default

El Ministro y el TLC


No acostumbro aplaudir a funcionarios  por su buen trabajo, pues para eso se les paga. Pero sí critico a quienes  se promueven con bombos y platillos bajo la tolda presupuestaria gubernamental.  Sin embargo, hay que reconocer el esfuerzo de quienes sí han traído beneficios claros a la Nación y no le dedican ese tiempo a publicitarse. Este es el caso del Ministro de Comercio e Industrias, quien acordó un provechoso proyecto para Panamá.

Desconozco si por necesidad u obligación se haya incorporado al mayor partido gubernamental, pero no por eso lo voy a descalificar.  

Dejo en claro que no guardo amistad ni parentesco con el dignatario en cuestión. Comparto con él los resultados obtenidos en las negociaciones del TPC  con EE.UU. y la preocupación de que todo el camino recorrido se pueda ir al recipiente de la basura. Es el único ministro, actualmente, que trabaja con propósitos a largo plazo; los demás tienen su agenda política  encaminada hacia mejores derroteros personales en un futuro cercano o, simplemente, no ejecutan las labores para las cuales se les ha otorgado considerable remuneración. No concibo que, por razones inexplicables, veamos con frialdad cómo se declara casi desechable el trabajo que por años nuestros gobiernos dedicaron para formalizar un TLC con EE.UU., que si bien le presenta sus ventajas a los estadounidenses, a los panameños nos representa mayor campo para el desarrollo sostenible.

No puedo comprender cómo aquéllos que auparon y aprobaron a tambor batiente en la Asamblea Nacional el Tratado, luego dieron marcha atrás y tomaron una decisión política que sabían  tendría las repercusiones que hemos observado. Que no nos hablen de soberanía, dignidad nacional y todos esos desgastados temas, el propósito era aniquilar todo lo duramente negociado. ¿Luchas internas dentro del gobierno o una línea política-ideológica con directrices foráneas? Es hora de corregir este error y dejar actuar al Ministro.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América