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El mundo se detiene


Se inició el Mundial de Fútbol y el mundo se detiene. Las enfermedades e "incapacidades" alcanzan niveles de pandemia. Las citas de negocios y reuniones de trabajo se acomodan de acuerdo con el horario de los partidos. Lo que antes podría causar reacciones enérgicas e inmediatas, "puede esperar". Hasta disminuye la criminalidad. Es como si el mundo cambiara de prioridades por unas cuantas semanas. Y ¡ay! de quien no lo haga. Quien no esté pendiente de cada partido, corre el riesgo de no tener tema de conversación hasta que termine la contienda. Es una época en donde el fanatismo es lo normal, quien no se comporte como uno verdadero, pasa a la irrelevancia. No importa si su país no juega o ha sido eliminado, siempre hay uno de repuesto al cual dedicarle nuestras oraciones y vítores, así como otro que recibe nuestras maldiciones y rechiflas.
Esto es así en Panamá, en Argentina, en Alemania y en Irán. Tal vez el único país que no se paraliza es el de los Estados Unidos, a pesar de ser la quinta potencia futbolística mundial, pero ya les llegará su momento de contagio. El fútbol se va convirtiendo en el "Deporte Universal" tal vez por lo fácil que es armar un partido. Sólo se requiere un balón, una cancha, jugadores y dos porterías. Por balón puede servir hasta un montón de trapos amarrados u otros objetos esféricos, por cancha sirve cualquier sitio despejado, valen estacionamientos desocupados, playas y hasta pasillos; por porterías bastan dos marcas de cada lado que establezcan el espacio y por jugadores, de dos en adelante arman una "birria". El fútbol se toma el mundo y los problemas dejan de serlo.
Actualmente la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre lleva consultas para el aumento de las multas y los actos agravados de conductores que se encuentran en estado de embriaguez.
Se busca establecer un sistema de puntaje (0 a 35) que iría en aumento a medida que el conductor cometa faltas. Al llegar al máximo se le cancelará la licencia.

101 años de Panamá América

 
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