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El Ministro y el Cura


Reza la información que la semana pasada, al hacer uso de la palabra en el acto de inauguración en Tolé, Chiriquí, de una sucursal de la Caja de Ahorros, el ministro de Gobierno y Justicia, Arnulfo Escalona, advirtió al padre José Alaín, que no le azuce a la gente a cerrar calles contra los proyectos hidroeléctricos previstos en el área. Dice la nota que el sacerdote se enfrentó cara a cara con el funcionario y, manoteando visiblemente molesto, negó que estuviera levantando a la población, aunque reconoció que era la propia población la que por sí misma, en defensa de sus tierras y derechos, estaba manifestándose contra dichas obras.
En primer lugar, hay que reconocer la valentía del ministro. No es cualquier persona la que es capaz de enfrentarse a la autoridad eclesiástica, así sea local, en cuestión alguna.
Y en este caso, asistía razón al funcionario. Como regla general, no debe supeditarse el superior y mayoritario interés de la colectividad nacional al minoritario de una región cualquiera. Y la hidroelectrificación es del supremo interés nacional, dada la creciente dependencia que tenemos del petróleo para producir energía que, a la postre, resulta muy cara y genera pobreza.
Claro, en lo posible debe armonizarse el interés particular y el colectivo. Eso normalmente se logra indemnizando, reubicando, dando contraprestaciones a cambio. Pero cuando
eso no es posible y se han agotado con creces todas las instancias de la negociación y el diálogo, hay que ocupar, expropiar, indemnizar y luego discutir. No se puede detener el progreso por culpa de una o un grupo de personas.
Entiéndase, no abogamos por que, a nombre del superior interés nacional o colectivo, se violen derechos de particulares. Por el contrario, propugnamos a favor de que las autoridades agoten las instancias de negociación y mediación y, concluidas éstas, se proceda a indemnizar a los afectados.
Tolé, es una zona prevalecientemente indígena, con alguna presencia de latinos. Tarde o temprano el país tendrá que desarrollar el potencial energético hidráulico del área. La idea no es perjudicar a la población del lugar. Pero el cura del pueblo debe entender que no debemos detener el progreso a favor del status quo.
La creación de comarcas fue un ideal indígena abanicado por demagogos, a la que venimos oponiéndonos desde que tenemos memoria. Ese proceso solo trae marginación, atraso, dependencia y miseria. No más la semana pasada, estremeció a la comunidad nacional, la muerte por hambre de un niñito gnobe-buglé que migró con su familia hacia Colón desde Renacimiento, en busca de oportunidades de trabajo que no encuentran hoy en los cafetales fronterizos.
Es la integración al interés nacional la única alternativa para el 8% de compatriotas indígenas que languidece en sus vastas comarcas sumido en la enfermedad, la desnutrición y la desesperanza. Eso fue, quizás, lo que debió agregar el ministro. Escalona al padre Alaín. Es el trabajo propio y la creación de riqueza, no la caridad pública, lo que genera progreso y prosperidad.

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