El modelo chileno, nunca
Sin duda el modelo chileno sigue constituyendo la más fuerte referencia para el cambio de los sistemas de Seguridad Social, propulsado en la región latinoamericana a partir de la década de los noventa, especialmente en lo referente a los subsistemas de pensiones y salud. Las reformas impuestas han asumido como base común el componente de ahorro individual implantado en Chile durante la dictadura militar (excluyendo a los militares).
Como características comunes se señalan: la nacionalización y unificación del régimen, generales y especiales imperantes, la reducción de los niveles de prestación y condiciones de exigibilidad inaceptables, especialmente en materia de edad y años de cotización exigidos.
Respecto al papel del Estado en esta materia, se impulsa el criterio de marginación de éste en sus tradicionales y obligantes funciones de promoción y financiamiento del suministro de Seguridad Social, a cambio de un papel puramente reglamentador y fiscalizador del proceso. Así como el sector privado asume un rol protagónico en la administración de los recursos provenientes de las cotizaciones.
La gran mayoría de las reformas realizadas con apoyo, fundamentalmente en criterios relacionados con ahorro, mercado de capitales, inversiones, rentabilidad, equidad (en el sentido de equivalencia actuarial), entre otros. Los principios históricos de la seguridad social, reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo (Universalidad, Solidaridad, Integralidad, Suficiencia y Participación), han sido desplazados y prácticamente ausentes en el desarrollo de las reformas.
Lo anterior queda claramente demostrado por la siguiente declaración tomada de la Revista de Seguridad Social de la Asociación Internacional de Seguridad Social: "Todas estas reformas presentan algunas características comunes como son: la nacionalización y unificación de los regímenes generales y especiales imperantes; la reducción de los niveles de prestación y condiciones de exigibilidad menos generosas. En todos los países el papel del Estado cambió y pasó de una función de financiamiento del suministro de seguridad, a la reglamentación de éste".
A poco de iniciado el nuevo sistema, ya se apreciaron las pérdidas ("rentabilidad negativa". Inversiones supuestamente fracasadas). Se ha evidenciado una total y absoluta dependencia de los fondos provisionales del mercado bursátil internacional, en una etapa histórica en que éste muestra "chocks" declinantes cada vez más violentos y grandes inestabilidades.
Experimentalmente puede afirmarse que se trata del servicio más caro del mundo. Los incentivos para los traspasos han promovido las más diversas formas de corrupción y han reflejado una impunidad total. Las pensiones muestran una mayúscula distorsión, con intervenciones gubernativas que han provocado tanto congelamiento como alteraciones en los reajustes.
Se han constatado amenazas masivas de retiro del mercado, con el consiguiente colapso y apropiación indebida de las aportaciones de los trabajadores. Se ha generado un creciente abismo entre lo que dicen las leyes y lo que realmente se aplica, haciéndose efectivos, incluso decretos y reglamentaciones absolutamente ilegales. Se han creado barreras y rigideces tendientes a dejar a los beneficiarios, cautivos del sistema, de por vida.
Las promesas de pensiones ciertas, valiosas y equitativas han sido reemplazadas por la más completa incertidumbre y por una constante arbitrariedad en la toma de decisiones. Más que tendientes a verdaderos cambios de orientación o de mitologías de la seguridad social, las actuales políticas parecen encaminarse a procurar su total y definitiva desaparición.
Acaso queremos que nuestra Caja de Seguro Social quede sin la solidaridad, la universalidad, equidad; no queremos decir que no tenemos que asumir con coraje los cambios por hacer, pero tenemos tiempo para escoger una solución al estilo panameño. La Caja de Seguro Social no había tenido en los últimos 40 años una administración transparente, ¿o acaso no nos acordamos de los tiempos de los militares, de los escándalos de corrupción?. Hoy la comunidad participa, puede opinar en la búsqueda de soluciones. Se nos acusa de tener una gran influencia en la Caja. ¿Quiénes han tenido más influencia en los 61 Años de la Caja: los políticos, los empresarios o nosotros? Encontremos soluciones entre todos, pero nunca al estilo chileno.
