El neoliberalismo y la pobreza
Si pensamos en lo moderno, en lo actual, en lo que ocupa los grandes anfiteatros y los atractivos podios, no es obligante pensar en la pobreza. En la década de los 70, cuando el dinero corrió a manos llenas por el mundo, la pobreza era cosa relegada a una minoría; hoy es propia de una gran cantidad de personas en el mundo. Lo triste es que no sólo es la pobreza, si no también la extrema pobreza o miseria que poco se veía antes.
Sería interesante un análisis de los factores que influyen en la misma. En cuanto a lo local, el factor humano ha desencadenado este flagelo que azota a muchos niveles. ¿Qué factor humano? El de los responsables de solucionar los problemas sociales de los pueblos y no lo hacen; el de aquellos que debieran cerrar la brecha entre ricos y pobres y se convierten en escobas que barren para adentro de su propio beneficio.
Muchas veces la pobreza es producto de las mentes de los pueblos. Como ha sido descrito por Carlos Rangel en su libro Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario, pueblo que piensa y actúa como pobre, lo será a pesar de todo.
Los que vean hacia arriba con odio hacia los que tienen más que ellos, no podrán alcanzarlos fácilmente porque cada paso que dan es un resbalón que no les permite el ascenso. Los pueblos que no tienen creatividad y sólo viven de lo que inventan los ricos sin tratar de producir lo propio, de independizarse económicamente, están destinados a seguir siendo pobres.
Otro factor importante que coadyuva a la existencia de la pobreza es algo que no logro comprender: el neoliberalismo. Mucho se habla del mismo, pero pocos saben a qué se refieren; yo lo describiría como el monstruo que atrae la pobreza; donde entra y pone sus tentáculos, empobrece a los pueblos, a la gente, a los idiotas. Pocos se benefician de él. Fíjense para que vean que el surgimiento de la pobreza como gran problema social coincide con la aparición del neoliberalismo. Personalmente no sé si es una doctrina, una filosofía o un invento de los economistas para favorecer a pocos y fregar a muchos. Lo cierto es que es una sombra maligna que se esparce sobre el mundo.
El neoliberalismo no exige a los gobiernos nuestros que den mejor salud, educación o viviendas; no hay exigencias para la creación de empleos. No amigos; el neoliberalismo sólo exige globalización, eliminación de aranceles para que los países ricos nos envíen sus productos contaminados, vencidos o mal hechos y aumentar sus riquezas, privatizaciones para que las entradas a los gobiernos mermen al vender empresas que dan dinero. Eso es neoliberalismo para mí: negativo en su aspecto, devastador en sus consecuencias; indeseable para los pobres que son la mayoría, recomendable para los que se aprovechan de él y son la minoría. Por esto se dice que pocos tienen más riqueza que la que puedan tener unos muchos.
Así es, queridos lectores. Estamos envueltos en los tentáculos del neoliberalismo sin poder zafarnos de los mismos. Nuestra esperanza es que aparezca una nueva teoría y que los economistas se enamoren de ella y dejen de hacerle daño a la humanidad. Algún día el Poder Divino ha de castigarlos por tanto mal. Ellos han creado la pobreza, ojalá se cansen pronto e inventen el juego contrario, un juego positivo y que rinda frutos a los hombres y mujeres del mundo para que todos podamos vivir dignamente y tengamos igual acceso a las oportunidades sociales, económicas y políticas.
Sería interesante un análisis de los factores que influyen en la misma. En cuanto a lo local, el factor humano ha desencadenado este flagelo que azota a muchos niveles. ¿Qué factor humano? El de los responsables de solucionar los problemas sociales de los pueblos y no lo hacen; el de aquellos que debieran cerrar la brecha entre ricos y pobres y se convierten en escobas que barren para adentro de su propio beneficio.
Muchas veces la pobreza es producto de las mentes de los pueblos. Como ha sido descrito por Carlos Rangel en su libro Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario, pueblo que piensa y actúa como pobre, lo será a pesar de todo.
Los que vean hacia arriba con odio hacia los que tienen más que ellos, no podrán alcanzarlos fácilmente porque cada paso que dan es un resbalón que no les permite el ascenso. Los pueblos que no tienen creatividad y sólo viven de lo que inventan los ricos sin tratar de producir lo propio, de independizarse económicamente, están destinados a seguir siendo pobres.
Otro factor importante que coadyuva a la existencia de la pobreza es algo que no logro comprender: el neoliberalismo. Mucho se habla del mismo, pero pocos saben a qué se refieren; yo lo describiría como el monstruo que atrae la pobreza; donde entra y pone sus tentáculos, empobrece a los pueblos, a la gente, a los idiotas. Pocos se benefician de él. Fíjense para que vean que el surgimiento de la pobreza como gran problema social coincide con la aparición del neoliberalismo. Personalmente no sé si es una doctrina, una filosofía o un invento de los economistas para favorecer a pocos y fregar a muchos. Lo cierto es que es una sombra maligna que se esparce sobre el mundo.
El neoliberalismo no exige a los gobiernos nuestros que den mejor salud, educación o viviendas; no hay exigencias para la creación de empleos. No amigos; el neoliberalismo sólo exige globalización, eliminación de aranceles para que los países ricos nos envíen sus productos contaminados, vencidos o mal hechos y aumentar sus riquezas, privatizaciones para que las entradas a los gobiernos mermen al vender empresas que dan dinero. Eso es neoliberalismo para mí: negativo en su aspecto, devastador en sus consecuencias; indeseable para los pobres que son la mayoría, recomendable para los que se aprovechan de él y son la minoría. Por esto se dice que pocos tienen más riqueza que la que puedan tener unos muchos.
Así es, queridos lectores. Estamos envueltos en los tentáculos del neoliberalismo sin poder zafarnos de los mismos. Nuestra esperanza es que aparezca una nueva teoría y que los economistas se enamoren de ella y dejen de hacerle daño a la humanidad. Algún día el Poder Divino ha de castigarlos por tanto mal. Ellos han creado la pobreza, ojalá se cansen pronto e inventen el juego contrario, un juego positivo y que rinda frutos a los hombres y mujeres del mundo para que todos podamos vivir dignamente y tengamos igual acceso a las oportunidades sociales, económicas y políticas.