El modelo está agotado
Por eso decimos que el modelo está agotado. Lo dicho se refleja en los niveles de conflictividad social sumamente alarmante, en la imposibilidad de reactivación del sector público y privado con niveles de alta incertidumbre en cuanto a las tasas de crecimiento. Tiene estrecha relación con una política económica que otorgó privilegios a los sectores ineficientes del agro y de la industria en detrimento de los sectores productivos.
El déficit cero es el más claro reconocimiento del contundente fracaso del modelo. En realidad no es déficit cero sino crédito cero, ya que nadie quiere financiar a un país que no sabe hacia dónde va, y que no tiene rumbo. En busca de su norte, Panamá necesita reactivar sus bases con el consenso de todos, a través de un acuerdo con los sectores de la producción y el trabajo. Porque la solución no transita únicamente por un déficit cero conseguido mediante la realización de infinitos ajustes que recaen sobre los asalariados y jubilados. La solución ideal debe necesariamente tener relación con el hecho de inyectar la demanda que active la revitalización del mercado interno y, al mismo tiempo, implementar una política que mejore los precios relativos.
Es vital para el futuro del país priorizar la producción y el empleo dentro de un nuevo marco de política económica, en un replanteo profundo de la lógica económica que guió nuestra economía en la última década. Panamá tiene el deber de redefinir su perfil productivo. Y esto depende de una decisión política. Con los lineamientos emanados de la actual ideología que marca la política económica, con restricciones asfixiantes que impone el Fondo Monetario Internacional y que acepta el Ministerio de Economía y Finanzas, estamos condenados a mayor recesión y mayor desempleo.
No debemos perder la esperanza sobre el futuro de nuestro país. Consideramos que una vez desatada la traba que impide el crecimiento, la expansión de nuestro sector productivo y un salto exportador en serio, nuestro Panamá tiene por delante un futuro espectacular. Ese es el único camino por el cual se va a lograr combatir el desempleo y alcanzar por fin la victoria.
El déficit cero es el más claro reconocimiento del contundente fracaso del modelo. En realidad no es déficit cero sino crédito cero, ya que nadie quiere financiar a un país que no sabe hacia dónde va, y que no tiene rumbo. En busca de su norte, Panamá necesita reactivar sus bases con el consenso de todos, a través de un acuerdo con los sectores de la producción y el trabajo. Porque la solución no transita únicamente por un déficit cero conseguido mediante la realización de infinitos ajustes que recaen sobre los asalariados y jubilados. La solución ideal debe necesariamente tener relación con el hecho de inyectar la demanda que active la revitalización del mercado interno y, al mismo tiempo, implementar una política que mejore los precios relativos.
Es vital para el futuro del país priorizar la producción y el empleo dentro de un nuevo marco de política económica, en un replanteo profundo de la lógica económica que guió nuestra economía en la última década. Panamá tiene el deber de redefinir su perfil productivo. Y esto depende de una decisión política. Con los lineamientos emanados de la actual ideología que marca la política económica, con restricciones asfixiantes que impone el Fondo Monetario Internacional y que acepta el Ministerio de Economía y Finanzas, estamos condenados a mayor recesión y mayor desempleo.
No debemos perder la esperanza sobre el futuro de nuestro país. Consideramos que una vez desatada la traba que impide el crecimiento, la expansión de nuestro sector productivo y un salto exportador en serio, nuestro Panamá tiene por delante un futuro espectacular. Ese es el único camino por el cual se va a lograr combatir el desempleo y alcanzar por fin la victoria.