los galeones desde varios puntos de vista, ya que muchas de las piezas que viajaban en esos barcos que se hundieron en costas panameñas no eran de Panamá, sino del Imperio Inca, por tanto Perú y España pueden reclamar esos tesoros.
Pero si nos referimos al derecho internacional estos tipos de conflicto no se suscitan, porque España nunca ha presentado reclamo de nada hasta la fecha ni ninguno de los países que pueden tener algún tipo de interés, señaló una fuente a El Panamá América
Además, Panamá nunca ha reclamado nada a España a pesar que hay bienes culturales no sólo de nuestro territorio, sino de toda América y ningún país ha o está reclamando nada abiertamente, por lo que es un conflicto internacional poco usual.
El Instituto Nacional de Cultura (INAC), a través de la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico, ha declarado los sitios arqueológicos subacuáticos ubicados en la zona del mar territorial panameño. En la resolución del INAC se señala como propiedad del Estado todos los objetos arqueológicos (estructuras náuticas, artefactos, piezas completas y fragmentos de los anteriores) que se encuentran en los sitios arqueológicos subacuáticos y en su entorno inmediato de acuerdo a una serie de coordenadas establecidas.
Las zonas arqueológicas subacuáticas están divididas por áreas. La primera área es Isla Naranjos-desembocadura del Río Chagres, la segunda Portobelo, la tercera Nombre de Dios, la cuarta San Blas, la quinta y sexta es el Archipiélago de las Mulatas I y II, entre las áreas también se encuentra la isla Perico.
Entre las áreas declaradas zonas arqueológicas se encuentran ubicados barcos de la Flota del Pirata Morgan, barcos españoles, ingleses, escoceses, portugueses, entre otros.
Para declarar las zonas arqueológicas subacuáticas se basaron en la Constitución de la República de 1972, Ley de Derecho del Mar, Ley N° 14 de 1982 de Patrimonio Histórico, Convenciones Internacionales de UNESCO, Ley N° 6 del 8 de noviembre de 1973, Ley N° 9 y Ley N° 10 de 1977.

101 años de Panamá América

 
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