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El miedo a un flagelo mortal



A fines del año 2002, el sur de China se vio golpeado por el surgimiento de una desconocida y letal enfermedad: Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS).
En un par de meses la enfermedad, causada por el coronavirus SRAS, se propagó y llegó hasta Singapur, Vietnam y Canadá. Todos estos países tuvieron brotes antes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) diera la alerta internacional.
A consecuencia de este episodio lamentable, que mató a más de 800 personas, se detectó que el intercambio de información entre los médicos de clínica y las autoridades nacionales e internacionales era muy débil, por lo que ahora se han fortalecido los esfuerzos para que un mal como así no vuelva a azotar a población alguna. Aún así, vemos que la gripe aviar sorprendió a todos años después, y aunque está controlada, todavía mantiene las luces rojas encendidas en el mundo entero.
Hoy Panamá está en el foco de atención sanitaria del continente. La ocurrencia de fallecimientos inexplicables, por el momento tiene a las autoridades sanitarias de cabeza. Organizaciones internacionales de control de enfermedades están en territorio patrio, alarmados por lo que puede ser una nueva y rara enfermedad. Su misión, cumpliendo normas que se originaron por el surgimiento del SRAS, es la de combatir la propagación internacional de brotes, asegurar que la ayuda técnica apropiada llegue a los países afectados y contribuir a la preparación a largo plazo para el combate de las epidemias.
Hasta ahora las autoridades nacionales lucen eficientes, aunque su tendencia a atenuar la situación resulta un poco incómoda y, más que calmar los temores, lo que ha hecho es exacerbarlos. Mientras los pacientes aquejados han ido muriendo de manera inexplicable, los rectores de la Salud se limitan a decir que están investigando, y que las evidencias no demuestran que hay mayores peligros para el resto de la ciudadanía. Algunos les acusan de que no ha habido sistemas eficaces de vigilancia epidemiológica, y que a eso se deben las muertes en racimo.
Este diario considera que, de momento, las autoridades locales han hecho lo que establecen las normas internacionales para este tipo de alertas. Se han afanado por determinar qué está causando las muertes, sin provocar pánico en la población. Como vemos, no es fácil hacer las dos cosas a la vez, y hasta en sociedades de muchos recursos, como las afectadas en el 2002 con el SRAS, fue casi imposible reaccionar a la velocidad que todos esperaban.
A la población le pedimos tranquilidad y confianza. No nos queda otra.

101 años de Panamá América

 
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