El “No” y sus sofismas
TODO PARECE indicar que los que propugnan por un "no" a la ampliación del Canal de Panamá, amén de elaborar un discurso de objeciones elaborado o construido sobre palabras claves que despiertan la pasión y la emoción como lo son: pobreza, desempleo, injusticias sociales, etc., han sabido promover un argumento que, de una u otra manera, ha sumado algunos adeptos.
Se trata de un argumento numérico, matemático y que consiste en expresar que la inversión requerida para la construcción del Tercer Juego de Esclusas supera la cifra de 5,250 millones de balboas (en realidad dólares). El argumento ha sido esbozado y presentado, por parte de quienes lo defenestran, como una gran mentira contenida en la propuesta de ampliación del Canal de Panamá . Por ello, en lid argumentativa, los que defienden un "no" ante la aludida ampliación han salido a decir, entre otras cosas las siguientes: "Se embarga a la nación panameña"; "se endeuda al país y a todo el pueblo panameño"; "es el gran negociado de los ricos "; "la ampliación costará más de lo estimado por la ACP"; etc. Veamos, a renglón seguido, cuánta lógica o razón hay en el argumento de los defensores del "no".
La cantidad señalada en la propuesta de ampliación de la ACP así como también la suma indicada en la propia Ley No. 28 de 17 de julio de 2006, refieren la palabra de un "costo estimado" en dicha inversión. No podría se otro el vocablo a utilizar. Siempre que se presupuesta un proyecto, programa o plan de trabajo a realizar se hacen elaboraciones numéricas que no dejan de ser meros "costos estimados".
Los estimados son supuestos que se acercan más a la verdad, pero que se distancian, a su vez, más de la mentira. Como meros cálculos no distan de ser falibles. Por ello se predica la falibilidad del saber y del conocimiento humano. Esto nos permite indicar, en sana lógica del juicio racional, que quienes detractan el "estimado" o "presupuesto" elaborado por la ACP, adolecen o padecen del mismo defecto que le atribuyen o imputan al sugerido como suma estimada, hablamos de los 5,250 millones de dólares, y dado que nunca, sea de la cantidad que sea de la que estemos hablando, lo presupuestado dejará de ser eso: un mero estimado o proyección de costos o de gastos. Para comprender un poco mejor lo que queremos decir, veamos el siguiente e hipotético caso: supongamos que el "no" se impone el día del referéndum. Supongamos que un partido distinto al PRD gana las elecciones en el año 2009; supongamos que nos vuelven a presentar la propuesta de ampliación.
Frente a esas suposiciones formulemos ineludibles interrogantes:
1. ¿La propuesta de ampliación que nos presentarán será de 5,250 millones de dólares? De ser así, salta a la vista que el argumento actual de decir "no" porque la inversión es de esa magnitud, entonces tendríamos que concluir que mantener un "no" montado sobre ese argumento no tiene razón alguna de ser en este momento.
2. ¿Y qué tal si la propuesta que se nos hiciera, en el futuro y tras las suposiciones indicadas, consistiera en decirnos que la cantidad estimada para la ampliación será de siete, ocho, nueve, 10 ó 12 mil millones de dólares?. Bueno, entonces nos daríamos cuenta, pero ya tardíamente, que la propuesta estimada, en la actualidad, por la ACP en 5,250 millones de dólares, es válida para decirle "sí" a la ampliación del Canal de Panamá consistente en la construcción del tercer juego de esclusas. Y ello por una sola razón: 5,250 millones de dólares es mucho menos que seis o siete, ocho o nueve, diez, once o doce mil millones.
3. ¿Y qué sucedería si el próximo gobierno, simple y sencillamente, decide no someter a consulta popular -que por Constitución está prescrita la obligación de este tipo de consulta soberana- el tema de la ampliación del Canal? Pues, con pesar, tendríamos que responder que los años que transcurren, después del 22 de octubre del 2006, devienen en las manecillas de un reloj que van indicando cuán viejo y obsoleto, inoperante e ineficiente se va haciendo nuestro maravilloso Canal de Panamá. Este contra argumento nos pone de relieve que atacar el "sí" por la ampliación del Canal montados en la objeción de que "por qué este gobierno PRD es el que tiene que comandar dicha ampliación", resulta carente de sentido y contenido, algo así como preguntarle al viento por qué mece y mueve las ramas y las hojas de los árboles. Diríamos, mañana, ¿or qué un gobierno -el que se le ocurra- tiene que dirigir la ampliación del Canal? En puridad de dialéctica del juicio, se trata de una pregunta necia, sin razón, que evidencia la estulticia de un análisis carente de objetividad y cientificidad.
