El MOP y las calles
Pese a la euforia mostrada en sus inicios por el Ministro de Obras Públicas, Dr. Benjamín Colamarco, y la realización de uno que otro proyecto, el mantenimiento de las calles capitalinas, salvo excepciones, es mediocre. Restauradas en principio, reflejan rápido deterioro y los conductores vuelven a ser equilibristas evitando caer en huecos o elevaciones irregulares que registra el asfalto. La mayoría de las vías está en esas condiciones, por lo que hay dos hechos que llaman la atención: ¿Cuál es la calidad y la capacidad de resistencia que se exige, en la carpeta asfáltica, a las empresas contratistas a la hora de reparar?; ¿cuál es el período de mantenimiento para las calles? En el primero caso, siempre se espera un riguroso papel de los inspectores en la constatación de la calidad del trabajo. En los tiempos de Tomás Guardia Vieto, de no cumplirse con las especificaciones, se ordenaba el levantamiento completo de la obra mal hecha. No se trata sólo de la imagen de la ciudad, sino de las condiciones de un servicio que a diario registra el tránsito de miles de vehículos. En el segundo caso, sería acertado que el MOP publicara el calendario de mantenimiento a que están sometidas las vías. ¿Podrá? Preocupa que con una cabeza mareada por su propia verborrea, tenga al cuerpo dando tumbos.