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El lío del transporte


El gobierno ha tomado algunas medidas que han merecido el respaldo general, prueba de esto es que los niveles de la aceptación ciudadana del presidente Torrijos -según las encuestas- nunca ha estado por debajo del 40%. Sin embargo, también ha cometido equivocaciones. Una de ellas, tal vez la más grave, es el pésimo manejo que se le ha dado a la solución del problema del transporte público. Mientras se explica el "transmóvil" como la solución que el gobierno tiene, más confunde a la ciudadanía. El secretismo que se ha tenido en todo este proceso ha dado pábulo a que muchos piensen que en todo esto hay "gato encerrado".

El gobierno ha pretendido poner el techo primero y después las bases. Lo que comienza mal, acaba mal. El proyecto comenzó con el pie izquierdo.

1. Se dijo que después de muchos estudios (se desconoce cuáles fueron, se decidió por parte del gobierno que el "transmóvil", bautizado prontamente como los nuevos "diablos rojos", era el más adecuado. Los usuarios no fueron, por supuesto, consultados jamás.

2. Se sacó a licitación, con pocos días para hacer la propuesta, de la compra de 420 buses articulados, insuficiente por supuesto para reemplazar a los actuales que son más de dos mil.

3. No se habían adaptado nuestras calles para el tamaño de los nuevos vehículos, ni los nuevas "paradas", lo que contribuían al aumento de los "tranques". Tampoco se conoce quiénes son los dueños de las nuevas rutas, quiénes conducirán los 420 vehículos, ni el taller con piezas suficiente para darle mantenimiento.

4. Se le ofreció y pagó a algunos $25,000.00 para sacar del servicio a los "diablos rojos"; pero, por otro lado, no habían llegado los nuevos. Los "diablos rojos", aunque llevan a los usuarios como ganado, sin ninguna seguridad y comodidad, al menos transportan al público. Ahora pareciera que nos vamos a quedar "sin chicha ni limonada".

5. La famosa licitación, hoy viciada por un buen número de anomalías, demora la solución al plan del gobierno. Es decir, que los nuevos buses estarán en veremos. Es tal el enredo que se ha formado que, ni los mismos transportistas, ni mucho menos los 800 mil usuarios saben a qué atenerse en este gran lío.

Este gobierno, al final de su mandato, ha querido buscar una solución que él califica como un primer paso. No obstante, los candidatos presidenciales tienen ideas distintas y no hay un común denominador que beneficie al sufrido usuario.

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