Las matemáticas del presente no se mueven o proyectan contando granos de frijoles o piedrecillas, pues hoy se dispone de una ciencia matemática alimentada por el cálculo, las computadoras, las calculadoras, los análisis de inversiones sobre costos y estimados sugeridos, de modo tal que los errores en dichas proyecciones suelen ser o tienden a serlo más específicos en los riesgos o variantes. Es decir, hoy podemos sostener cuánto, efectivamente, puede costar una determinada inversión. "Cogito ergo sum": pienso luego existo, decía Descartes.
stekrakri@hotmail.com
Se trata de un argumento numérico, matemático y que consiste en expresar que la inversión requerida para la construcción del Tercer Juego de Esclusas supera la cifra de 5,250 millones de balboas (en realidad dólares). El argumento ha sido esbozado y presentado, por parte de quienes lo defenestran, como una gran mentira contenida en la propuesta de ampliación del Canal de Panamá . Por ello, en lid argumentativa, los que defienden un "no" ante la aludida ampliación han salido a decir, entre otras cosas las siguientes: "Se embarga a la nación panameña"; "se endeuda al país y a todo el pueblo panameño"; "es el gran negociado de los ricos "; "la ampliación costará más de lo estimado por la ACP"; etc. Veamos, a renglón seguido, cuánta lógica o razón hay en el argumento de los defensores del "no".
La cantidad señalada en la propuesta de ampliación de la ACP así como también la suma indicada en la propia Ley No. 28 de 17 de julio de 2006, refieren la palabra de un "costo estimado" en dicha inversión. No podría se otro el vocablo a utilizar. Siempre que se presupuesta un proyecto, programa o plan de trabajo a realizar se hacen elaboraciones numéricas que no dejan de ser meros "costos estimados".
Los estimados son supuestos que se acercan más a la verdad, pero que se distancian, a su vez, más de la mentira. Como meros cálculos no distan de ser falibles. Por ello se predica la falibilidad del saber y del conocimiento humano. Esto nos permite indicar, en sana lógica del juicio racional, que quienes detractan el "estimado" o "presupuesto" elaborado por la ACP, adolecen o padecen del mismo defecto que le atribuyen o imputan al sugerido como suma estimada, hablamos de los 5,250 millones de dólares, y dado que nunca, sea de la cantidad que sea de la que estemos hablando, lo presupuestado dejará de ser eso: un mero estimado o proyección de costos o de gastos. Para comprender un poco mejor lo que queremos decir, veamos el siguiente e hipotético caso: supongamos que el "no" se impone el día del referéndum. Supongamos que un partido distinto al PRD gana las elecciones en el año 2009; supongamos que nos vuelven a presentar la propuesta de ampliación.
Frente a esas suposiciones formulemos ineludibles interrogantes:
1. ¿La propuesta de ampliación que nos presentarán será de 5,250 millones de dólares? De ser así, salta a la vista que el argumento actual de decir "no" porque la inversión es de esa magnitud, entonces tendríamos que concluir que mantener un "no" montado sobre ese argumento no tiene razón alguna de ser en este momento.
2. ¿Y qué tal si la propuesta que se nos hiciera, en el futuro y tras las suposiciones indicadas, consistiera en decirnos que la cantidad estimada para la ampliación será de siete, ocho, nueve, 10 ó 12 mil millones de dólares?. Bueno, entonces nos daríamos cuenta, pero ya tardíamente, que la propuesta estimada, en la actualidad, por la ACP en 5,250 millones de dólares, es válida para decirle "sí" a la ampliación del Canal de Panamá consistente en la construcción del tercer juego de esclusas. Y ello por una sola razón: 5,250 millones de dólares es mucho menos que seis o siete, ocho o nueve, diez, once o doce mil millones.
3. ¿Y qué sucedería si el próximo gobierno, simple y sencillamente, decide no someter a consulta popular -que por Constitución está prescrita la obligación de este tipo de consulta soberana- el tema de la ampliación del Canal? Pues, con pesar, tendríamos que responder que los años que transcurren, después del 22 de octubre del 2006, devienen en las manecillas de un reloj que van indicando cuán viejo y obsoleto, inoperante e ineficiente se va haciendo nuestro maravilloso Canal de Panamá. Este contra argumento nos pone de relieve que atacar el "sí" por la ampliación del Canal montados en la objeción de que "por qué este gobierno PRD es el que tiene que comandar dicha ampliación", resulta carente de sentido y contenido, algo así como preguntarle al viento por qué mece y mueve las ramas y las hojas de los árboles. Diríamos, mañana, ¿or qué un gobierno -el que se le ocurra- tiene que dirigir la ampliación del Canal? En puridad de dialéctica del juicio, se trata de una pregunta necia, sin razón, que evidencia la estulticia de un análisis carente de objetividad y cientificidad.
Las matemáticas del presente no se mueven o proyectan contando granos de frijoles o piedrecillas, pues hoy se dispone de una ciencia matemática alimentada por el cálculo, las computadoras, las calculadoras, los análisis de inversiones sobre costos y estimados sugeridos, de modo tal que los errores en dichas proyecciones suelen ser o tienden a serlo más específicos en los riesgos o variantes. Es decir, hoy podemos sostener cuánto, efectivamente, puede costar una determinada inversión. "Cogito ergo sum": pienso luego existo, decía Descartes.
stekrakri@hotmail.com