El mito de la clase política
En nuestro país está muy de moda la frase "clase política". Hay quienes ponemos en tela de duda su existencia como "categoría" de la Economía, de la Ciencia Política, y/o de la Sociología. La expresión aparece con el político italiano Gaetano Mosca (1858-1941), al referirse a la existencia de dos estratos debidamente diferenciados y opuestos: la "clase gobernante" y la "clase gobernada"; la primera: menos numerosa, monopoliza el poder, dirige y regula a la segunda, siempre más numerosa, débil y fragmentada.
Según Mosca, en toda sociedad, hay un pequeño grupo que manda y el resto le obedece. De allí que afirmaba "que la monarquía y la democracia son regímenes aparentes, y que el único régimen político real es el de la minoría que gobierna a la mayoría; a esa minoría le llamó "clase política". Para Mosca, "tanto la clase política como la clase gobernada son la expresión de una naturaleza humana que no está puesta a discusión".
Interpretando a Mosca, la "clase política" es aquel sector de la sociedad que controla el poder político de un país, independientemente de su filiación partidista. En Panamá, con ella se quiere hacer referencia a aquellos sectores que hacen vida política desde la institución "partido político" independientemente de que estén en el "gobierno" o en la "oposición". Ante este enfrentamiento conceptual, vale preguntarse: ¿Existe una "clase política" concebida como tal?
El Diccionario de la Lengua Española, define este concepto como: "Orden o grupo de personas, animales o cosas de las mismas características". Alguna otra señala: Lugar que ocupan los individuos en el proceso productivo por virtud de la propiedad o no de los medios de producción. De esta última se desprende la existencia de dos clases sociales fundamentales: el proletariado y la burguesía. Desde el punto de vista del marxismo, cada una de estas dos clases las configura un grupo de individuos que tiene una misma forma de relacionarse con los medios de producción.
Para Max Weber, las clases son una de las formas de estratificación social, atendiendo a las condiciones de vida material, y no constituyen un grupo consciente de su propia unidad más allá de ciertas condiciones de vida.
En Panamá, "clase política" es sólo una "perorata" que excluye a quienes no están matriculados partidariamente; incluso, la enfrenta a la llamada "sociedad civil", misma que asume posiciones políticas frente a decisiones y/o acciones del gobierno y de la oposición. Ese sector dista un mundo de ser algo, así como el "establishment" en Estados Unidos.
En el caso de casi toda América Latina, fueron y son los accionares de esa mal llamada "clase política" la razón y causa por la cual la democracia liberal y sus instituciones están tan desprestigiadas, hasta el punto que nuestros pueblos prefieren experimentar, como ya lo han hecho y lo seguirán haciendo, "fenómenos" electorales que adversan al sistema que quieren gobernar, con su secuela de desequilibrios económicos, sesgos sociales y trastornos políticos.