El mandado
El Tratado de Libre Comercio entre Panamá y los Estados Unidos (EE.UU) -o “Tratado de Promoción Comercial”- se negoció en el marco del sistema del “Fast Track”, que es una legislación que comprometió al Congreso Norteamericano a aprobar o rechazar los tratados de este tipo sin proponer modificaciones.
Varios temas de interés para Panamá quedaron por fuera porque, según los norteamericanos, eran materia ajena como la modificación del “Jones Act”, el cual impide a los barcos de bandera panameña recoger o entregar carga en puertos norteamericanos; o el tema del “Home Port” y otros que sí tienen que ver con el comercio entre las naciones. Por parte de los EE.UU. se planteó, como siempre, el asunto tributario, y también quedó por fuera tras acuerdo de las partes.
Es insultante, pues, que ahora los congresistas norteamericanos quieran chantajearnos exigiendo que modifiquemos nuestras leyes laborales, de sociedades y bancarias en formas, por lo menos en los últimos dos casos, que ellos mismos no están dispuestos a hacer con las suyas, y en el primer caso que sólo buscan hacer menos competitivos a nuestros trabajadores frente a los suyos. Lo más denigrante es que nuestros funcionarios, en lugar de reaccionar con la dignidad de un país que cumple sus compromisos y exige otro tanto de sus contrapartes, hayan estado dispuestos a “hacer el mandado”.
Ante semejante acto inamistoso, nos tenemos que preguntar si, por lo menos, la propuesta es bilateral y los EE.UU. se comprometería a cambiar la legislación de Delaware y los otros 49 estados de la unión con respecto a las acciones al portador de las sociedades anónimas, y si estarían dispuestos a pasar una legislación bancaria tan estricta como la panameña en cuanto a “conocer al cliente” y detectar y perseguir el lavado de dinero; o piensan seguir siendo un paraíso fiscal -cosa que Panamá no es- del cual surgen las principales operaciones de lavado de dinero del mundo. También si los representantes de la primera flota mercante del mundo propusieron que EE.UU. modificara el “Jones Act” para que los barcos de bandera panameña pudieran entregar y recoger carga en puertos estadounidenses, como los de bandera norteamericana pueden hacer en puertos panameños. Sospechamos que nada de eso les pasó por la mente. Total, ellos sólo están “haciendo el mandado”.