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El negocio injusto del café


Veinticinco millones de familias trabajadoras en América Latina, África y Asia se enfrentan a una situación de pobreza grave porque los precios mundiales del café han caído más del 50% en los tres últimos años y se sitúan en los valores de hace 30 años. Según un informe de Oxfam Internacional, el 93% de los beneficios por la venta de café se lo embolsan las empresas cafeteras e intermediarios. A los agricultores sólo les llega un 7%. En cuatro continentes, millones de familias que dependen del café pasan hambre. No pueden costear las cuotas escolares para sus hijos ni pagar las medicinas. Los primeros en sufrir son los niños y las mujeres. Algunos agricultores empiezan a pasarse al cultivo de la coca para sobrevivir.
"Esto que le pasó al precio del café es un desastre. Años atrás, cuando los precios eran buenos, nuestros hijos podían ir a la escuela. Ahora tenemos que sacarlos porque no podemos pagar su costo. ¿Cómo los enviamos a la escuela si ni siquiera podemos darles bien de comer?". Estas declaraciones de un pequeño cafeticultor en el distrito de Uru (Tanzania) abren el informe e inician la campaña de presión preparados por la ONG Oxfam Internacional para mejorar la calidad de vida de los 100 millones de personas que viven del café, que sufren las consecuencias de un comercio injusto que los condena a la pobreza, menoscaba su dignidad y pone en peligro sus vidas y las de sus familias.
Hay cifras que hablan por sí solas. Según este estudio, los consumidores de los países ricos pagan unos 3.60 dólares por una libra de café tostado y molido. Sin embargo, los agricultores reciben sólo 24 centavos por cada libra. ¡Un diferencial del 1.500%! No extraña que las grandes compañías vivan en la opulencia y los campesinos malvivan y pasen hambre.
El objetivo de esta campaña internacional es forzar a las grandes empresas Sara Lee (Marcilla), Kraft (Saimaza), Procter & Gamble y Nestlé (Bonka/Nescafé), que dominan casi por completo esta industria de 60.000 millones de dólares anuales, a pagar un precio justo a los agricultores; en definitiva, a que reconozcan la dignidad de trabajadores y trabajadoras.
Mientras las grandes torrefactoras generan beneficios inmensos con unos márgenes entre el 17% y 26% en ventas de café de miles de millones de dólares, los pequeños agricultores han de plantearse alternativas para sobrevivir. "Es evidente que ahora se cultiva más coca. Desde un punto de vista puramente económico, cultivar café es una pérdida de tiempo. Aunque todo el mundo sabe que cultivar coca conlleva violencia (ataques y expoliaciones), además de prostitución y guerra de clanes", afirma un cafeticultor de Perú que prefiere mantener el anonimato.
Los datos que ha recopilado Oxfam demuestran que al mercado global llega cada año un excedente de 540 millones de kilos de café; es decir, se produce un 8% más de café del que se consume. Una de las razones para este exceso es que las empresas torrefactoras utilizan grano de café de calidad más baja gracias a nuevas tecnologías como la limpieza con vapor.
Diez años atrás, las exportaciones de los países pobres representaban una tercera parte de todo el mercado del café. Hoy en día sólo llegan al 10%. Además, desde Oxfam se advierte que los beneficios de la ayuda y la condonación de la deuda se ven mermados seriamente cuando se hunden economías nacionales enteras. En algunos países del África Central, los ingresos se han reducido en un 40%; en Etiopía, los beneficios por el café han disminuido en 110 millones de dólares, en comparación con los 58 millones de dólares que se ahorrará este año por la condonación de la deuda. La cifra global es que el valor de las exportaciones de café para los países productores se ha reducido en 4.000 millones de dólares en cinco años.
Frente a esta situación, las soluciones pasan por garantizar que las empresas paguen un precio razonable a los agricultores. La presión internacional puede ayudar en esta situación. También se propone la destrucción de excedentes para reducir la oferta y favorecer el aumento de los precios, así como destinar fondos de ayuda a los agricultores para que puedan salir de la actual situación de sufrimiento.
La próxima vez que bebamos una taza de café, ya sabremos qué hay detrás.
*Agencia de Información Solidaria (AIS)
(agonzalo@ayudaenaccion.org)

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