El lobo y la caperucita roja
Honduras y Uruguay quedan en dos lados geográficos opuestos de América Latina. Desde este domingo ambos también se ubican en dos polos políticos contrapuestos.
El 29 de diciembre Uruguay votó por quien fue un enmascarado de una insurrección roja (Pepe Mujica) para que se convierta en el primer ex guerrillero socialista sudamericano que llega a la presidencia, y en Honduras triunfó en unos cuestionados comicios el líder de una derecha dura (Pepe Lobo, ) quien apoyó el único golpe exitoso que ha logrado deponer a un presidente constitucional en la región.
Los dos ‘Pepes’, quienes solo tienen en común tener el mismo primer nombre, deben, buscar ‘moderar’ sus discursos y tender puentes a sus adversarios a fin de buscar dar cierta gobernabilidad.
Mujica ha hecho muchos esfuerzos para decir que él, pese a su pasado tupamaro, no va a seguir el faro del ALBA sino que continuará la senda social-demócrata como la de Chile o Brasil.
Lobo, por su parte, pese a su conservadurismo, está obligado a tender puentes a Zelaya, quien denuncia que estos comicios fueron fraudulentos y pocos participativos.
Mientras la comunidad internacional ha de reconocer al uruguayo que se quitó la caperuza roja, el hondureño Lobo debe hacer todo lo posible por mostrarse como un estadista moderado que no es el golpista feroz como lo presentan Brasil y el grueso de América Latina.