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El martirio de una transición


Llegaron las elecciones, ahora sí, voy a votar, a elegir al mejor dirigente político y terminar con el bombardeo propagandístico que durante más de un año fue parte de nuestro vivir bastante traumático y desesperante. Terminaron los programas de política y pensé: “el perdedor a enterrar sus muertos y el ganador a celebrar su victoria”. Gracias a Dios todo eso acabaría y empezaríamos nuestras vidas como antes, con normalidad. ¡Pero No! Eso no fue así.

Desde hace meses, noto que las oficinas públicas han caído en un letargo; las gestiones no avanzan, los trámites que deberían tomar cinco días demoran meses y el ciudadano de a pie sólo recibe  excusas banales, tales como: “Se fue el jefe de vacaciones desde hace seis meses”; “tenemos que esperar nuevas instrucciones del Despacho Superior”; o la clásica del servidor público masticando su chicharrón de puerco en horas laborables: “¡Uuf... eso va demorar!”.

Muchos despachos gubernamentales, si bien no todos, la mayoría, están abandonados sin más remedio que esperar a que pasaran las elecciones y tiempo más. Bastante se avanzó al reducir el término de transición del poder al reducirlo a dos meses en vez de seis como se estipulaba antes, dando en ese entonces oportunidad a que ciertos servidores públicos, alejados de sus principios morales, aplicaran la política del año del Hidalgo, al igual que era un tiempo demasiado exagerado y desgastante.

Ahora, pasadas las elecciones, nada se mueve, nada se adjudica, nada se firma, nada se tramita so pretexto de que están a la espera que el nuevo funcionario que ocupará la cartera determine las políticas a seguir con su nueva administración. Es decir, hay que esperar hasta el 2 de julio al nuevo Ministro con su librito bajo el brazo a dar clases a aquellos empleados públicos recién nombrados y a aquellos que sobrevivan a la depuración de listas en los respectivos recursos humanos.

Entendible o no, lo cierto es que un país tan pequeño como el nuestro no puede darse el lujo de estar paralizado literalmente esperando a que los cambios se den. Debe existir una institucionalidad y ésta tiene que ser liderada por el Ejecutivo y ejercer su administración hasta el 2 de julio y no hasta el 3 de mayo, día de las elecciones. Pero la maquinaria gubernamental se detuvo hace varios meses. Lo importante para ellos es terminar aquellas obras pendientes a fin de inaugurar antes de la fecha límite, y no dejarle nada al loco…. Y las demás personas como tú y yo... ¡bien gracias!, ¿y usted?

101 años de Panamá América

 
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