El nuevo rector
Considero propicio señalar que el evento electoral en la Universidad de Panamá, aparte de cumplir con el mandato del estatuto universitario, debe servir de reflexión sobre el papel actual de nuestra primera institución de estudios superiores en cuanto a cómo la tenemos y cómo la queremos para el futuro.
La respuesta de la Educación Superior en Panamá debe guiarse por tres criterios que determinan su jerarquía: pertinencia, calidad e internacionalización. El criterio de calidad y pertinencia de la Universidad se debe referir a que esta institución social satisfaga como en todo, en los procesos y productos, las expectativas en cuanto a la formación de recursos humanos, el desarrollo económico y social de carácter local y nacional; el avance del conocimiento científico y tecnológico; en fin, el aumento del compromiso práctico de la sociedad.
La Universidad, como institución social encargada de formar los recursos humanos para el desarrollo de la sociedad, refleja los valores de ésta y responde a sus intereses acorde con el momento histórico y el contexto sociocultural. Su subsistencia en un mercado competitivo y globalizado exige el logro de una universidad de excelencia que sea capaz de enfrentarse a la dinámica de los cambios tecnológicos y de una respuesta adecuada a éstos.
La Universidad es ,por definición, la institución cuya misión consiste en la conservación y el desarrollo de la cultura nacional y universal. Desde esa función totalizadora y el papel que debe desempeñar en esta nación, de acuerdo al nuevo orden económico, es hoy la institución encargada, en gran parte, de mejorar la posición competitiva de todo el país en el mercado internacional y local. Igualmente lo es por su papel de formar los recursos humanos de nuestra sociedad y de desarrollar, introducir y promover los adelantos de la ciencia, el arte y la tecnología. Ella, como centro de alta capacidad de asimilación, desarrollo y creación de la cultura frente a los fenómenos de la globalización, marginación y otros, es una de las instituciones encargadas de conservar la identidad nacional, el medio ambiente y la integridad humana en Panamá.
De allí que la elección de un nuevo rector, más allá de significar el relevo de una personalidad en la máxima posición administrativa de este centro de estudios y la concesión de espacios en proporción al apoyo y los compromiso electorales, es construir una universidad de excelencia, capaz de formar un recurso humano competente, un centro de estudios superiores que promueva la innovación, la creación del arte, la ciencia y la tecnología.
El nuevo rector tendrá que, en conjunto con todos los estamentos universitarios, resolver el problema de la democratización universitaria que, a nuestro juicio, es el problema más acuciantes y dependiendo de cómo se enfrente este problema, se encaminará hacia el encuentro de soluciones para los otros dilemas que conforman la crisis universitaria.
(romagrau19@hotmail.com)
De esta manera, apreciado licenciado Solís, respondo a su ensayo y termino diciéndole, junto a Michelle Foucault: el saber es poder. Úselo en beneficio de nuestra gente y no en contra de ella. Al decir de Sócrates: Háblame para conocerte; y como dice Cristo: por sus dichos los conoceréis. Espero que no hayan heridas a la susceptibilidad, sino que veamos la cuestión en el plano eminentemente profesional, analítico e inteligente.
La respuesta de la Educación Superior en Panamá debe guiarse por tres criterios que determinan su jerarquía: pertinencia, calidad e internacionalización. El criterio de calidad y pertinencia de la Universidad se debe referir a que esta institución social satisfaga como en todo, en los procesos y productos, las expectativas en cuanto a la formación de recursos humanos, el desarrollo económico y social de carácter local y nacional; el avance del conocimiento científico y tecnológico; en fin, el aumento del compromiso práctico de la sociedad.
La Universidad, como institución social encargada de formar los recursos humanos para el desarrollo de la sociedad, refleja los valores de ésta y responde a sus intereses acorde con el momento histórico y el contexto sociocultural. Su subsistencia en un mercado competitivo y globalizado exige el logro de una universidad de excelencia que sea capaz de enfrentarse a la dinámica de los cambios tecnológicos y de una respuesta adecuada a éstos.
La Universidad es ,por definición, la institución cuya misión consiste en la conservación y el desarrollo de la cultura nacional y universal. Desde esa función totalizadora y el papel que debe desempeñar en esta nación, de acuerdo al nuevo orden económico, es hoy la institución encargada, en gran parte, de mejorar la posición competitiva de todo el país en el mercado internacional y local. Igualmente lo es por su papel de formar los recursos humanos de nuestra sociedad y de desarrollar, introducir y promover los adelantos de la ciencia, el arte y la tecnología. Ella, como centro de alta capacidad de asimilación, desarrollo y creación de la cultura frente a los fenómenos de la globalización, marginación y otros, es una de las instituciones encargadas de conservar la identidad nacional, el medio ambiente y la integridad humana en Panamá.
De allí que la elección de un nuevo rector, más allá de significar el relevo de una personalidad en la máxima posición administrativa de este centro de estudios y la concesión de espacios en proporción al apoyo y los compromiso electorales, es construir una universidad de excelencia, capaz de formar un recurso humano competente, un centro de estudios superiores que promueva la innovación, la creación del arte, la ciencia y la tecnología.
El nuevo rector tendrá que, en conjunto con todos los estamentos universitarios, resolver el problema de la democratización universitaria que, a nuestro juicio, es el problema más acuciantes y dependiendo de cómo se enfrente este problema, se encaminará hacia el encuentro de soluciones para los otros dilemas que conforman la crisis universitaria.
(romagrau19@hotmail.com)
De esta manera, apreciado licenciado Solís, respondo a su ensayo y termino diciéndole, junto a Michelle Foucault: el saber es poder. Úselo en beneficio de nuestra gente y no en contra de ella. Al decir de Sócrates: Háblame para conocerte; y como dice Cristo: por sus dichos los conoceréis. Espero que no hayan heridas a la susceptibilidad, sino que veamos la cuestión en el plano eminentemente profesional, analítico e inteligente.