*Secretario de Finanzas, Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá C.G.T. P.
Como características comunes se señalan: la nacionalización y unificación del régimen, generales y especiales imperantes, la reducción de los niveles de prestación y condiciones de exigibilidad inaceptables, especialmente en materia de edad y años de cotización exigidos.
Respecto al papel del Estado en esta materia, se impulsa el criterio de marginación de éste en sus tradicionales y obligantes funciones de promoción y financiamiento del suministro de Seguridad Social, a cambio de un papel puramente reglamentador y fiscalizador del proceso. Así como el sector privado asume un rol protagónico en la administración de los recursos provenientes de las cotizaciones.
La gran mayoría de las reformas realizadas con apoyo, fundamentalmente en criterios relacionados con ahorro, mercado de capitales, inversiones, rentabilidad, equidad (en el sentido de equivalencia actuarial), entre otros. Los principios históricos de la seguridad social, reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo (Universalidad, Solidaridad, Integralidad, Suficiencia y Participación), han sido desplazados y prácticamente ausentes en el desarrollo de las reformas.
Lo anterior queda claramente demostrado por la siguiente declaración tomada de la Revista de Seguridad Social de la Asociación Internacional de Seguridad Social: "Todas estas reformas presentan algunas características comunes como son: la nacionalización y unificación de los regímenes generales y especiales imperantes; la reducción de los niveles de prestación y condiciones de exigibilidad menos generosas. En todos los países el papel del Estado cambió y pasó de una función de financiamiento del suministro de seguridad, a la reglamentación de éste".
A poco de iniciado el nuevo sistema, ya se apreciaron las pérdidas ("rentabilidad negativa". Inversiones supuestamente fracasadas). Se ha evidenciado una total y absoluta dependencia de los fondos provisionales del mercado bursátil internacional, en una etapa histórica en que éste muestra "chocks" declinantes cada vez más violentos y grandes inestabilidades.
Experimentalmente puede afirmarse que se trata del servicio más caro del mundo. Los incentivos para los traspasos han promovido las más diversas formas de corrupción y han reflejado una impunidad total. Las pensiones muestran una mayúscula distorsión, con intervenciones gubernativas que han provocado tanto congelamiento como alteraciones en los reajustes.
Se han constatado amenazas masivas de retiro del mercado, con el consiguiente colapso y apropiación indebida de las aportaciones de los trabajadores. Se ha generado un creciente abismo entre lo que dicen las leyes y lo que realmente se aplica, haciéndose efectivos, incluso decretos y reglamentaciones absolutamente ilegales. Se han creado barreras y rigideces tendientes a dejar a los beneficiarios, cautivos del sistema, de por vida.
Las promesas de pensiones ciertas, valiosas y equitativas han sido reemplazadas por la más completa incertidumbre y por una constante arbitrariedad en la toma de decisiones. Más que tendientes a verdaderos cambios de orientación o de mitologías de la seguridad social, las actuales políticas parecen encaminarse a procurar su total y definitiva desaparición.
Acaso queremos que nuestra Caja de Seguro Social quede sin la solidaridad, la universalidad, equidad; no queremos decir que no tenemos que asumir con coraje los cambios por hacer, pero tenemos tiempo para escoger una solución al estilo panameño. La Caja de Seguro Social no había tenido en los últimos 40 años una administración transparente, ¿o acaso no nos acordamos de los tiempos de los militares, de los escándalos de corrupción?. Hoy la comunidad participa, puede opinar en la búsqueda de soluciones. Se nos acusa de tener una gran influencia en la Caja. ¿Quiénes han tenido más influencia en los 61 Años de la Caja: los políticos, los empresarios o nosotros? Encontremos soluciones entre todos, pero nunca al estilo chileno.
*Secretario de Finanzas, Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá C.G.T. P.