El Noriega que todos llevamos dentro
HABLAR de Noriega es hablar de todo lo malo que pueda existir en el mundo. A este señor se le achacan las peores desgracias tanto personales como colectivas, sin embargo, nadie analiza que para que una persona impunemente haga todo tipo de calamidades debe estar respaldada por un grupo que comulga intereses afines.
El problema no es tan sencillo de plantear ni de resolver. Resulta que ahora sólo hay un monstruo y los otros monstritos sufren de amnesia. Tanto víctimas como victimarios somos culpables. Los primeros por cobardes y los segundos por hacer lo que hicieron en 21 años de dictadura. Si los gringos no hubieran invadido a Panamá en diciembre de 1989, hoy tuviéramos todavía a Noriega gobernándonos y la oposición sacando pañuelitos blancos para tratar de derrocarlo.
La historia ha demostrado que la única forma de contrarrestar la violencia de Estado es mediante la violencia de las clases populares debidamente organizadas y dirigidas por una vanguardia. De esto no hay duda porque hay miles de hechos en la historia que nos sirven de ejemplo. Aquí las clases populares no hicieron nada porque se les mantuvo dormidas con el señuelo que lo que había era una dictadura Pueblo-gobierno. De las otras clases sociales, grupos organizados, sí protestaban, pero en el fondo lo que andaban buscando era cuidar sus intereses de clases amenazados en ocasiones por los militares.
Debemos hacernos un examen de conciencia para adentrarnos en nosotros mismos y así llegaremos a la conclusión que el Noriega aborrecido por todos, es el Noriega que todos llevamos dentro, un panameño "juega vivo", oportunista, que a todo le quiere sacar ventajas. Es el Noriega lleno de vicios, sin principios, ni valores, que permite que a nuestra patria la estén vendiendo a pedazos como la están haciendo ahora, sin que se oiga una sola voz de protesta, es el Noriega lleno de información "clasificada", como la llama la CIA, que luego más tarde, usan los jefes para intimidar o chantajear a sus subalternos, es el clásico trepador que "de la noche a la mañana" llega a diputado y se olvida de sus nobles ideales, y así para qué seguir enumerando.
Hablar de Noriega es hablar de nosotros mismos los panameños, o es que se olvidan que este señor es panameño. Todos llevamos un poquito de Noriega "bueno o malo" y si no lo creen, siéntense un día en un lugar apacible, lejos del mundo, cierren los ojos y hagan una mirada retrospectiva a alguno de sus actos, de una manera imparcial, y descubrirán que al fin y al cabo, llevamos un "norieguita" o un "noriegote" dentro de nosotros mismos.
Además, la comunidad de Kuna Nega, establecida hace 26 años en áreas adyacentes al Estadio Nacional, no está tranquila desde que se supo que algunos habitantes del incendio en Curundú, serán sus nuevos vecinos.
Muchos han solicitado a las autoridades que reconsideren el traslado de las 50 familias de Curundú hacia su humilde comunidad.
Temen que estas personas organicen pandillas y le roben la tranquilidad al lugar, afectando a sus familias.
La construcción del tramo de carretera de 1.8 kilómetros, desde el vertedero de Cerro Patacón hasta esta comunidad, según el Ministerio de Obras Públicas, ya es un hecho.
La obra comprende la edificación de un puente, pues para llegar hasta esta alejada comunidad, los vehículos tienen que atravezar una extensa quebrada.
El proyecto tiene un costo de 1.8 millón de balboas y comprende también el sector de Chivo-Chivo.
El problema no es tan sencillo de plantear ni de resolver. Resulta que ahora sólo hay un monstruo y los otros monstritos sufren de amnesia. Tanto víctimas como victimarios somos culpables. Los primeros por cobardes y los segundos por hacer lo que hicieron en 21 años de dictadura. Si los gringos no hubieran invadido a Panamá en diciembre de 1989, hoy tuviéramos todavía a Noriega gobernándonos y la oposición sacando pañuelitos blancos para tratar de derrocarlo.
La historia ha demostrado que la única forma de contrarrestar la violencia de Estado es mediante la violencia de las clases populares debidamente organizadas y dirigidas por una vanguardia. De esto no hay duda porque hay miles de hechos en la historia que nos sirven de ejemplo. Aquí las clases populares no hicieron nada porque se les mantuvo dormidas con el señuelo que lo que había era una dictadura Pueblo-gobierno. De las otras clases sociales, grupos organizados, sí protestaban, pero en el fondo lo que andaban buscando era cuidar sus intereses de clases amenazados en ocasiones por los militares.
Debemos hacernos un examen de conciencia para adentrarnos en nosotros mismos y así llegaremos a la conclusión que el Noriega aborrecido por todos, es el Noriega que todos llevamos dentro, un panameño "juega vivo", oportunista, que a todo le quiere sacar ventajas. Es el Noriega lleno de vicios, sin principios, ni valores, que permite que a nuestra patria la estén vendiendo a pedazos como la están haciendo ahora, sin que se oiga una sola voz de protesta, es el Noriega lleno de información "clasificada", como la llama la CIA, que luego más tarde, usan los jefes para intimidar o chantajear a sus subalternos, es el clásico trepador que "de la noche a la mañana" llega a diputado y se olvida de sus nobles ideales, y así para qué seguir enumerando.
Hablar de Noriega es hablar de nosotros mismos los panameños, o es que se olvidan que este señor es panameño. Todos llevamos un poquito de Noriega "bueno o malo" y si no lo creen, siéntense un día en un lugar apacible, lejos del mundo, cierren los ojos y hagan una mirada retrospectiva a alguno de sus actos, de una manera imparcial, y descubrirán que al fin y al cabo, llevamos un "norieguita" o un "noriegote" dentro de nosotros mismos.
Además, la comunidad de Kuna Nega, establecida hace 26 años en áreas adyacentes al Estadio Nacional, no está tranquila desde que se supo que algunos habitantes del incendio en Curundú, serán sus nuevos vecinos.
Muchos han solicitado a las autoridades que reconsideren el traslado de las 50 familias de Curundú hacia su humilde comunidad.
Temen que estas personas organicen pandillas y le roben la tranquilidad al lugar, afectando a sus familias.
La construcción del tramo de carretera de 1.8 kilómetros, desde el vertedero de Cerro Patacón hasta esta comunidad, según el Ministerio de Obras Públicas, ya es un hecho.
La obra comprende la edificación de un puente, pues para llegar hasta esta alejada comunidad, los vehículos tienen que atravezar una extensa quebrada.
El proyecto tiene un costo de 1.8 millón de balboas y comprende también el sector de Chivo-Chivo.