El Obama panameño
Cualquiera diría que no se parecen en nada, a primera vista se ven sus múltiples diferencias; uno es blanco y el otro afroamericano, uno es gordito, el otro alto y flaco. Barack es más joven que Martinelli, Ricardo es más canoso que Obama, uno es, según las palabras de McCain, demasiado liberal para gobernar a la nación más rica del mundo, el otro, según algunos, demasiado capitalista para ponerse los zapatos del pueblo. Uno es abogado, el otro administrador de empresas; Obama se opone a los tratados de libre comercio, porque le restan trabajos a los estadounidenses, Martinelli los promueve porque un TLC con la poderosa nación del norte y mayor socio comercial de nuestro pequeño país sería beneficioso para impulsar a la industria y, a la vez, multiplicar los empleos.
Pero por encima de estas visibles diferencias, existen marcadas similitudes:
Ambos son graduados de prestigiosas universidades, los dos han tenido vertiginosas carreras de éxito en sus respectivos campos, tienen pasión por la política, desean hacer importantes reformas fiscales; Obama intentará gravar a los que más ganan para aliviar a una golpeada clase media, Martinelli quiere eliminar el funesto CAIR, que nos ha traído aumentos de precios, inflación y reducción de empleos. Obama será el responsable de mantener un mundo seguro, Martinelli, de devolvernos la tranquilidad y seguridad perdidas.
Reformar las leyes para dar mayor acceso al pueblo a los servicios de salud y educación es una meta que ambos comparten, gozan los dos de una enorme sensibilidad social la cual han demostrado a lo largo de sus vidas, son elocuentes, firmes, carismáticos, de planteamientos claros y se enfilan inequívocamente hacia la presidencia de sus respectivos países (cuando empecé a escribir este artículo, Obama aún no era presidente electo).
Ambos han llevado a cabo campañas políticas innovadoras que nos han puesto a pensar en un futuro mejor, un futuro con seguridad pública y jurídica, un futuro sin corrupción ni nepotismo, un futuro con salud y educación igual para todos, en una vida mejor.
Ricardo, confiamos en ti; eres el más calificado para gobernarnos y el cambio que tanto hemos esperado. Te daremos nuestro voto que es sagrado. Cuando seas Presidente, gobierna como estadista, con independencia, con luces largas, con los mejores hombres y mujeres y para todos los panameños. Deja que la historia te señale por tu humildad y no por tu soberbia, permítenos en un futuro que cuando te recordemos, sea con una sonrisa. Haznos soñar y convierte esos sueños en realidad. Serás para todos, el Obama panameño.