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El nuevo gobierno y su compromiso con la nación


Soy apolítico, pero quiero a mi patria. Permítaseme felicitar y aplaudir al pueblo panameño por su clara demostración de madurez cívica, política y patriótica durante su reciente evento electoral dando ejemplo al mundo de un pueblo democrático y civilizado donde fueron testigos su población, extranjeros, la misión de observadores de la O.E.A y los periodistas locales e internacionales.

Su determinación electoral obedece al deseo de un cambio en sus estructuras administrativas, morales, políticas y un mejor futuro para la nación, orden y honestidad en los diferentes estamentos de la sociedad, tanto en lo civil como gubernamental. El pueblo electoral se volcó en masa a emitir su derecho al sufragio con el porcentaje más elevado de la historia política del país. Después de esa demostración cívica electoral y patriótica ahora le corresponde al nuevo gobierno un compromiso moral y patriótico con el pueblo y la patria, cumplir a cabalidad todas sus promesas anunciadas durante el periodo de su campaña electoral de investigar y castigar a todos los infractores del pasado, presente y del futuro no importa los nombres apellidos, parentescos familiares, amiguismos y políticos que hayan afectado a la nación en su economía, prestigio y en su dignidad internacional.

La patria viene reclamando desde hace varios quinquenios el respeto a sus derechos y su dignidad sin ninguna respuesta positiva, dando la impresión de la existencia de una poderosa oligarquía de nombres y apellidos famipartidistas donde el pueblo no es llevado en cuenta, en sus necesidades, la corrupción total, el alto costo de la canasta familiar, la inseguridad personal, el sistema del transporte público, el juega vivo, la falta de trabajo, el tráfico de influencias para determinados sectores, el abuso de la Lotería Nacional con sus clientes en la venta de números casados y el descuento directo que hace el gobierno a favor de sectores privados como son las financieras en perjuicio de sus humildes.

Al nuevo gobierno le ha tocado por destino uno de los peores momentos políticos de su historia, pero la gran oportunidad de cambiar el destino de la nación, dependiendo de su responsabilidad patriótica, porque según dice un viejo adagio, “el valor y el destino de un pueblo, depende del carácter y la dignidad de su gobierno”, es decir si el nuevo gobierno con el respaldo y la confianza del pueblo le pueda cambiar el rumbo a la nación. De no ser así, entonces, Panamá estará sujeta a su propia suerte o a una confrontación entre clases que sería lamentable para la nación. Tengo plena confianza en el nuevo gobierno y sus componentes. Ojalá Dios ponga su bendita mano sobre el futuro de nuestro país.

101 años de Panamá América

 
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